El impacto de la enfermedad renal es mayor en mujeres que en hombres

La Enfermedad Renal Crónica (ERC) es la octava causa de muerte entre las mujeres y también es considerada un factor de riesgo para el embarazo.

En mujeres con ERC avanzada, el embarazo puede causar trastornos hipertensivos y nacimientos prematuros
7 marzo 2018 | 16:29 h
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Hay datos que apuntan que los síntomas de la enfermedad renal son mayores, más graves, y que hay una elevada incidencia de depresión en las mujeres respecto a los hombres. La Enfermedad Renal Crónica (ERC), que es la octava causa de muerte entre las mujeres, también se considera un factor de riesgo para el embarazo y reduce la fertilidad. Estos y otros mensajes son los que este año se quieren hacer llegar a la población con motivo del Día Mundial del Riñón que se celebra este jueves 8 de marzo y que coincide con el Día Internacional de la Mujer, por lo que el lema de esta edición, Riñón y salud de la mujer: incluir, valorar y empoderar, pretende sensibilizar sobre el impacto de estas enfermedades en la salud de ellas.

Tal y como señala la doctora Rosa Ramos, directora médica de Nephrocare España, "aunque no se conoce la causa concreta que explique su mayor incidencia en mujeres, se sospecha que uno de los factores puede ser su mayor expectativa de vida. Otros factores que podrían desempeñar un papel importante son: la diferencia entre mujeres y varones respecto a la estructura y hemodinámica glomerular y el metabolismo hormonal".

En mujeres con ERC avanzada, el embarazo puede causar trastornos hipertensivos y nacimientos prematuros

Respecto a los casos de depresión en las mujeres con enfermedad renal, la doctora comenta que "es frecuente que ellas asuman el papel de cuidadoras en su familia, por lo que, cuando tienen una enfermedad que les obliga a acudir a un centro a recibir diálisis varias veces a la semana y durante bastantes horas, su día a día se ve trastocado. En muchos casos, se sienten culpables por no poder cuidar a sus hijos y atender su casa, como lo hacían antes de estar enfermas".

El embarazo puede tener consecuencias negativas para la madre y el bebé. En mujeres con ERC avanzada, el embarazo puede causar trastornos hipertensivos y nacimientos prematuros. Teniendo en cuenta que las enfermedades autoinmunes son más frecuentes en la mujer, que suelen aparecer en edades fértiles y que pueden causar problemas renales, todo ello puede condicionar la gestación. "Por lo que ya desde los estadios precoces de la ERC se debería informar a la mujer de este riesgo y de las recomendaciones de anticoncepción.

Sin embargo, siempre hay que respetar la decisión de la paciente y, si se ha quedado embarazada y quiere seguir adelante, precisa de un control muy estricto de la tensión arterial y del peso, así como de una analítica de orina para minimizar los daños", afirma esta experta.

UNA HISTORIA REAL

Khadija Ed Hadm es una mujer de 28 años de origen marroquí. Lleva desde los 22 recibiendo diálisis. Su caso es especial, ya que a pesar de los riesgos que conlleva la concepción con una enfermedad renal, se quedó embarazada mientras se sometía a pruebas, y los médicos le advirtieron que si seguía adelante perdería la función renal que le quedaba, lo que aceleraría su entrada en diálisis. A los tres meses de dar a luz a su primer hijo entró en diálisis.

No me arrepiento de nada. Mis hijos son lo mejor que me ha pasado y me dan esperanza para seguir adelante"

Su historia va más allá, ya que en contra del consejo de los médicos de evitar el embarazo, Khadija se quedó embarazada de su segundo hijo. "Los médicos me insistieron en el peligro que había, pero decidí seguir adelante. Tuve que llevar a cabo un control muy estricto, recibiendo diálisis diariamente, y controlando mi tensión arterial. Me retiraron la medicación para el riñón por el riesgo que tenía para el bebé. Solo tomaba una pastilla para la tensión. Pero no me arrepiento de nada. Mis hijos son lo mejor que me ha pasado y me dan esperanza para seguir adelante", cuenta.

Actualmente acude tres días a la semana al centro de diálisis de Granollers, donde pasa cuatro horas al día recibiendo el tratamiento. "Acudo al centro a las ocho de la mañana y regreso a casa sobre las dos de la tarde. Cuando llego estoy muy cansada, por lo que como algo y me acuesto. Los días de diálisis necesito la ayuda de mis padres para que se encarguen de los niños. Es muy duro no poder atender a tu hijos y tener que depender de otros para hacer las tareas de la casa". Pero también cuenta que pasar por esta situación tiene una parte positiva, como es la relación tan estrecha que tiene con todo el personal sanitario del centro y la buena amistad que mantiene con otros pacientes. "Me siento como la niña mimada, ya que no es frecuente encontrar a gente tan joven en estos centros. Todos están muy pendientes de mí. Me siento muy arropada", comenta.

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