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DÍA MUNDIAL DE LA ALIMENTACIÓN

Internet y trastornos alimentarios: ¿Influyen las redes sociales en el incremento de los TCA?

Existen casi 4 millones de publicaciones en Internet con hashtags empleados por personas con Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) para compartir trucos o experiencias que ayuden a otros a adelgazar.

Adolescente entretenida con sus redes sociales. (Foto. Rawpixel)
Adolescente entretenida con sus redes sociales. (Foto. Rawpixel)

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16.10.2020 - 13:00

El boom de la nutrición, unido a la proliferación de mensajes a través de las redes sociales, el uso de filtros y retoques para reducir centímetros del cuerpo y la presión social sobre la imagen corporal, ha desencadenado un incremento en las conductas de riesgo y la edad de inicio de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA). De hecho, el 11% de los jóvenes españoles podría sufrir algún tipo de trastorno alimentario, según un estudio de la Asociación Contra la Anorexia y la Bulimia (ACAB).

Recientemente, un estudio de la Universidad de Aston (Birmingham) afirma que los usuarios de las redes sociales modifican su dieta en relación con lo que comen los perfiles a los que siguen. Además, las personas que más tiempo pasan en redes sociales tienen más problemas con su imagen y sus hábitos de consumo, según la Escuela de Medicina de la Universidad de Pittsburgh.

Las personas que más tiempo pasan en redes sociales tienen más problemas con su imagen y sus hábitos de consumo

Un diagnóstico precoz supone un mejor pronóstico de recuperación. Por ello, cobra especial importancia la detección de las señales de alerta. Desde Qusotido, plataforma de seguridad y bienestar, han analizado algunos de los síntomas más comunes que pueden a ayudar a detectar a tiempo futuros problemas alimentarios: un aumento del interés por la apariencia física, cambios bruscos en el carácter, la realización de ejercicio físico excesivo o la restricción en la ingesta de alimentos, pueden ser alguno de ellos.

La familia y el sistema educativo desempeñan un rol clave en este ámbito, motivo por el cual, María Guerrero, psicóloga experta en familia de la plataforma, recomienda, ante cualquier sospecha “hablar con esa persona en cuestión y ponerse en contacto con un profesional, un psicólogo que les oriente adecuadamente qué hacer”.

APOLOGÍA EN INTERNET: PÁGINAS PRO #ANA Y #MIA

Según un informe de la Agencia de Calidad de Internet, existen casi cuatro millones de publicaciones en la Red con las etiquetas #Ana (anorexia) y #Mía (bulimia), hashtags empleados por los afectados para compartir trucos o experiencias que les ayuden a adelgazar. A lo que se suman las 5,8 millones de fotos publicadas solo en Instagram con la etiqueta #anorexia.

Pero eso no es todo. También proliferan retos que fomentan la delgadez extrema. Entre los más populares, destacan el conocido como #A4Paperchallenge, que anima a publicar una imagen que demuestra que nuestra cintura es más estrecha que una hoja DIN A4 o el #iphone6challenge, para probar que nuestras dos rodillas juntas no miden más que el modelo de móvil en cuestión (13,8 cm).

Solo en Instagram hay 5,8 millones de fotos publicadas con la etiqueta #anorexia

Recientemente, Facebook e Instagram han tomado medidas para controlar este tipo de etiquetas, “las empresas por si misma tienen que ser responsables y poner en marcha medidas de autocontrol. Tímidamente y poco a poco van haciéndolo, pero no es suficiente”, lamentaba en una entrevista en ConSalud.es, Sara Bujalance, directora de ACAB.

Por su parte, Guerrero incide en que más que evitar estos contenidos en redes sociales, “se trataría de enseñar a los jóvenes herramientas que les ayuden a construir una autoestima adecuada para que puedan ayudarles a resistir la presión de las industrias cosméticas, dietéticas y de la moda por tener cuerpos irreales y que en definitiva no asocien felicidad, éxito o amor con delgadez”.

Por todo ello, Guerrero recomienda a las familias en las que existe un trastorno de la conducta alimentaria el uso de la plataforma Qustodio. “Esta App puede ayudar de varias maneras.  Por un lado, puede ayudar a los padres a controlar mejor que tipo de contenido buscan sus hijos acerca del problema en cuestión, ya que sabemos que en muchas ocasiones ese contenido puede ser peligroso y contraproducente para el chico/a que padece el problema. Y por otro lado, ayuda gestionar mejor el tiempo que pasan los chavales navegando por internet”, concluye la experta en declaraciones a este medio.

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