La AEPap celebra el Día Internacional del Niño con un decálogo de buenas prácticas

La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria defiende que los niños crezcan en ambientes saludables física y emocionalmente, libres de cualquier tipo de violencia.

Manos de niños (Foto.Freepik)
19 noviembre 2019 | 17:00 h
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Desde hace cuatro décadas, cada 20 de noviembre, se conmemora el Día Internacional del Niño. Una fecha marcada en el calendario que tiene por objetivo concienciar a la sociedad sobre la importancia de proteger a los más pequeños.

Con motivo de este día, la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) nos recuerda a través de un decálogo y un vídeo la importancia de que los niños crezcan y se desarrollen en ambientes saludables tanto física como emocionalmente.

Uno de cada cinco menores de 18 años ha podido ser víctima de alguna forma de violencia sexual

Los pediatras miembros de la organización destacan el papel que juegan los factores individuales, sociales y culturales que inciden en las primeras etapas del desarrollo vital de los niños. “Es el momento de aunar esfuerzos para crear una mayor conciencia y sensibilización social respecto a que la violencia contra la infancia y adolescencia. Es un problema invisibilizado, pero en ningún caso menor, también en nuestro país”, destacan desde la AEPap.

Los datos ofrecidos por el Consejo de Europa estiman que uno de cada cinco menores de 18 años ha podido ser víctima de alguna forma de violencia sexual. Una cifra que se refuerza con las conclusiones de diversas organizaciones de protección de la infancia: uno de cada cuatro menores sufre violencia física o psicológica en cualquiera de sus manifestaciones.

“El Estado debe protegerles de todo tipo de violencia, malos tratos, desatención o abusos sexuales por parte de los padres o de quien los cuide. Debe adoptar las medidas preventivas, legislativas y sociales que lo garanticen”, señala el citado decálogo.

Uno de cada cuatro menores sufre violencia física o psicológica en cualquiera de sus manifestaciones

Uno de los principales problemas es que gran parte de estos casos se producen en el propio seno familiar o en el entorno social del menor. Hechos que hacen que muchos de los casos de violencia o abusos ni siquiera lleguen a salir a la luz y mucho menos denunciados.

"Sabemos que menos del 10% de los casos de violencia contra la infancia se notifica o denuncia en el momento de conocerla, contribuyendo aún más a su invisibilidad", expresa la doctora Concepción Sánchez Pina, presidenta de la AEPap.

“Los profesionales que trabajamos con la infancia y adolescencia de manera próxima a ellos y a sus familias debemos conocer estar realidad. La protección de los menores y sus derechos está en manos de su familia, sus cuidadores y de los profesionales cercanos”, añade Sánchez Pina.

Cabe recordar que la Convención sobre los Derechos del Niño reconoce en su artículo 19 el derecho de los niños, niñas y adolescentes a recibir protección frente a cualquier tipo de violencia.

Esta fecha debe ser una llamada de atención y un recordatorio a toda la sociedad de que todos los niños, niñas y adolescentes tienen derechos y está en nuestras manos garantizarles un crecimiento y desarrollo libre de cualquier forma de violencia”.

“Los padres tienen una gran responsabilidad sobre los niños, desde el tipo de alimentación que se les proporciona como la forma de educarlos. Además, los ejemplos de actitud y comportamiento con los demás y el mundo exterior también influyen en el desarrollo de la personalidad y de las habilidades sociales de los hijos”, apunta en este sentido la presidenta de la AEPap.

Sánchez Pina recuerda la importancia de “demostrar un amor incondicional a cualquier edad con palabras, sonrisas y gestos”, así como también usar el sentido del humor para enseñarle estilos de vida saludables en alimentación, actividad física, sueño, higiene o emociones”.

Aconseja dedicar tiempo a la realización de juegos diarios así como fomentar el diálogo y la independencia de los menores. El cariño es fundamental y hay que educar con buenas normas que descarten la violencia, el castigo o la humillación. “Una infancia feliz les convertirá en adultos autónomos y maduros”.

“Todos los niños y niñas tienen todos estos derechos, sin importar quiénes sean, dónde vivan o el color de su piel, la lengua que hablen o su religión. Ni su aspecto, condición social ni si tienen una discapacidad. Tampoco su modo de pensar o las ideas de sus padres, tumores o familiares. Ningún niño o niña será discriminado o se verá desprotegido por ningún motivo”, concluye el decálogo.

 

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