Tuberculosis en niños: sin diagnóstico ni tratamientos adaptados en España

La pandemia ha frenado los diagnósticos y tratamientos produciéndose pequeños brotes familiares que han afectado a adultos y a niños

Tuberculosis en niños (Foto. Freepik)
24 marzo 2022 | 13:00 h

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa que desde hace años se está intentando eliminar. Esfuerzos, que como se recuerda en el Día Mundial de la Tuberculosis, celebrado el 24 de marzo, han permitido que en una década España haya conseguido reducir su incidencia. De hecho, según el documentoTuberculosis surveillance and monitorig in Europe 2021, de 2015 a 2018 el país ha pasado de notificar 12 casos por 100.000 habitante a 9 casos.

Una evolución en España y en Europa que se ha visto frenada durante la pandemia Covid-19. Según el informe de 2022 del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha habido un descenso del diagnóstico de casos de un 24% entre 2019 y 2020, lo que ha supuesto una obstaculización de la detección y por tanto del tratamiento.

Se calcula que en 2020 se produjeron 21.000 muertes por tuberculosis en la región europea de la OMS, lo que equivale a 2,3 muertes por cada 100.000 personas. Una cifra que supone un aumento de casos debido al retraso o falta de tratamiento y que indica que "está en peligro" el hito de conseguir reducir el número de muertes por tuberculosis en un 35% en 2020, recoge el informe.

La incidencia que en 2019 se encontraba en 9 casos por 100.000 habitantes ha bajado bruscamente a 7 casos en 2020

En España la situación también ha empeorado durante la pandemia. Según el mismo documento, la incidencia que en 2019 se encontraba en 9 casos por 100.000 habitantes ha bajado bruscamente a 7 casos en 2020, lo que implica que hay personas infectadas por el bacilo de la tuberculosis y que incluso han desarrollado la enfermedad que no han sido diagnosticadas. La falta de detección lleva a un aumento de la transmisión, principalmente entre los contactos estrechos, produciéndose pequeños brotes.

Aunque de 2021 todavía no hay datos, se sabe que esta situación ha conllevado “un repunte en el último año” y que posiblemente se mantenga en los siguientes, según explicó a Consalud.es la Dra. Sarai Quirós Fernandez, neumóloga del Hospital Universitario de Basurto  y Coordinadora del Área de TIR (tuberculosis e infecciones respiratorias) de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ). Los casos se diagnostican con retraso, los pacientes reciben el tratamiento más tarde, y la gravedad de la enfermedad es mayor. Algo que ha pasado también en niños.

EN NIÑOS, MÁS GRAVE EN LOS MÁS PEQUEÑOS

Un tercio de la población mundial estaría infectado por el bacilo de la tuberculosis, aunque solo el 10% de ellos desarrollan la enfermedad. Aquellas personas que la desarrollan suelen tener el sistema inmunitario debilitado bien por tratamientos o por enfermedades como el sida, lesiones pulmonares crónicas, desnutrición o condiciones como el tabaquismo o el alcoholismo. También son más vunerables las poblaciones de edad avanzada y de edad infantil, principalmente los niños pequeños de 1-2 años, que tienen un sistema inmunitario menos fuerte.

“Las formas más graves que vemos en pediatría son en menores de un año”

“Una vez que te infectas el sistema inmune frena el bacilo y te protege de desarrollar la enfermedad”, explica a este medio el Dr. Antoni Noguera Julia, coordinador del grupo de trabajo de Tuberculosis de la Sociedad Española de Infectología Pediátrica (SEIP) y pediatra infectólogo en el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona. Sin embargo, los niños más pequeños no cuentan todavía con un sistema inmunológico fortalecido. “Tienen más riesgo de infectarse y también de presentar formas más graves y diseminadas. De hecho las formas más graves que vemos en pediatría son en menores de un año”.

La incidencia de tuberculosis en niños en España es baja, de 4 a 5 casos por 100.000 habitantes y se da en niños inmigrados o de familias inmigrados, que suponen más de la mitad de los casos detectados. Solo en los niños de 0 a 4 años esta incidencia es más alta, precisamente por su sistema inmune. Según van creciendo la incidencia baja y también los casos de desarrollo de la enfermedad. “Muchos de los niños los detectamos en estudios de contacto con adultos que tienen tuberculosis”, señala el experto. En estos casos, la mayor parte no desarrollan la enfermedad y no son contagiosos, y los que desarrollan la enfermedad son casos leves que se curan bien con los tratamientos.

En 2019, en España hubo una incidencia en el grupo de 0 a 4 años de 6,1 casos por 100.000 habitantes, y de 5 a 14 años de 3,4. Sin embargo, en la pandemia, al igual que ha pasado en general con todos los grupos de edades en el mundo, esta incidencia ha caído drásticamente. Así la ratio de casos fue de 3,3 en los de 0 a 4 años y  de 2,5 en los de 5 a 14 años. Una caída que se espera que lleve a un aumento de diagnósticos en los próximos meses y años y también un aumento de la gravedad de casos al no haber recibido el tratamiento a tiempo, señala el experto.

DIAGNÓSTICOS Y TRATAMIENTOS NO ADAPTADOS A LOS NIÑOS

La investigación y el conocimiento en la tuberculosis pediátrica ha crecido en España en la última década gracias a que en 2013 se puso en marcha la Red Española de Estudio de Tuberculosis Pediátrica, una iniciativa del Grupo de Trabajo de Tuberculosis de la Sociedad Española de Infectología Pediátrica (SEIP), el Grupo de Trabajo de Tuberculosis de la Sociedad Española de Neumología Pediátrica (SENP) y de diversos grupos de investigación, con el respaldo de la Asociación Española de Pediatría. Durante estos años la red ha sacado adelante estudios epidemiológicos y clínicos, creando contacto entre pediatras en todo el país, que comparten casos graves, dificultades...

Sin embargo, pese a lo que se ha avanzado, todavía quedan retos que desde la Red llevan años persiguiendo para que se consigan. Según explica el Dr. Noguera Julia, miembro también del comité científico de esta red, uno de los retos existentes para erradicar la tuberculosis es que, aunque las tasas de incidencias son bajas, en el caso de los niños el diagnóstico no es del todo preciso. “No se hacen cribados en pacientes inmigrados, lo que hace que se pierden oportunidades”, indica.

Además, las herramientas de diagnóstico no están adaptadas a los niños. “Se trata de herramientas de diagnóstico microbiológico que tienen una detección baja de la carga bacilar, y los niños en general tienen poca carga”.

“Normalmente las familias trituran los tratamientos para evitar que los niños lo escupan o no quieran tomárselo”

Tampoco está adaptado el tratamiento. Aunque en España los niños se curan bien gracias a los fármacos existentes desde hace décadas, estos son tratamientos que duran entre seis a nueve meses, y en el caso de la tuberculosis multirresistentes suponen hasta dos años tomando una quincena de pastillas. El problema, tanto en niños como en adultos, es que el largo tiempo de tratamiento antituberculoso tanto si es una enfermedad sensible como resistente, crea mucha deshaderencia, lo que lleva a que no se terminen bien las terapias y el bacilo sea más resistente.

Además del largo tiempo, hablamos de fármacos que son en su mayoría comprimidos, pastillas que no son sencillas de tragar para los niños. “Normalmente las familias trituran los tratamientos para evitar que los niños lo escupan o no quieran tomárselo”. El problema es que no se sabe si al triturar el fármaco “se pierde eficacia o si varía la toxicidad”. Fuera de Europa, existen comprimidos dispensables que facilitan el tratamiento en los niños “ya que tienen gustos frutales y se disuelven”. Sin embargo, la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés), todavía no los ha aprobado. “Estamos luchando por ello, es nuestro principal prioridad dado que si no toman el tratamiento se compromete la adherencia y a la larga hay riesgo de crear resistencias”. Es un cambio que desde la Red llevan años intentando conseguir, y que esperan que pronto sea autorizado.

“Hay distintos proyectos para mejorar el diagnóstico y para que lleguen los tratamientos adaptados a los niños en España”, manifiesta el Dr. Antoni Noguera Julian. Aunque todavía queda lejano el objetivo de erradicar la tuberculosis. “Llegar a 0 casos es difícil, pero se trabaja en ello”, concluye.

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