Dilatación ambulante: esperar el parto sin necesidad de cables

Este sistema ofrece a la embarazada libertad de movimiento y disfrutar de más intimidad con la familia

Este sistema de monitorización inalámbrica permite a las pacientes pueden desplazarse libremente por las instalaciones del centro hospitalario en un ambiente más íntimo y respetuoso sin sacrificar su seguridad.
18 septiembre 2018 | 16:12 h

Las embarazadas ya no están sujetas por cables a su habitación a la espera de dar a luz. Actualmente, algunos hospitales cuentan con un sistema de monitorización inalámbrica por control remoto de las contracciones uterinas y del ritmo cardiaco materno y fetal. Mediante este sistema, las pacientes pueden desplazarse libremente por las instalaciones del centro hospitalario en un ambiente más íntimo y respetuoso sin sacrificar su seguridad. El Hospital Ruber Internacional ofrece este servicio desde año y medio. Un procedimiento que mejora una atención, ya de por sí muy individualizada, en la que las matronas se responsabilizan de muy pocos partos a la vez.

El sistema de monitorización fetal se utiliza desde hace más de 30 años. La diferencia es que ahora las pacientes ya no tienen que permanecer constantemente en su habitación. Para lograr esto, la embarazada solo debe llevar encima dos ultrasonidos. “Uno se acopla -según explica la matrona del Hospital Ruber Internacional, Elvira Gironés-, al abdomen de la madre buscando el corazón del bebé (para registrar su frecuencia cardiaca). Y el otro circuito es el que registra las contracciones uterinas”. Los dispositivos se colocan con cintas para que la paciente pueda moverse libremente. Mediante ultrasonidos se registra y capta toda la información que se vuelca en un aparato ubicado en su habitación. “Esa información -añade la matrona-, que aparece en el dispositivo es enviada a la pantalla del monitor central que tenemos en el control de la enfermería”.

"Lo único que tiene que hacer es disfrutar del momento del parto"

Sus ventajas no se limitan a la libertad de movimiento. Tal y como explica la ginecóloga y responsable de FIV (Fecundación in Vitro), del Hospital Ruber Internacional, Elena Carrillo de Albornoz “este sistema, permite que la paciente esté deambulando con la pareja o persona que le acompaña en un ambiente más íntimo y respetuoso sin perder para nada seguridad, que es lo primordial que buscamos en la asistencia al parto. Aunque puede haber embarazas que prefieran a la matrona sentada a su lado; a pie de cama”. 

En caso de detectarse cualquier anomalía tanto materna como fetal, la telemetría cuenta con una serie de alarmas prefijadas por las matronas para cada paciente  que se activan automáticamente. Según explica la matrona Elvira Gironés,  “el ordenador nos indica que cuando baja o sube la frecuencia cardiaca dentro de unos parámetros considerados límites, el monitor salta”. La alarma, si no se apaga en la central por personal autorizado previa introducción de una clave, se activaría también en la habitación de la mamá. 

Como indica la matrona Elvira Gironés, este tipo de atención individualizada hace que la paciente se sienta libre y relajada del proceso del dar a luz. “No tiene que estar continuamente pendiente de una frecuencia cardiaca fetal, que está viendo registrada en un papel y ni siquiera entiende. Lo único que tiene que hacer es disfrutar del momento del parto”, ha destacado esta sanitaria.

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