El diseño de las salas de quimioterapia, el gran aliado para sobrellevar la enfermedad

Una reciente investigación determina que el uso de colores cálidos y el fomento de la luz natural en estas salas impactan de forma positiva en el bienestar del paciente.

Aunque los resultados son incipientes y es pronto para dar respuestas generales y marcar líneas de acción concretas, estos insisten en la necesidad de seguir investigando con el método científico (Foto. WSW)

Según los datos de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), nos encontramos ante una enfermedad que afectará a uno de cada tres hombres y a una de cada cuatro mujeres a lo largo de la vida.

En el desarrollo de la enfermedad, los tratamientos, intervenciones y consultas obligan a los pacientes oncológicos a pasar mucho tiempo en los centros sanitarios. Todos los avances que puedan realizarse para hacer de estas estancias lo más llevaderas y agradables posible, debe ser tenido en cuenta.

Este es el punto de partida de un reciente estudio publicado en la revista Suportive Care in Cancer que demuestra cómo las salas de tratamiento de quimioterapia pueden convertirse en un gran aliado a la hora de sobrellevar la enfermedad gracias a la modificación de dos elementos que, de forma tradicional, han pasado desapercibidos. Hablamos del color y la luz.

Un avance en el terreno del cáncer diferente a los que estamos acostumbrados, y sobre en el que este Día Mundial contra el Cáncer hemos querido conocer en profundidad. Lo hacemos de la mano de Margarita Pérez, catedrática de Fisiología del Ejercicio en la Universidad Europea y una de las coordinadoras del estudio; y de Paula Gómez Vela, arquitecta especialista en arquitectura para la salud.

“En el estudio hemos comparado dos entornos principales, uno al que llamamos 'Frio (Blanca)', donde mantuvimos los boxes tal y como estaban en el hospital, y como disponen la mayoría de los hospitales de la geografía española, y otro que llamamos 'Entorno Cálido (Naranja)' donde cambiamos el tono de la pared, del sillón donde recibe el tratamiento y la manta que emplean los pacientes”, explican en la entrevista realizada por este medio.

Los pacientes que se incluyeron en este estudio reciben un tipo de quimioterapia que tiene como efectos secundario neuropatías periféricas. Un efecto secundario que empeora en ambientes fríos

La elección del color naranja radica en que en arquitectura es considerado un color de gama cálida, y los pacientes que se incluyeron en este estudio reciben un tipo de quimioterapia que tiene como efectos secundario neuropatías periféricas. Un efecto secundario que empeora en ambientes fríos.

“Dentro de la gama de los colores cálidos elegimos el color naranja basándonos en las informaciones que revelan los libros de psicología del color, en los que se Informan que el color naranja tiene una connotación positiva para la mayoría de las culturas, relacionándose con la alegría, la positividad y el equilibrio”, apuntan.

El estudio se ha realizado en la unidad de Hospital de día del Instituto Oncológico Balselga dentro del Hospital Ruber durante los tratamientos habituales de los pacientes. Tras la adecuación de las salas, comprobando que el tono de luz fuese idéntico en todas ellas, contasen con la misma orientación e igual temperatura, se procedió a cambiar el color de las paredes, los sillones y las mantas que cubren a los pacientes durante su estancia en la unidad.

Las variables analizadas en el estudio han sido las constantes vitales (temperatura, presión arterial y frecuencia cardíaca), percepción del estado de salud, estrés y dolor neuropático.

LOS EFECTOS EN EL PACIENTE

“Este primer estudio piloto ha indicado que, ya sólo con el cambio de un color en un entorno de tratamiento, los participantes percibían leves mejorías agudas en su estado de salud y constantes vitales en salas de entorno cromático naranjas (entorno cálido) en comparación con las salas convencionales (de entorno cromático más frío)”, declaran.

Explican que se ha encontrado un efecto beneficioso estadísticamente significativo de las salas de color naranja en el estado de salud percibido (p = 0.036, d = 0.28) y pequeñas diferencias en otros parámetros (temperatura corporal, d = 0.34; presión arterial diastólica, d = 0.37).

El color naranja tiene una connotación positiva para la mayoría de las culturas, relacionándose con la alegría, la positividad y el equilibrio

No se ha encontrado efecto agudo sobre la presión sistólica, ni sobre el dolor neuropático. No se encontraron diferencias basadas en la orientación de la habitación.

“De todas formas, este piloto está diseñado para analizar el tamaño del efecto y a partir de aquí hacer el cálculo muestral necesario para confirmar la hipótesis de partida del estudio. Ahora estamos desarrollando el estudio con gran número de pacientes que permitirá aportar con metodología científica la necesidad de utilizar este color en las salas específicas de los pacientes oncológicos”.

Entre las conclusiones del estudio se indica que el análisis coste-efectividad respaldaría el uso de este tipo de configuraciones. En las últimas décadas la gran inversión en medicina se ha centrado en la tecnología y farmacología. Esto ha permitido aumentar la esperanza de vida. Hasta ahora el diseño de los hospitales se ha centrado en la asepsia y en adecuar los protocolos médicos, en la actualidad se debería poner el foco en la ayuda que puede tener la arquitectura sobre la percepción de salud de las personas enfermas.

“Empezamos a tener literatura de cómo un buen espacio sanitario con buen control del aire, de temperatura, con vistas a la naturaleza, con luz adecuada, con control del ruido colabora en la salud de las personas al tiempo que reduce los errores del personal sanitario. Cuidar la iluminación, elegir el tono de la pared, el tipo de suelo no supone un gasto extra y puede cuidar a crear un entorno emocionalmente positivo para los pacientes”, explica Gómez Vela.

“Nosotros con esta investigación queremos aportar base científica a la elección de un color especifico en dichas unidades y así ofrecer a los arquitectos la elección del mismo en base a la efectividad de dicho color y aportar así un entorno adecuado al paciente”, apunta Margarita Pérez.

Aunque los resultados son incipientes y es pronto para dar respuestas generales y marcar líneas de acción concretas, “sí podemos decir que estos resultados insisten en la necesidad de seguir investigando con el método científico, uniendo medicina, psicología y arquitectura para conseguir los mejores entornos para los pacientes en las diferentes unidades y servicios del hospital”, concluye Gómez Vela.

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