El desconocimiento de las ITS y la pérdida de miedo al VIH, detrás del repunte de estas infecciones

Los menores de 25 años padecen dos tercios de los casos de infección por clamidia. Los diagnósticos de sífilis se han multiplicado por 7 desde 2001 y los de infecciones gonocócicas se han multiplicado por 10.

Imagen de sanitario y paciente en consulta. (Foto.Rawpixel)
4 septiembre 2019 | 00:00 h
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En las últimas dos décadas, los casos de infecciones de transmisión sexual se han disparado en España. En concreto, los diagnósticos de sífilis se han multiplicado por 7 desde 2001 y los de infecciones gonocócicas se han multiplicado por 10. Los menores de 25 años padecen dos tercios de los casos de infección por clamidia, aunque teniendo en cuenta todas las ITS de declaración obligatoria el perfil del afectado sería el de un varón menor de 35 años.

El motivo detrás de este aumento está claro para el Grupo Español de Investigación y Estudio de las ETS y Sida (GEIES) de la Academia Española de Dermatología y Venereología: el desconocimiento y el aumento del número de parejas sexuales.

“Si la gran mayoría de las personas conoce la infección por el VIH, una gran parte de la población, sobre todo los jóvenes, desconoce el resto de ITS y cuáles son los problemas que se pueden tener a corto, medio y largo plazo”, señala la doctora Alicia Comunión, coordinadora del GEIES.

"Una gran parte de la población, sobre todo los jóvenes, desconoce el resto de ITS y cuáles son los problemas que se pueden tener a corto, medio y largo plazo”

Con motivo del Día Mundial de la Salud Sexual, que cada año se celebra el 4 de septiembre, desde este grupo de trabajo de la AEDV se quiere hacer hincapié en el progresivo aumento de casos de ITS y en cómo poder hacer frente a unas enfermedades que, si no se diagnostican, pueden seguir transmitiéndose de persona a persona y generar graves problemas de salud.

Las infecciones de transmisión sexual son un conjunto de infecciones que se contagian a través de las relaciones sexuales no protegidas. Su transmisión puede darse por mantener sexo oral, anal o vaginal. Hasta hace pocos años la sífilis, el VIH, la hepatitis B y la infección gonocócica eran de declaración obligatoria, pero el resto no. Desde 2015, se han añadido la clamidia y el linfogranuloma venéreoa ese control epidemiológico.

INCIDENCIA

Si en 2001 el número de infecciones gonocócicas en nuestro país fue de 805, en 2017 se produjeron 8.722 casos, registrándose las mayores tasas en Cataluña (48,50 casos por 100.000 habitantes), Baleares (41,79) y Madrid (28,48). El 27,1% de los casos se dio en menores de 25 años y el 40% en personas de 25 a 34 años. Son datos de la incidencia de 2017, los últimos proporcionados por el informe del Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica del Instituto Carlos III.

Un incremento también muy elevado se ha detectado en los casos de sífilis, ya que se ha pasado de 700 casos en 2001 a 4.941 en 2017Cataluña y Baleares son las dos CCAA que están a la cabeza en diagnósticos, con una tasa de 21,8 y 17,84, respectivamente. Si bien los menores de 25 años que presentan esta infección son menos que los registrados en la infección gonocócica, suponen un 12,6% de los casos, siendo la franja de los 25 a los 44 años la que acumula el mayor porcentaje de casos, 58,8%.

Cataluña y Baleares son las dos CCAA que están a la cabeza en diagnósticos, con una tasa de 21,8 y 17,84

No se cuenta con la evolución en el tiempo de otras infecciones de transmisión sexual ya que su vigilancia no era obligatoria hasta 2015, pero sí se pueden dar los casos registrados en 2017 de la infección por Chlamydia trachomatis y del linfogranuloma venéreo. De la primera, se notificaron 9.865 casos y, de la segunda, 414 casos.

Es fundamental tomar conciencia de lo que está ocurriendo en nuestro país. Los profesionales de la salud, la población y, sobre todo, los jóvenes deben conocer este problema de salud pública. El aumento de infecciones de transmisión sexual está siendo vertiginoso y las consecuencias sobre la salud se verán en los próximos años. Si no se tratan, pueden tener efectos graves y crónicos como la enfermedad inflamatoria pélvica, dolor pélvico crónico e incluso infertilidad, embarazos ectópicos y aumento del riesgo de infección por VIH”, apunta la doctora Comunión.

Por este motivo, desde la AEDV y en concreto desde su grupo de trabajo que estudia las enfermedades venéreas o ITS, se insiste en que es necesario alertar de esta situación y empezar a ofrecer conocimiento a la población general y a los jóvenes en particular sobre qué son, cómo se contagian y qué daños provocan estas infecciones y cómo pueden prevenirse.

Infografía realizada por la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV)

Aunque el perfil genérico de las ITS está en el de un varón menor de 35 años, algunas de estas infecciones tienen un rostro diferente. Es el caso de la clamidia ya que el mayor número de infecciones por Chlamydia trachomatis se produjo en mujeres (52,1%) con una edad media en el momento del diagnóstico de 24 años. Esta infección no suele dar síntomas y, a medio plazo, puede producir problemas ginecológicos y de fertilidad. Se puede evitar su contagio utilizando preservativos en las relaciones sexuales.

En cambio, la infección por linfogranuloma venéreo se da sobre todo en hombres (97,1%) con una edad media de 36 años, viviendo la mayoría en Cataluña y en la Comunidad de Madrid. No obstante, no todas las CCAA tienen registros de esta infección, actualmente la vigilancia está implantada en 12 comunidades.

“Estas enfermedades se pueden prevenir, pero si una persona se contagia, lo principal es que se diagnostique pronto. El problema es que algunas de estas infecciones no dan síntomas y se debe testar ante una situación de riesgo, no esperar a tener síntomas. Por este motivo, creemos que es muy importante conocerlas, saber las conductas de riesgo, evitarlas y hablar de estos temas en la adolescencia, que es cuando muchos jóvenes empiezan a tomar conciencia de su sexualidad. Acudir al dermatólogo o a los centros de ITS ante cualquier sospecha o relación de riesgo es una medida que podría ayudar al diagnóstico precoz”, concluye la Dra. Comunión.

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