El estrés podría estar detrás de entre el 20% y el 30% de los ataques al corazón

La inestabilidad laboral, la inquietud ante el futuro o el exceso de información conducen a situaciones de tensión, por lo que para prevenir episodios cardiovasculares, es clave aprender a detectarlas.

CS
21 mayo 2017 | 16:00 h
El estrés podría estar detrás de entre el 20% y el 30% de los ataques al corazón
El estrés podría estar detrás de entre el 20% y el 30% de los ataques al corazón
El actual ritmo de vida hace que el ser humano de hoy en día esté sometido a todo tipo de presiones, que en ocasiones son difíciles de asimilar o de gestionar. Una de las consecuencias de este frenético modus vivendi es el estrés, un estado de cansancio mental provocado por la exigencia de un rendimiento muy superior al normal y que suele provocar trastornos físicos y mentales. Diversos estudios han demostrado que existe una relación directa entre el estrés y la salud cardiovascular, hasta el punto de que se calcula que entre el 20% y el 30% de los ataques al corazón podrían estar relacionados con esta realidad. Incluso el denominado estrés laboral multiplica por 2,5 el riesgo de padecer una angina de pecho.

"El estrés obliga al corazón a trabajar más intensamente, puesto que las coronarias que nutren al músculo cardiaco requieren mayor aporte energético "
Algunas de las causas que están detrás del estrés son la inestabilidad laboral, la inquietud social ante el futuro, el exceso de información o diversos acontecimientos de la vida personal. “Son situaciones que, a veces inconscientemente, nos generan tensión”, señala Francisco Javier Parra Jiménez, jefe del Servicio de Cardiología de HM Hospitales y del Centro Integral de Enfermedades Cardiovasculares HM CIEC.

Es este sentido, el especialista indica que “el estrés obliga al corazón a trabajar más intensamente. Las coronarias que nutren al músculo cardiaco requieren mayor aporte energético. Además, la sangre se espesa y las arterias se vuelven menos elásticas; se acumulan así sustancias nocivas en su pared, de forma quela sangre circula con mayor dificultad. De esta forma, el mecanismo defensivo que destruye los trombos disminuye su efectividad y el sistema cardiovascular se vuelve vulnerable ante cualquier obstrucción y/o trombosis aguda o crónica de la placa aterosclerótica”. De ahí que en ocasiones, “el exceso de respuesta del sistema nervioso se asocia con trastornos en la conducción eléctrica del corazón y con una mayor vulnerabilidad a arritmias ventriculares y por ende a la muerte súbita”, alerta.

Por lo tanto, es evidente que el estrés puede tener consecuencias negativas e incluso graves sobre la salud cardiovascular, sobre todo en aquellas personas que padecen antecedentes de este tipo de enfermedades o alguno de los factores de riesgo.

DETECTAR LOS SÍNTOMAS

No obstante, el estrés no es negativo por sí mismo, pero puede llegar a serlo. Por esa razón es importante aprender a detectarlo y aprender a controlarlo. Para ello es esencial identificar algunos de los síntomas que pueden indicar estrés, como dificultad para dormir, irritabilidad o impaciencia, falta de concentración, incapacidad de relajarse, tensión o dolores de cabeza, cuello y musculares.

"Es importante que reconozcamos el problema para atajarlo antes de que este vaya a más"
El especialista destaca que existen varias formas de medir el estrés. Una es la escala de Holmes y Rahe en la que se tienen en cuenta acontecimientos de la vida personal a los que se le otorgan puntuaciones, que sumadas, establecen dinteles de estrés y gradación del mismo”. Así, la muerte de un cónyuge equivaldría a 100 puntos mientras que a un divorcio se le otorgan 75, a un despido laboral 45 y a un embarazo 40. Si la suma es inferior a 150, el riesgo de enfermar debido al estrés es bajo; si se encuentra entre 150 y 299 hablamos de riesgo moderado y alto si es igual a superior a 300. Sin embargo “se ha de ser cauto a la hora de utilizar estos parámetros, ya que las situaciones no producen una respuesta exacta en todas las personas y es conveniente individualizar los casos”.

CÓMO ENFRENTARSE AL ESTRÉS

El ejercicio físico, una adecuada alimentacióny unos buenos hábitos de sueño pueden ayudar, en general, a reducirlo. Además, añade Francisco Javier Parra, “es importante que reconozcamos el problema para atajarlo antes de que este vaya a más”. Aunque el manejo de cada caso debe ser individualizado, es necesario identificar los factores que llevan al estrés, usar técnicas de relajación, descansar adecuadamente, hacer al menos tres horas de ejercicio a la semana y seguir una dieta equilibrado para ayudar a controlarlo.



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