¿Cuáles son las enfermedades profesionales y sus causas más comunes?

El listado de enfermedades laborales es largo, tanto como los diferentes agentes y situaciones que pueden provocarlas, sin embargo existe un subregistro

En 2021 se notificaron 20.510 enfermedades derivadas del trabajo en España (Foto. Freepik)
18 mayo 2022 | 13:20 h
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En España, al igual que en el resto del mundo, existe un subregistro de las enfermedades de origen laboral. Pese a que en los últimos años las medidas de mejora establecidas por algunas Comunidades Autónomas han permitido incrementar la notificación de los casos de enfermedad profesional, lo cierto es que todavía hay una infraderivación, ya que en muchos casos ni los pacientes ni los profesionales sanitarios llegan a relacionar la situación clínica con el trabajo que desempeñan.

Según el Análisis de las estadísticas de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales en España en 2021 de la Secretaría Confederal de Salud Laboral y Sostenibilidad Medioambiental de CCOO, en los últimos años, desde 2012, se ha experimentado un aumento progresivo de las notificaciones de enfermedades profesionales. Un incremento que con la pandemia se desplomó. En 2020 el descenso fue de un 32,6%. El año pasado se notificaron 20.510 enfermedades derivadas del trabajo un 24,8% menos que en 2019, con una incidencia de 110 personas por 100.000 habitantes.

Dentro de cada sector, el de Servicios fue el que más casos notificó, 14.833, pero el que menor incidencia recoge, 103,3 por 100.000 habitantes. Es la Industria la que tiene una mayor incidencia (425,2), muy por encima de la Construcción (154,9), el Agrario (123,8) y el ya citado Servicios (103,3).

La gran mayoría de las patologías notificadas (un 87%) fueron causadas por agentes físicos

Para que una enfermedad sea reconocida como laboral es necesario que estaesté incluida en el Real Decreto por el que se aprueba el cuadro de enfermedades profesionales en el sistema de la Seguridad Social y se establecen criterios para su notificación y registro (1299/2006). En un largo anexo se establecen seis grupos de enfermedades según su origen: causadas por agentes químicos; por agentes físicos; por agentes biológicos; por inhalación de sustancias; por agentes carcinogénicos y por sustancias que causan enfermedad profesional de la piel.

LAS DE ORIGEN FÍSICO, LAS MÁS RECONOCIDAS

Dentro de las más de 20 mil enfermedades laborales que en 2021 se reconocieron, la gran mayoría de las patologías notificadas (un 87%) fueron causadas por agentes físicos. Entre los agentes encontramos el ruido continuo que se da en trabajos de obras públicas o en discotecas y que puede causar sordera profesional bilateral e irreversibles; o la vibración mecánica que son transmitidas a la mano y al brazo con instrumentos como pueden ser perforadoras, remachadoras o taladros y pueden provocar afectación vascular u osteoraticular.

El agente físico más común dentro de las enfermedades profesionales es la postura forzada o los movimientos repetitivos, lo que produce bursitis, es decir, inflamación de las articulaciones; tendinitis, inflamación de los tendones del hombro, del codo o de la muñeca; o síndromes como el del túnel carpiano por compresión del nervio mediano en la muñeca.

Las patologías de salud mental originadas por la presión laboral no está reconocidas como enfermedad profesional

Dentro del resto de grupos de enfermedades profesionales encontramos que el 5% de las notificaciones son las de piel causadas por sustancias y agentes no comprendidos en alguno de los otros apartados, es decir, aquellas sustancias como conservantes, polvos de madera, perfumes, de origen animal, vegetal o microorganismo, que al contactar con la piel producen una irritación.

Por debajo se encuentran los causados por agentes biológicos presente en el ámbito sanitario, en los laboratorios o en la agricultura, lo que puede provocar enfermedades infecciosas o parasitarias; los causantes por las sustancias que se inhalan como puede ser el polvo de sílice que causa silicosis, el polvo de carbón, causante de la neumoconiosis de los mineros, el de amianto, causante de afecciones pulmonares entre otras, y otros polvos de minerales como talco, caolín, bentonita, sepiolita o mica; y los causantes por metales como el trabajo con cadmio, berilio, cromo, talio, vanadio…

Dentro de los grupos de enfermedades reconocidos por el Real Decreto, los agentes carcinógenos apenas se notifican. De esta manera, los cánceres provocados por el trabajo con sustancias cancerígenas principalmente en la industria y la construcción apenas son reconocidas, ya que muchos casos la enfermedad se detecta años después de que el paciente deje de trabajar.

PROBLEMAS DE SALUD MENTAL, NI RECOGIDOS

Si la no notificación de los cánceres profesionales es sangrante, ya no hablamos de las enfermedades que ni siquiera están incluidas dentro del real decreto, como son los problemas de salud mental derivados del trabajo. Desde hace años numerosos estudios señalan como las altas demandas laborales y el bajo control que se realiza de los problemas de salud mental en el trabajo predicen trastornos como la ansiedad y la depresión.

Con la pandemia estos dos trastornos y el síndrome de burnout han destacado entre los profesionales, principalmente los sanitarios, con numerosas bajas y jubilaciones anticipadas debido a la situación que vivían. Sin embargo, estas patologías originadas por la presión laboral no están reconocidas como enfermedades profesionales, lo que exime a la empresa de dar una prestación a los pacientes que así lo tuvieran estipulado.

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