Asepal recuerda que el mal uso de las mascarillas supone un riesgo adicional para la salud

Las mascarillas autofiltrantes (FFP2 y FFP3) son las únicas efectivas en espacios cerrados, ya que evitan la respiración de aerosoles que pueden contener los patógenos.

Niños en clase con mascarilla (Foto. Freepik)
1 febrero 2021 | 17:00 h

Las mascarillas se han convertido en un elemento indispensable en la vida de los ciudadanos. Existen en el mercado diferentes tipos y cada uno cumple con unas funciones que hay que conocer para poder seleccionar la que más se ajusta a la necesidades de cada persona en cada momento. Desde que comenzó la pandemia, en varias ocasiones se han generado noticias en las que ponía en cuestión la eficacia o utilidad de determinados tipos de mascarillas. Sin embargo, todas ellas son eficaces siempre y cuando se sigan las recomendaciones del fabricante.

La Asociación de Empresas de Equipos de Protección Individual (ASEPAL) -en su labor de difusión y divulgación de la normativa aplicable a los Equipos de Protección Individual (EPI)- pretende informar sobre la utilidad exacta de los distintos tipos de mascarilla que pueden encontrarse actualmente en el mercado.

En este sentido, la patronal recuerda que las mascarillas higiénicas y las quirúrgicas están destinadas a evitar la dispersión de las gotas respiratorias en las que se transportan patógenos como el SARS-CoV-2  mientras que las mascarillas autofiltrantes (FFP2 y FFP3) evitan la respiración de aerosoles que pueden contener los patógenos.

ASEPAL desaconseja el uso de mascarillas de fabricación artesanal, ya que en muchas ocasiones “no hay garantías” de que ofrezcan una protección eficaz 

La mascarillas autofiltrantes evitan la inhalación de las partículas sólidas presentes en el medio que amenazan la seguridad y salud de la personas que las llevan puestas  y son por tanto las únicas efectivas en espacios cerrados.

El filtro de estas mascarillas debe ser capaz de filtrar, al menos, el 94% de las partículas sólidas presentes en el medio. Al ser un EPI de categoría III, las mascarillas FFP2 y FFP3 deben llevar marcado CE con el símbolo de cuatro dígitos del organismo notificado que realiza la evaluación de la conformidad.

El marcado CE debe representarse sobre el propio equipo o, si resulta imposible, en su embalaje. Asimismo, los EPI deben incluir tanto los marcados, como los pictogramas y avisos obligatorios. Estos elementos informan del tipo y nivel de protección que brinda el EPI. Además, los EPI deben ir acompañados de un folleto informativo que, en España, debe comercializarse al menos en castellano. En este documento debe detallarse minuciosamente cómo ofrece protección el EPI, y los límites que tiene esta protección.

Las mascarillas quirúrgicas son un medio eficaz para reducir la emisión de agentes infecciosos a través de la nariz o de la boca, y lleva usándose con éxito durante décadas en quirófanos y otros entornos médicos. Están previstas para reducir el riesgo de propagación de infecciones en situaciones epidémicas o pandémicas. Al ser un dispositivo médico, también deben llevar el marcado CE.

Asimismo, hay mascarillas duales, que reúnen simultáneamente las características de las mascarillas autofiltrantes contra partículas y las mascarillas quirúrgica.

Por su parte, las mascarillas higiénicas complementan las medidas higiénicas en personas sanas. Al cubrir la nariz, boca y barbilla, evitan la dispersión de gotas respiratorias. No deben llevar marcado CE ya que ni son un EPI ni un dispositivo médico.

LAS MASCARILLAS ARTESANAS NO ESTÁN RECOMENDADAS

ASEPAL desaconseja el uso de mascarillas de fabricación artesanal, ya que en muchas ocasiones “no hay garantías” de que ofrezcan una protección eficaz frente al COVID-19.

“En muchos casos, las mascarillas producidas de manera artesanal utilizan materiales que no han pasado los correspondientes procedimientos de aseguramiento de la conformidad. Por tanto, pueden crear una falsa sensación de protección”, explica el director general de ASEPAL, Luis Gil Palacios.

Respecto a la posible prohibición de usar determinado tipo de mascarillas en espacios cerrados como supermercados u oficinas -medida que ya se ha adoptado en países como Alemania-, el director general de ASEPAL insiste en que podría volver a generar problemas de desabastecimiento.

“En estos momentos, el suministro cubre la demanda de los profesionales, pero la oferta no está tan preparada como para una demanda global de toda la ciudadanía”, subraya Gil Palacios.

FACTORES QUE RESTAN EFICACIA A LAS MASCARILLAS

Desde ASEPAL recuerdan que al inicio de la pandemia, uno de los argumentos esgrimidos por las autoridades sanitarias para desaconsejar el uso de equipos de protección individual (EPI) a la población general fue la falta de conocimiento de este público sobre cómo usar estos productos.

En este sentido, la patronal advierte que el tipo de mascarillas que ofrecen una mayor protección (FFP2 y FFP3) disminuyen “sensiblemente” su función si no se encuentran perfectamente ajustadas a la cara, de tal modo que forme un espacio hermético que permita que todo el aire que expira una persona sea filtrado.  

“La barba o una mascarilla con holguras en la nariz o en la cara hacen que sean menos seguras, ya que por estos huecos se pueden colar los patógenos que están flotando en el aire en aerosoles sin pasar por el sistema de seguridad de la mascarilla”, relata Gil Palacios. 

El tipo de mascarillas que ofrecen una mayor protección (FFP2 y FFP3) disminuyen “sensiblemente” su función si no se encuentran perfectamente ajustadas a la cara

La patronal explica que la presencia de vello facial (barba, perilla...) en la zona de contacto entre la mascarilla y el rostro, reduce de forma “muy severa” el ajuste, aunque éste sea muy corto. Por ello, para un ajuste correcto de la mascarilla autofiltrante, debe eliminarse completamente todo vestigio de vello facial o cabello en la zona de contacto entre la mascarilla y el rostro.

Asimismo, es “imprescindible” seguir las indicaciones de ajuste que debe dar el fabricante en el folleto informativo. Además deben realizarse las comprobaciones de sellado que el fabricante determine, que suelen consistir en realizar respiraciones enérgicas para detectar si se producen fugas de aire, lo que indicaría un ajuste incorrecto o la elección de un producto que no se ajusta bien al rostro. En estos casos, la eficacia protectora de la mascarilla se verá “sensiblemente mermada”.

En el caso de las mascarillas quirúrgicas, el ajuste hermético no resulta un factor crítico para su eficacia aunque es importante que su colocación permita la cobertura total de la nariz, la boca y la barbilla de quien la lleve puesta.

Por otro lado, el director general de ASEPAL subraya que, en contra de lo que piensan muchas personas, utilizar doble mascarilla “no aporta una protección extra”, ya que dificultan ese ajuste perfecto y forman holguras.

Los contenidos de ConSalud están elaborados por periodistas especializados en salud y avalados por un comité de expertos de primer nivel. No obstante, recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.