La situación epidemiológica puede derivar en “trastornos de estrés, depresivos y ansiedad”

Analizamos el escenario actual y sus consecuencias psicológicas de la mano de Pedro Rodríguez Sánchez miembro del Consejo General de la Psicología de España y especialista en Psicología Clínica.

Las reacciones que muchas personas pueden tener son de desánimo, desilusión y desencanto (Foto. Freepik)

La situación epidemiológica de España es cada día más preocupante. En los últimos días el cómputo diario nacional de nuevos contagios nos reporta cifras similares a las de los meses de marzo y abril y el temor a un nuevo colapso del sistema sanitario vuelve a estar presente. Las autoridades sanitarias, tanto nacionales como autonómicas, intentan tranquilizar a la población recalcando que ahora estamos mucho más preparados que al inicio de la pandemia y la capacidad de detección de los nuevos casos, especialmente en relación a los asintomáticos, es positiva lo que permite que los brotes no deriven en la temida trasmisión comunitaria.

A pesar de esto algunos municipios o zonas en toda la geografía española han sufrido ya confinamientos selectivos o retrocesos a alguna de las fases contempladas en ese ya lejano plan de desescalada que nos llevó a la “nueva normalidad” en la que nos hallamos inmersos. Esta fotografía ha incrementado la preocupación de los españoles y puede derivar en problemas en el estado de ánimo y la salud mental. Un tema que en ConSalud.es analizamos de la mano de Pedro Rodríguez Sánchez miembro del Consejo General de la Psicología de España y especialista en Psicología Clínica.

“La situación puede afectar ahora de una forma más virulenta desde el punto de vista psicológico”, comienza explicando en la entrevista. “Es como si lloviese sobre mojado sobre un campo que ya estaba completamente inundado. Las reacciones que muchas personas pueden tener son de desánimo, desilusión y desencanto”, ante la sensación de que el esfuerzo realizado no ha sido suficiente y volvemos a enfrentarnos a una situación como la vivida. “Esta es la antesala de los trastornos del estado de ánimo, es decir, de los trastornos depresivos por lo que es previsible que ahora aumente el número de estos trastornos que pueden conllevar sensación de impotencia e incapacidad”.

“La situación puede afectar ahora de una forma más virulenta desde el punto de vista psicológico”

El experto señala que esta es ya una fotografía cada vez más generalizada como demuestra el hecho de cada vez más representantes de sindicatos médicos, asociaciones y profesionales sanitarios muestran estas sensaciones “y puede ser un reflejo de lo que le puede pasar a la población”. “Hay que luchar contra esto porque si nos dejamos arrastrar es donde está la no solución. Lo vamos a seguir pasando mal y, aunque muchas veces no nos queden ganas para seguir luchando, tenemos todos que seguir contribuyendo y colaborando con responsabilidad y cumpliendo con las medidas que se ha demostrado que son eficaces para contener la propagación del virus”.

La entrevista avanza y ponemos el foco en los confinamientos selectivos de los que estamos siendo testigos o el retroceso de fase de algunos municipios y zonas como consecuencia del agravamiento de su situación epidemiológica. Unas situaciones que tienen consecuencias directas sobre la salud mental de las poblaciones afectadas. “Los problemas psicológicos que puede entrañar esta situación son incrementos de los trastornos de estrés, depresivos y ansiedad”.

Es muy importante la preparación por parte de las administraciones “para dotar a los servicios públicos de los recursos psicológicos necesarios para poder atender el posible aumento de la demanda que va a producirse”

En este sentido recalca que es muy importante la preparación por parte de las administraciones “para dotar a los servicios públicos de los recursos psicológicos necesarios para poder atender el posible aumento de la demanda que va a producirse”. En este sentido critica que “apenas se han incrementado los recursos en materia de salud mental y se debe hacer un esfuerzo ya que es la única manera de desarrollar una labor preventiva y, si esta no es suficiente, poder abordar con rapidez los casos que requieran mayores tratamientos sin que pasen a listas de espera y tarden en ser atendidos entre seis y siete meses”.

A modo de consejo para las personas que están experimentando este tipo de situaciones debido al aumento de los contagios y brotes, el experto prima como máxima recomendación “el cumplimiento escrupuloso de todas las medidas”, ya que recalca la eficacia de las mismas. “Es importante que todos nos concienciemos ya que ninguna medida se adopta por capricho. Van a producirse reacciones emocionales de preocupación y miedo, pero estas son normales, pero no deben impedirnos ver los árboles que forman el bosque para continuar manteniendo la disciplina en el cumplimiento de las medidas”.

“Hay que llamar la atención sobre el efecto de dejar caer los brazos y no iniciar un pensamiento negativo de que no merece la pena hacer nada, de que somos incapaces de luchar contra esto ya que esto sí supondría la derrota definitiva”, concluyendo que “aunque somos conscientes de que el virus no está golpeando, la situación acabará pasando y esto se deberá en parte a la conducta en relación a nuestro cumplimiento con las normas”.

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