Vacunación en menores de 12 años: la AEP expone los argumentos a favor y en contra de la inoculación

La Asociación Española de Pediatría (AEP) precisa a ConSalud.es que "están a la espera del pronunciamiento" de la Agencia Europea del Medicamento (EMA), así como de "la evaluación del riesgo-beneficio en la población pediátrica".

Niño vacunándose (Foto: Freepik)

¿Cuál es la visión de los profesionales de la Pediatría acerca de la vacunación de la COVID-19 en los menores de 12 años? ConSalud.es ha solicitado a la Asociación Española de Pediatría (AEP) su perspectiva como sociedad científica. En primera instancia, expresan que "están a la espera del pronunciamiento" de la Agencia Europea del Medicamento (EMA), así como de "la evaluación del riesgo-beneficio en la población pediátrica de esta intervención por parte de la administración sanitaria".

"Las posiciones en cuanto a las mejores respuestas dirigidas al control de la pandemia -incluidas las vacunaciones- son siempre provisionales, pueden cambiar a medida que lo hagan aconsejable nuevas evidencias proporcionadas por la investigación", advierten desde la AEP.

ARGUMENTOS A FAVOR

Entre los argumentos que apoyan la vacunación, apunta Pediatría, se encuentra la aprobación de la vacunación por la FDA en los 6 escenarios posibles con los datos de eficacia y seguridad de la vacuna obtenidos en los ensayos clínicos en este grupo de edad.

"Los menores de 12 años representan el 10% de la población española y constituyen el grupo de población con mayor tasa de infección en estos momentos. Para alcanzar la inmunidad de grupo frente a la variante Delta del SARS-CoV-2 es posible que se necesite, al menos, un 91% de población vacunada, y para lograr alcanzar ese porcentaje se necesitaría vacunar a la población infantil. Cuanta más población esté vacunada, habrá menos circulación comunitaria del patógeno y se evitarán nuevas variantes y posibles mutaciones", expresan.

Asimismo, la Asociación Española de Pediatría pone sobre la mesa que la vacuna que se administra en niños es "un tercio de la dosis empleada en la población adulta", lo que "reduce igualmente los potenciales efectos secundarios" asociados a la inoculación.

"Para alcanzar la inmunidad de grupo frente a la variante Delta del SARS-CoV-2 es posible que se necesite, al menos, un 91% de población vacunada, y para lograr alcanzar ese porcentaje se necesitaría vacunar a la población infantil"

La enfermedad clínica en menores es leve, pero no en todos los casos. Desde que se inició la pandemia se han registrado 17 fallecimientos y 177 ingresos en Unidades de Cuidados Intensivos Pediátricos (UCIP) en menores de 10 años. Además, resaltan, "hay complicaciones derivadas de la infección por SARS-CoV-2, como el síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico (PIMS) y la covid persistente (Long covid), que con mucha probabilidad también se podrían evitar con la vacunación".

"Toda la evidencia actual apunta a que la capacidad de transmisión de la infección de los niños es similar o algo inferior a los adultos". Junto a ello, reclaman "equidad en el acceso a esta intervención sanitaria preventiva, una vez haya sido aprobada para su uso en este grupo de edad". "Los efectos secundarios de mio-pericarditis atribuibles a la vacuna son de menos intensidad y mejor pronóstico que los que produce la propia enfermedad", declaran.

Por último, y tal y como se recoge en la Estrategia de Detección Precoz, Vigilancia y Control de la COVID-19 del Ministerio de Sanidad, "en la población vacunada contacto de un caso de covid confirmado, se garantizaría el derecho al acceso a la educación sin cuarentenas, ni cierres de clases o colegios, evitando así los problemas de salud, tanto físicos como sobre todo psicológicos que se han manifestado durante la pandemia, es decir, el objetivo es que la actividad escolar pueda ser desarrollada con toda normalidad".

ARGUMENTOS PARA NO APLICARLA EN EL MOMENTO ACTUAL

Por su parte, la Asociación Española de Pediatría también enumera una serie de argumentos para, en el momento actual, no aplicar la vacunación. En primer lugar, expresan, "la pandemia de la COVID-19 en nuestro país se encuentra en niveles de incidencia bajos", toda vez que "la enfermedad que causa el SARS-CoV-2 en población infantil es, en general, leve".

Existe un "temor a la aparición de nuevos efectos secundarios graves no detectados en los ensayos clínicos en estos grupos de edad, como ocurrió con la miocarditis en adolescentes y adultos jóvenes"

Junto a ello, dicen, existe un "temor a la aparición de nuevos efectos secundarios graves no detectados en los ensayos clínicos en estos grupos de edad, como ocurrió con la miocarditis en adolescentes y adultos jóvenes".

Por último, "el impacto sobre la transmisión es incierto, así como frente al síndrome inflamatorio multisistémico y la covid prolongada", a lo que se sumaría el "coste de la vacuna" y el "principio de prudencia".

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