Hematólogos españoles constatan un impacto negativo en el diagnóstico de hemopatías malignas

Los resultados de un reciente estudio de la Red Española de Registros de Cáncer, publicado este año en la revista “Medicina Clínica”, muestran que cerca de 26.000 nuevos casos de cáncer hematológico deberían haber sido diagnosticados en 2021

Ramón García Sanz (Foto: SEHH)
6 septiembre 2022 | 15:15 h

Septiembre es conocido como el Mes del Cáncer Hematológico porque en él se concentran los días mundiales más importantes de este ámbito de la especialidad de Hematología y Hemoterapia. Como cada año, la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) se suma a todas estas celebraciones con el objetivo de concienciar a la población sobre los cánceres hematológicos (o hemopatías malignas), un grupo de enfermedades con características clínicas bien establecidas, aunque con perfiles muy heterogéneos.

Además, el conocimiento molecular y genómico de este grupo de enfermedades ha contribuido a que se afinen algunas definiciones y nomenclaturas, así como al descubrimiento de nuevas entidades. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica las hemopatías malignas en 17 amplias categorías diferenciadas principalmente según el linaje de las células afectadas.

Los resultados del trabajo “Estimaciones de la incidencia de las neoplasias hematológicas en España, 2021: estudio de la Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN)”, publicado este año en la revista “Medicina Clínica”, muestran que cerca de 26.000 nuevos casos de hemopatías malignas deberían haber sido diagnosticados en España en 2021.

La introducción de las células CAR-T está modificando las indicaciones del trasplante hematopoyético y se espera que siga haciéndolo en el futuro”

Sin embargo, la actual situación pandémica, así como los primeros resultados publicados sobre el impacto de la COVID-19 en el cuidado de la salud, en general, y en el diagnóstico del cáncer, en particular, indican que puede haber un retraso en la identificación de nuevos casos de cáncer.

En el caso de los tumores hematológicos, dicho retraso supone detectar la enfermedad en fases más avanzadas, caracterizadas -por ejemplo- por leucocitosis, en el caso de las leucemias agudas, y por masas tumorales voluminosas, en el caso de los linfomas. Esta publicación también incluye datos del trabajo “Incidencia y tendencias de las hemopatías malignas en España, 2002-2013”, el primer informe del grupo de trabajo HEMATOREDECAN que presenta la incidencia de los distintos subtipos de cáncer hematológico según la clasificación de la OMS correspondiente a 2008 y en base al esquema propuesto por Haemacare (proyecto financiado por la Comisión Europea con el objetivo de mejorar la estandarización y disponibilidad de datos poblacionales).

Precisamente, el próximo Congreso Nacional de Hematología, Hemoterapia, Trombosis y Hemostasia de Barcelona acogerá una sesión especial en la que Rafael Marcos Gragera, de la Unidad de Epidemiología y Registro de Cáncer de Gerona (ICO-Gerona), expondrá las principales conclusiones de este trabajo y propondrá líneas futuras de colaboración con la SEHH.

CRECIENTE ARSENAL TERAPEÚTICO FRENTE AL CÁNCER HEMATOLÓGICO

Ramón García Sanz, presidente de la SEHH, ha destacado el “amplio e importante arsenal terapéutico con que cuenta la hemato-oncología (quimioterapia, inmunoterapia, inhibidores de vías celulares y trasplante hematopoyético), que genera respuestas espectaculares y está incrementando la supervivencia de los cánceres hematológicos”, y ha recordado que “el pronóstico de estas enfermedades neoplásicas ha experimentado una mejora extraordinaria en los últimos 40 años”.

Estos avances “han sido posibles gracias al fácil acceso a las células tumorales a través de un análisis de sangre -biopsia líquida- o mediante el examen de la médula ósea, que ha permitido un gran desarrollo en su conocimiento celular”, añade. “A medio y largo plazo, los hematólogos seremos capaces de aplicar una verdadera medicina personalizada, administrando a cada paciente el tratamiento más eficaz y en la cantidad adecuada”.

"A medio y largo plazo, los hematólogos seremos capaces de aplicar una verdadera medicina personalizada"

En los últimos años ha habido muchos avances en el tratamiento de las hemopatías malignas con inmunoterapia, especialmente con los anticuerpos monoclonales y, en particular, con los biespecíficos, pero no cabe duda de que la gran protagonista sigue siendo laterapia CAR-T”, señala el experto. Su irrupción en el tratamiento del cáncer hematológico “supone un cambio de paradigma que no tiene parangón en la historia reciente de la medicina. Por primera vez disponemos de una terapia basada en células vivas modificadas genéticamente, que identifican y destruyen específicamente células tumorales. Es el triunfo del conocimiento profundo de la biología del sistema inmune y de las nuevas herramientas de edición génica y el máximo exponente de la medicina personalizada”.

Por su parte, el número de trasplantes hematopoyéticos “sigue creciendo en todo el mundo gracias a una mayor disponibilidad de donantes y a que la población diana va creciendo en edad”, afirma el doctor García Sanz. Además, “siguen mejorando los resultados de este tratamiento gracias a un mejor manejo de la enfermedad de injerto contra huésped y de los procesos infecciosos”. Sin embargo, la introducción de las células CAR-T está modificando las indicaciones del trasplante hematopoyético y se espera que siga haciéndolo en el futuro”.

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