2023, oportunidad para declarar el fin de las emergencias por Covid-19, Mpox y poliomielitis

Analizamos la situación de las tres enfermedades que constituyen emergencias sanitarias de importancia internacional, de acuerdo con el Reglamento Sanitario Internacional.

El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, y el secretario general de Naciones Unidas (ONU), António Guterres. (Foto. OMS EP)

Se considera una emergencia de salud pública de importancia internacional (ESPII, por sus siglas en inglés) a aquellos eventos extraordinarios sobre los que se determina que constituyen un riesgo para la salud pública de otros Estados más allá del país en el que se identifican. Su principal objetivo es ayudar a la comunidad internacional en la prevención de la propagación de enfermedades, proteger contra esa propagación, controlarla y darle una respuesta de salud pública proporcionada y restringida a los riesgos potenciales que plantea, de acuerdo con lo establecido por el Reglamento Sanitario Internacional (RSI), en vigor desde el 15 de junio de 2007.

Un concepto con el que todos nos hemos familiarizado durante el 2022 ya que han confluido tres ESPII declaradas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Hablamos de la pandemia provocada por el SARS-CoV-2, el brote global de Mpox y la poliomielitis (declarada desde 2014).

"Esperamos que en algún momento del próximo año (en relación al 2023) podamos decir que la Covid-19 ya no es una emergencia sanitaria mundial. Y, si se mantiene la tendencia actual, confiamos en que el año que viene también podamos declarar el fin de la emergencia por viruela del mono", declaraba el pasado 15 de diciembre el director general de la OMS, el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus. ¿Será posible?

Responder a esta pregunta es una tarea complicada en la que intervienen múltiples factores. El SARS-CoV-2 ha enfrentadO a la humanidad a la peor crisis sanitaria en, al menos, los últimos 100 años. El séptimo coronavirus con capacidad para infectar a los seres humanos no va a desaparecer, por lo que la mayoría de los países optan desde hace meses por estrategias orientadas a la convivencia con la Covid-19 como se hace desde hace décadas con otros virus respiratorios. Una visión apoyada en la vacunación que debe extenderse a todas las regiones con un doble objetivo: proteger a todas las poblaciones y reducir la capacidad del virus de evolucionar hacia nuevas variantes.

La fotografía que estos días observamos en China, afectada por una explosión de casos sin precedentes tras poner fin a su política de “Covid cero”, es un claro recordatorio de la que la pandemia no ha acabado. La duodécima reunión del Comité de Emergencias del RSI celebrada el pasado 12 de julio de 2022 concluyó que la Covid-19 continuaba constituyendo una ESPII, a pesar de que sus miembros reconocieron que los nuevos casos detectados no registraban formas más graves de la enfermedad, mayor mortalidad ni un incremento en la presión de los sistemas sanitarios. Y esto es gracias al creciente nivel de inmunidad de la población bien a través de las infecciones naturales o la vacunación.

"Esperamos que en algún momento del próximo año (en relación al 2023) podamos decir que la Covid-19 ya no es una emergencia sanitaria mundial"

“El Comité acordó por unanimidad que la pandemia de Covid-19 todavía cumple los criterios de un evento extraordinario que sigue afectando negativamente a la salud de la población mundial, y que la aparición y propagación internacional de nuevas variantes del SARS-CoV-2 puede conllevar consecuencias todavía mayores para la salud”, informaba la OMS a través de un comunicado.

Por lo tanto, el aumento de las tasas de vacunación, especialmente en los países de medios y bajos ingresos donde estas no están al nivel de las naciones más desarrolladas, así como la coordinación internacional en materia de secuenciación y vigilancia genómica del virus (el Comité considera un error la reducción en la realización de pruebas y secuenciación de muestras) son los dos aspectos fundamentales que determinarán la posibilidad de poner fin este 2023 a la consideración del coronavirus como una ESPII.

Para ello el Comité recomienda reforzar la respuesta nacional a la pandemia, abordar los retos que plantean la comunicación de riesgos y la participación comunitaria, tener en cuenta las percepciones divergentes de los diferentes actores como científicos o políticos, alcanzar metas nacionales de vacunación acordes con los umbrales fijados por la OMS, continuar promoviendo el uso de medidas eficaces de prevención a nivel individual para reducir la transmisión, adoptar un enfoque basado en los riesgos para los eventos multitudinarios y ajustar la vigilancia del virus con el foco situado en la carga e impacto de la enfermedad en los servicios de salud.

DESCIENDEN LOS CASOS DE MPXO, PERO EXISTEN DESIGUALDADES

El 23 de julio la OMS declaraba como una ESPII el brote global provocado por la viruela del mono, recientemente renombrada como Mpox. En mayo Reino Unido notifica varios casos sin antecedentes de viajes recientes a áreas endémicas (África central y occidental) ni contacto con casos notificados previamente. Desde ese momento numerosos países, principalmente en Europa y América, comenzaron a comunicar casos confirmados o en investigación.  

"Si se mantiene la tendencia actual, confiamos en que el año que viene también podamos declarar el fin de la emergencia por viruela del mono"

De acuerdo con el último informe publicado por el Ministerio de Sanidad, hasta el pasado 13 de diciembre, se han notificado en Europa 17.740 casos confirmados de Mpox, siendo Francia (4.110), Alemania (3.673), Reino Unido (3.580), Países Bajos (1.251) y Portugal (948) los países más afectados además de España. La mayoría son hombres jóvenes con antecedente de relaciones sexuales de riesgo.

En el resto del mundo se han notificado un total de 56.532 casos confirmados de Mpox en países no endémicos, siendo Estados Unidos (29.711), Brasil (10.252), Colombia (3.908), Perú (3.566) y México (3.455) los más afectados.

La tercera reunión del Comité de Emergencias del RSI, celebrada el 1 de noviembre de 2022, por el brote de viruela símica en varios países concluía que continuaba constituyendo una ESPII. Si bien se valoran positivamente los progresos en la respuesta mundial al brote, todavía preocupa la transmisión continua en algunas regiones, la persistencia de desigualdades en relación con la preparación y la respuesta dentro de los Estados miembros de la OMS, el riesgo continuo de discriminación y estigmatización, debilidad de los sistemas de detección en algunos países y la falta de un acceso equitativo a las pruebas de diagnóstico, opciones terapéuticas y vacunas.

Afganistán y Pakistán siguen considerándose endémicos para poliovirus salvaje

El Comité criticaba además las lagunas en términos de investigación que persisten. Los avances que se logren en estas áreas a lo largo del presente año serán claves para determinar el fin de esta ESPII.

LA POLIOMIELITIS NO ES UNA ENFERMEDAD DEL PASADO

La OMS ha certificado cinco regiones como libres de poliomielitis: la Región de las Américas en el año 1994, la Región del Pacífico Occidental en el año 2000, la Región Europea en el año 2002, la Región del Sudeste Asiático en el año 2014 y la región de África en el año 2020. En la región del Mediterráneo Oriental, dos países, Afganistán y Pakistán siguen considerándose endémicos para poliovirus salvaje (PVS).

La última actualización realizada por el Ministerio de Sanidad pone el foco en dos eventos ocurridos en 2021 y 2022 que nos recuerdan que la poliomielitis no es una enfermedad del pasado y los progresos logrados pueden verse comprometidos si se baja la guardia.

El primero de ellos hace referencia a la identificación, por primera vez desde el año 2016, de los primeros casos de poliomielitis por PVS fuera de países endémicos en Malawi y Mozambique. El segundo de ellos se centra en la notificación el pasado mes de marzo del primer caso de parálisis desde 1989 en Israel en una menor que desarrolló una poliomielitis paralítica.

A estas detecciones se suman los dos casos confirmados de poliomielitis paralítica por PVDV2c en septiembre y octubre de 2021 en Ucrania (más 19 casos adicionales positivos para PVDV2c, sin desarrollo de síntomas), así como la detección de PVDV2 en junio de 2022 en muestras de aguas residuales en Londres (Reino Unido).

Cabe señalar la comunicación el pasado mes de julio de un caso de poliomielitis paralítica por PVDV2 en Nueva York (Estados Unidos) en una persona no vacunada sin historial de viajes internacionales recientes. El trabajo de secuenciación confirmó que el PVDV2 del caso clínico estaba genéticamente relacionado con las muestras ambientales recogidas en Nueva York, Jerusalén y Reino Unido y ha sido clasificado por la OMS como PVDV2c. La OMS ha alertado a todos los países sobre la necesidad de aunar esfuerzos y aumentar la inversión para erradicar la poliomielitis, un objetivo que, actualmente, podría ser plausible.

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