Monitorización de aguas residuales más allá de la Covid-19: de la polio a la viruela del mono

No todos los patógenos o virus se eliminan de la misma forma a través de las heces. La estimación de casos atendiendo a las aguas residuales en función de las concentraciones de ARN o ADN continúa siendo un trabajo en desarrollo.

Aguas residuales (Foto. Freepik)
Aguas residuales (Foto. Freepik)

El pasado 30 de mayo el Ministerio de Sanidad iniciaba el trámite de audiencia e información pública de un Proyecto de Orden a través del que se establece el sistema de información HEBAR como una herramienta epidemiológica ambiental basada en el control de las aguas residuales. La pandemia provocada por el SARS-CoV-2 ha puesto de manifiesto el importante papel que desempeña el análisis de las aguas residuales en materia de salud pública.

Un paso necesario en un contexto en el que se ha modificado el sistema de vigilancia de la Covid-19 a través del que se indica la realización de pruebas diagnósticas a personas con factores de vulnerabilidad (mayores de 60 años, inmunodeprimidos y embarazadas), casos graves y ámbitos vulnerables (sanitarios y sociosanitarios).

En este nuevo escenario el análisis de las aguas residuales ofrece una certera fotografía de la carga del virus en la población general atendiendo a las distintas áreas geográficas y prevenir así futuros brotes.

Pero la vigilancia de las aguas residuales ha comenzado a imponerse mucho más allá de la Covid-19 y cuenta con una amplía trayectoria frente a algunas enfermedades. Entre febrero y mayo de 2020 se detectó poliovirus en las aguas residuales del norte y este de Londres (Reino Unido). A pesar de que la Agencia de Seguridad Sanitaria de Reino Unido (UKHSA, por sus siglas en inglés) tranquilizó a la población asegurando que el riesgo es muy bajo, la detección del virus en las aguas residuales posibilitó la puesta en marcha de una respuesta temprana de salud pública.

Un trabajo que se ha focalizado principalmente en investigar la posibilidad de transmisión comunitaria y que se ha traducido en un llamamiento a la población para que se aseguren de que se encuentran al día con la vacunación.

MONITORIZACIÓN DE AGUAS RESIDUALES Y POLIO

La polio es uno de los ejemplos de cómo la vacunación es garante de la salud pública frente a las enfermedades prevenibles, como demuestra el hecho de que el último caso conocido de polio en Reino Unido se produjo en 1984. El país fue declarado libre de polio en 2003.

En 1960 los países escandinavos comenzaron a probar la monitorización y análisis de aguas residuales para detectar la poliomielitis. Los resultados de este trabajo contribuyeron a que en 2003 la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendara esta herramienta como parte de la vigilancia rutinaria de la polio

“Como parte de la vigilancia de rutina, es normal que se detecten de uno a tres poliovirus ‘similares a las vacunas’ cada año en muestras de aguas residuales en Reino Unido”, exponía a través de un comunicado la UKHSA. En este caso se ha detectado poliovirus tipo 2 “derivado de la vacuna”, que “es raro y el riesgo para el público general es extremadamente bajo”.

“El poliovirus derivado de la vacuna tiene el potencial de propagarse, particularmente en comunidades donde la aceptación de la vacuna es menor. En raras ocasiones, puede causar parálisis en personas que no están completamente vacunadas”, asegura la UKHSA.

En 1939 la polio fue detectada en aguas residuales en Estados Unidos. Desde ese momento se analizan de forma periódica para detectar el virus. Recientemente se ha informado de la detección del virus de la poliomielitis en aguas residuales en una zona de Nueva York un mes antes de que las autoridades de salud pública confirmasen el pasado mes un caso. La secuenciación genética inicial lo ha vinculado con las muestras halladas en Reino Unido y el caso está genéticamente vinculado con otro encontrado en Israel, aunque no significa que el paciente haya viajado allí.

En 1960 los países escandinavos comenzaron a probar la monitorización y análisis de aguas residuales para detectar la poliomielitis. Los resultados de este trabajo contribuyeron a que en 2003 la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendara esta herramienta como parte de la vigilancia rutinaria de la polio.

Una herramienta que debe complementarse con el resto de las que están disponibles en los campos de la epidemiología y de la salud pública, que ofrece una de las muchas piezas que componen el complejo puzle de la prevención de enfermedades infecciosas

El uso de este sistema permitió en 2013 identificar en Israel un brote silencioso de polio que dio inicio a una campaña de vacunación complementaria que puso fin al brote sin víctimas. Sin estos sistemas de monitorización que posibilitan la alerta temprana es posible que la polio fuese detectada únicamente cuando se mostrasen los primeros casos o fallecidos.

AGUAS RESIDUALES Y VIRUELA DEL MONO

Un grupo de investigadores de la Universidad de Naresuan (Phitsanulok, Tailandia) han comenzado a realizar análisis de las aguas residuales en el aeropuerto de Bangkok en busca de signos de la viruela del mono. En base a la experiencia adquirida con la Covid-19 consideran que la monitorización de las aguas residuales es una estrategia rápida y rentable que puede ayudar a comprender la expansión de la viruela símica, en comparación con el sistema de pruebas individuales.

La viruela del mono puede detectarse en las heces de las personas infectadas, incluso en una fase latente en la que el paciente todavía no ha comenzado a presentar síntomas, de acuerdo con el comunicado emitido por el grupo de investigadores del que se hace eco The Guardian. “La detección de rastros de viruela símica en las aguas residuales se considera segura y no hay evidencia sobre la posibilidad de infección a través de las aguas residuales”, expone el doctor Thanaphon Penrat, del Ministerio de Educación Superior, Ciencia, Investigación e Innovación de Tailandia.

Nicholas Grassly, profesor de Enfermedades Infecciosas y Epidemiología de Vacunas en el Imperial College de Londres comparte en The British Medicine Journal un proyecto iniciado con socios en Ghana, India y Malawi. El grupo de investigadores, empleando una técnica similar a la utilizada para la detección del SARS-CoV-2 en aguas residuales, trabaja en la identificación del patógeno Salmonella typhi.

A pesar de estas interesantes iniciativas, no todos los patógenos o virus se eliminan de la misma forma a través de las heces. La estimación de casos en una determinada zona geográfica atendiendo al análisis de aguas residuales en función de las concentraciones de ARN o ADN continúa siendo un trabajo que se encuentra en desarrollo. Una herramienta que debe complementarse con el resto de las que están disponibles en los campos de la epidemiología y de la salud pública, que ofrece una de las muchas piezas que componen el complejo puzle de la prevención de enfermedades infecciosas.

El verdadero potencial de la monitorización y análisis de las aguas residuales reside en la inversión y las intervenciones efectivas, como hemos visto en el caso de Reino Unido: la detección del virus de la polio en aguas residuales ha motivado a las autoridades públicas a recordar a la población la importancia de estar vacunado.

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