La lepra en España... eliminada, pero no erradicada

Aunque en España solo se registran entre 10 y 15 casos al año, a nivel mundial la incidencia de la patología ha aumentado casi un 2% en solo un año.

La campaña por el Día Mundial contra la Lepra está dedicado a la incidencia en mujeres y niñas
28 enero 2018 | 00:00 h

A pesar de que la lepra es una enfermedad muy ligada a la pobreza y a las malas condiciones de vida, se siguen dando casos, aunque pocos y aislados, en países desarrollados. Para poder decir que está erradicada no tendría que haber ni un solo caso. Sí es cierto que la lepra está eliminada en los países desarrollados, según la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS), porque hay menos de un caso por 10.000 habitantes.

En España, por ejemplo, sigue habiendo un pequeño número de casos nuevos cada año que oscila entre 10 y 15. Son afectados que, una vez se detectan, reciben tratamiento durante seis meses o un año y se curan totalmente. De hecho, si se llega a tiempo, no hay secuelas. En España no supone un problema de salud pública, tan sólo se debe de estar alerta y controlar bien los casos diagnosticados.

Actualmente, la lepra es curable gracias al tratamiento de la Multiterapia (MDT), que se aplica desde 1982 y la OMS suministra de manera gratuita a los gobiernos en función de los casos de lepra que éstos declaran

Actualmente, la lepra es curable gracias al tratamiento de la Multiterapia (MDT), que se aplica desde 1982 y la OMS suministra de manera gratuita a los gobiernos en función de los casos de lepra que éstos declaran. Esta terapia consiste en la combinación de tres fármacos (dapsona, rifampicina y clofazimina) mediante dosis de dos pastillas diarias. La aplicación de las tres sustancias mata al patógeno y cura al paciente en un periodo que oscila entre los 6 y los 12 meses, dejando de ser contagiosa tras la aplicación de la primera dosis, ya que ésta mata el 99,9% de la bacteria que causa la lepra. Acabado el tratamiento, generalmente, no suele reaparecer la enfermedad.

214.783 NUEVOS CASOS EN EL MUNDO

La Organización Mundial de la Salud publica todos los años un informe sobre la situación mundial de la lepra, con datos del año anterior. El Weekly Epidemiological Record, del 1 de septiembre de 2017, revela que la enfermedad de la lepra registró 214.783 nuevos casos en 2016, lo que supone un aumento del 1,9% respecto a 2015, cuando se detectaron 210.740 casos en el mundo, y agrava el estancamiento en el proceso de eliminación de la enfermedad, ya que se trata del primer incremento registrado desde 2012.

De acuerdo con el último informe del organismo de la ONU, referido a 143 países, la enfermedad ha avanzado de forma absoluta en tres regiones: un 30,8% en el Mediterráneo Oriental, al pasar de 2.167 nuevos casos registrados a 2.834; un 7,4% en el Pacífico Occidental, al pasar de 3.645 a 3.914; y un 3,29% en el Sudeste Asiático, al pasar de 156.118 a 161.263. Los 22 países considerados prioritarios por la OMS en la lucha contra la lepra concentran el 95,3% de las detecciones y tres de ellos, el 82,6%: India, con 135.485, el 63%; Brasil, con 25.218, el 11,7%; e Indonesia, con 16.826, el 7,8%.

LLEGAR A ELLAS, LLEGAR A TIEMPO

Fontilles es la asociación sin ánimo de lucro española cuyo objetivo es acabar con la lepra y sus consecuencias, así como con el resto de enfermedades ligadas a la pobreza y apoyar el desarrollo sostenible de las poblaciones afectadas.

La campaña Llegar a ellas. Llegar a tiempo, que esta organización ha impulsado este año con motivo del Día Mundial que se celebra este domingo, pretende sensibilizar sobre la incidencia de la lepra en mujeres y niñas, así como sobre sus consecuencias. Mujeres y hombres sufren la lepra por igual, pero en el caso de las mujeres, en los países en desarrollo, las desigualdades de género imposibilitan un diagnóstico temprano y una correcta atención médica. Estas mujeres dependen del padre y luego del marido y tienen menor acceso a la información y a la educación. El matrimonio precoz, el confinamiento en el hogar y las tareas domésticas reducen su participación en la sociedad.

El temor al rechazo de la familia y de la comunidad provoca que ignoren u oculten sus síntomas. Todo ello tiene como consecuencia un círculo vicioso de invisibilidad, aislamiento, abandono y pobreza que les hace todavía más vulnerables. De hecho, de acuerdo con un estudio realizado en el Hospital de Lepra de Calcuta (India), el 93% de las mujeres atendidas presentaban ya algún tipo de discapacidad en el momento del diagnóstico, y el 60% la había intentado ocultar en su comunidad.

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