Los refrescos, ¿castigados en exceso por su volumen de azúcar añadido?

Ante la recomendación de distintos organismos sobre el consumo diario de azúcar aconsejable, se extiende la teoría de que los refrescos representan la mayoría de productos con exceso de azúcar.

CS
31 agosto 2016 | 23:50 h
Los refrescos, ¿castigados en exceso por su volumen de azúcar añadido?
Los refrescos, ¿castigados en exceso por su volumen de azúcar añadido?

Cada vez con más regularidad distintos organismos internacionales se pronuncian sobre la cantidad recomendada de azúcar que una persona debe tomar a diario. Hace dos años, la Organización Mundial de Salud (OMS) estableció que el consumo de azúcares debe representar menos del 5% de la ingesta calórica total del día. Ahora, ha sido la Asociación Americana de Cardiología la que se ha pronunciado, en este caso, por la ingesta de azúcar en los niños. Así, recomiendan que no deberían consumir más de 25 gramos de azúcares añadidos al día.

Bien es cierto que hay que diferenciar entre el azúcar natural, que se encuentra en los alimentos que no están procesados como la fruta, las verduras o la leche; o los azúcares añadidos, aquellos que se añaden al alimento o a la bebida que está siendo procesada durante el acto de fabricación, como el azúcar de mesa, los cereales azucarados, chocolates, bollería, refrescos, etc.
 

El 75% del total de azúcar añadido que se ingiere diariamente procede de una gran variedad de alimentos, frente al 25% que representan las bebidas gaseosas

Y es en este último caso en el que inciden los profesionales sanitarios así como expertos nutricionistas debido a que el azúcar añadido puede contribuir a la formación del síndrome metabólico vinculado a la obesidad, a la aparición de caries, al aumento de la presión arterial, a la reducción del llamado colesterol bueno o al desarrollo de la enfermedad del corazón.

Ante esta situación, se difunde la teoría de que los refrescos son la bebida que más azúcar añadido presenta. Siendo esta teoría cierta en parte, pues un bote de este tipo de refrescos puede contener hasta 20 gramos de azúcar, lo que no es tan comúnmente conocido es que representa tan sólo el 25% del total del azúcar añadido que se ingiere diariamente, siendo la gran mayoría de la ingesta de azúcar procesada, el 75% restante, procedente de los alimentos.

Por ejemplo, según recientes estudios de mercado como el realizado por Facua, están en venta alimentos para niños como ciertos cereales que pueden contener entre 40 y 50 gramos de azúcar por cada 100 de producto. Es el caso, también, de productos lácteos como los yogures de sabores que pueden superar los 20 gramos de azúcar; o derivados del pan como los sándwich, las tostadas, el pan de las hamburguesas o el presente en las pizzas que, ingeridos en exceso, puede resultar perjudicial.

DIFÍCIL ENCONTRAR ALTERNATIVAS

Este mito de que la mayoría de azúcar añadido está presente en los refrescos, contrarresta además con las posibles alternativas que existen para cada uno de ellos. Mientras en los supermercados y tiendas de alimentación se pueden encontrar con relativa facilidad una amplia variedad de este tipo de bebidas en sus versiones light, zero, 0% de azúcar añadido, etc., si que pueden existir más dificultades de encontrar algunos alimentos con estas características o, al menos, no es tan fácil como con las bebidas tipo refrescos.
 

Los refrescos ofrecen en los supermercados las alternativas light, zero, 0%, etc. Por contra, es más difícil encontrar alternativas a alimentos como embutidos o bollería

Esto, se suma a la recomendación de expertos nutricionistas que aconsejan no tanto la compra de estos productos alternativos sino el preparado casero de los mismos o la obtención de este tipo de artículos en otro tipo de establecimientos específicos como herbolarios u otros dispensarios, con el consecuente exceso de gasto que conllevan. Estos profesionales hablan, en concreto, de productos como las salsas de tomate y otros aderezos, de conservas, mermeladas, productos lácteos, pan, cereales o galletas.

Sin embargo, con otro tipo de alimentos como embutidos, bollería, chocolate, golosinas o platos precocinados, la dificultad de hallar alternativas se amplía considerablemente.

En lo que sí coinciden la mayoría de expertos es en que el problema no es tanto dar con alimentos alternativos sino el tiempo que se puede emplear en buscarlo o el dinero de más que supondría su compra. Esto, además, ocurre en una época en la que la sociedad está cada vez más concienciada en llevar una vida saludable, en practicar deporte y en alimentarse de la manera más sana posible.


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