
Por otro lado, determinadas posturas de yoga y estiramientos pueden reducir los dolores y molestias abdominales, ayudando a encontrar posturas que alivien este tipo de síntomas.
Además, actividades como caminar ayudan a quemar más calorías y, por tanto, favorecen la pérdida de peso, lo que permite prevenir la obesidad, que es uno de los factores relacionados con los miomas uterinos.
La actividad física de bajo impacto también puede ser útil para acompañar el proceso de recuperación tras determinados tratamientos de los miomas uterinos, como la histerectomía, en la que se extirpa el útero de la mujer, y que puede conllevar períodos de baja laboral.
Antes de incrementar la intensidad de la actividad física, los expertos aconsejan consultar con el médico acerca de todas las opciones disponibles, con el fin de ampliar las posibilidades de ejercicio controlando a su vez los síntomas.
Para más información consultar, www.esmioma.es.
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