La lucha contra el cáncer de Candela: "Fue el peor año de nuestra vida pero el más grande con ella"

Carmen Díaz Garrido, presidenta de la Asociación 'Candela Riera', relata a ConSalud.es, la historia de cómo el cáncer llegó a la vida de su hija con tan solo 10 años.

Carmen Díaz junto a su hija Candela durante un viaje a Roma. (Foto. ConSalud)

La historia de Candela es una de esos relatos sobre el cáncer que estremece y emociona. La cuenta a ConSalud.es su madre Carmen Díaz Garrido con motivo del Día Mundial contra el Cáncer que se celebra este 4 de febrero.

Tras formarse en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense, Carmen se casó con Enrique y decidió emprender un proyecto de familia con él en el municipio madrileño de Guadarrama. De ahí nacieron Enrique y Marcos, que ahora mismo tienen 24 y 22 años, y poco después llegó Candela.

Desde bien pequeña fue una apasionada por el mundo de la hípica, le gustaba mucho el tenis y también la música, con gran facilidad para memorizarse las letras de las canciones. Tenía 10 años.

Candela comenzó a sentir fuertes dolores en la espalda pero ni siquiera los médicos pudieron precedir (en un primer momento) que se trataba de un cáncer

Sin embargo, un día comenzó a aquejarse de que le dolía la espalda y sus padres creyeron que “podría ser por el crecimiento”.Poco a poco la situación empeoró, hasta tal punto que tuvieron que acudir a Urgencias donde en un primer diagnóstico se le detectó una lumbalgia.

“Ahí empezó nuestra lucha. Como los dolores persistían acudimos al Hospital QuironSalud Madrid (Pozuelo de Alarcón) donde nos atendió un traumatólogo pediátrico y entonces se le hicieron las pruebas necesarias. Se le diagnosticó un edema óseo a causa de un golpe, pero Candela no se había caído y le respondió que eso no era posible”, explica Carmen.

Empezó a tener fiebre. Acudieron a su pediatra de Atención Primaria preocupados porque su salud empeoraba por momentos. Entonces, comenzó un periplo por diferentes especialistas médicos en la búsqueda de una respuesta a lo que estaba ocurriendo.

EL DIAGNÓSTICO

“Le hicieron una resonancia y enseguida nos llamaron. Nos dijeron que tenía lesiones líticas y que había que ingresarla para hacer pruebas y determinar un diagnóstico completo. Directamente le pregunté al médico si se trataba de un cáncer, porque aunque no entiendes nada, no eres tonta”,  apunta la mamá de Candela.

Enrique y Carmen tomaron la dura decisión de contar a sus hijos lo que estaba ocurriendo con su hermana pequeña. Juntos decidieron ir a recogerla al colegio.

“Se te rompe el alma. Cuando te dicen que un diagnóstico de cáncer no es una sentencia… Sí lo es.  Es horroroso”, señala Carmen Díaz entre lágrimas. Con una sonrisa, esperaron a la salida del centro escolar a Candela y ella se sorprendió ante tal visita.

"Cuando te dicen que un diagnóstico de cáncer no es una sentencia… Sí lo es. Es horroroso"

“Se lo explicamos: ‘Nos han dicho que tienes un bultito en la espalda, tenemos que ir al hospital a ver si te lo quitan o no. No te preocupes, los médicos ya han detectado porque tienes esos dolores… ‘”, relata Carmen.

Candela presentaba lesiones líticas por todas las vértebras y luego tenía un tumor blando del tamaño de una judía en la L4. Tras varias pruebas, les ofrecieron un diagnóstico real: se trataba de un sarcoma de Ewing. Un tipo de cáncer óseo que afecta mayoritariamente a niños preadolescentes y adolescentes. El cáncer de Candela estaba en una fase 4. Acababa de cumplir 11 años.

El sarcoma de Ewing es un tipo de cáncer de hueso que afecta sobre todo a niños preadolescentes y adolescentes

“Pese a todo me gustó la actitud de los sanitarios. Los médicos no dramatizan. Te dicen la verdad: que se iba a luchar por su vida, aplicándole un tratamiento que la pudiese salvar, pero que se trataba un ensayo clínico y tan solo se la podría tratar en el Hospital de La Paz y en el Hospital Niño Jesús”, afirma la progenitora de Candela. En este último centro fue donde se desarrolló todo el tratamiento contra el cáncer de la joven madrileña.

Candela y Carmen juntas en uno de sus viajes. (Foto. Ascari)

SIEMPRE CON UNA SONRISA

Todo marchaba con normalidad. Candela volvió al colegio en septiembre, pero cuando parecía que se había acabado con el tumor, el cáncer apareció de nuevo. A finales de octubre, comenzaron dolores en la rodilla.

Los facultativos advirtieron a los padres de que los tratamientos que podrían aplicarle serían solamente para poder frenar el avance del sarcoma de Ewing. Lo intentaron de distintas formas, sin embargo, el tumor no respondía a las terapias y los médicos tuvieron que darles la fatal noticia: “Candela se va a ir”.

Entró en Cuidados Paliativos y pudo volver a casa para hacer desde allí su seguimiento médico. “El año que Candela se murió fue el peor de nuestra vida pero el más grande que tuve con ella. Llegamos a ser grandes amigas. Nos enseñó muchísimo”, comenta Carmen Díaz.

"Son tan importantes los momentos que vives con tus hijos. No es tanto lo que les des, sino lo que tú vives con ellos"

Su madre destaca la actitud de Candela durante todo el proceso. Entre las anécdotas y frases que cuenta en la entrevista previa realizada por ConSalud.es para la elaboración de este reportaje destaca, por ejemplo, que una vez sus amigas del colegio le llevaron dulces a casa y ella le dijo a su madre: “¿Sabes mamá? No es tan malo tener cáncer, porque siempre estamos juntas”.

“Candela me abrió los ojos. Son tan importantes los momentos que vives con tus hijos. No es tanto lo que les des, sino lo que tú vives con ellos: las experiencias, las conversaciones, los momentos que compartís…”, destaca Carmen.

Candela falleció en abril de 2018 a los 12 años. Fue entonces cuando nació la Asociación Candela Riera. Pese a ser una entidad pequeña busca recaudar fondos para que otros niños puedan obtener cura al cáncer que sufrió Candela, el sarcoma de Ewing, y se investigue en nuevos tratamientos oncológicos.

"Si queremos que existan descubrimientos de nuevos fármacos que curen enfermedades como el sarcoma de Ewing, solo hay una vía, que los científicos investiguen", indica la entidad en su página web haciendo un llamamiento a las aportaciones económicas. Candela ya no está pero su familia a través de esta obra social no cesa en su lucha contra el cáncer que un día se la arrebató.

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