Pandemia silenciosa: el 12,5% de los suicidios de 2020 fueron mayores de 80 años

Los suicidios en mayores de 80 años aumentaron un 20% en el año de la pandemia, caracterizados por la soledad, el miedo y la incertidumbre

La soledad y la pandemia agravan las patologías de las personas mayores (Foto. EP)
La soledad y la pandemia agravan las patologías de las personas mayores (Foto. EP)
Paola de Francisco
7 febrero 2022 | 00:00 h

La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo advirtió al principio de la pandemia: jóvenes, mujeres y mayores iban a ser los grupos más vulnerables ante el fenómeno de la Covid-19. La incertidumbre, el estrés pandémico, el miedo al contagio, el cierre y la limitación de la vida social, la ruptura de las rutinas… todo ello ha golpeado a la población en su conjunto, pero especialmente a los grupos destacados. Y uno de los puntos en los que se ha notado esta vorágine que ha arrasado con la salud física y mental es en los intentos de suicidio.

En 2020, en contra de la disminución de muertes que se llevaba produciendo en los últimos años, se sufrió un efecto rebote. Según el Observatorio del Suicidio en España, las muertes aumentaron un 7,4% respecto al año anterior.Un total de 3.941 personas. Una cifra que dejó tres puntos especialmente destacables: la primera vez que en España se superan los 1.000 fallecimientos por suicidio en mujeres, con un aumento de un 12,3%, el doble del crecimiento que en hombres; la primera vez que España alcanza 14 muertes de menores de 15 años (7 niños y 7 niñas), duplicando los casos de 2019; y un aumento de un 20% en los mayores de 80 años.

“En 2020 el suicidio de mayores de 80 años fue de 548, 70 más que en 2019”, señala Andoni Anseán

Las personas mayores de 75-80 años son el grupo de edad que tradicionalmente han tenido más niveles de mortalidad, como recuerda el Ministerio de Sanidad. Según el Consejo General de Psicología de España, los factores de riesgo que pueden sufrir son enfermedades crónicas, terminales, discapacitantes o prodepresivas. La depresión es el factor psicológico principal, pero también puede producirse por trastornos crónicos del sueño, confusión mental, psicosis, abuso de drogas o alcohol… La desesperanza aumenta también de forma significativa el riesgo de consumar el suicidio. Y todo ello se pudo sufrir especialmente durante la pandemia.

“En 2020 el suicidio de mayores de 80 años fue de 548, 70 más que en 2019”, señala Andoni Anseán, presidente de la Fundación Española para la Prevención del Suicidio, a Consalud.es. “Desde la Fundación vemos que este grupo de edad está siendo poco atendido, que aumentan los casos y que seguirán aumentando”, añade. Y a diferencia de otros grupos de edad, la persona mayor que idea su muerte suele tener éxito en cumplir su deseo.

MÁS LETALIDAD A PARTIR DE LOS 70 AÑOS

Como explica Anseán, mientras que los jóvenes son más impulsivos y se dejan llevar por la situación del momento cuando tienen una ideación suicida, los mayores lo hacen de forma pausada y analítica. El resultado: el suicidio tiene siete veces más letalidad en mayores de 80 años que en adolescentes y adultos jóvenes.

El nivel de letalidad aumenta a partir de los 70 años, cuando las personas ya consideran que han vivido todo lo que tenían que vivir, se sienten una carga, pierden a sus seres queridos y viven con dolor o diversas enfermedades producto de la edad. “En los jóvenes muere uno cada 200 intentos, en los adultos menores de 70 años son cada 20 intentos, en los mayores de 80 son entre tres y cuatro”, señala el presidente de la Fundación Española para la Prevención del suicidio. Esto significa que cuando ya han tomado la decisión, no hay forma de que se echen atrás, y su planificación es tan metódica que es difícil interrumpirlo.

“Nos hemos despreocupado de los mayores”, destaca Andoni Aseán. El encierro y el miedo al contagio han afectado principalmente a estas personas. Muchas sufren otras patologías que son factores de riesgo añadidos al de la edad en la Covid-19, han visto morir a muchas personas de su edad, sufrir intubados… y ante todo ello, más los factores que influyen en la ideación suicida, deciden que es mejor quitarse la vida que vivir así. “Han aumentado los suicidios y es previsible que sigan aumentando. Son personas desarraigadas y en soledad. Hay que actuar para ayudarlos”, concluye Aseán.

Aquellas personas que estén pasando por un mal momento o conozcan a alguien en esa situación pueden contactar con profesionales que le ayudarán en el Teléfono de la Esperanza (717 003 717) o el Teléfono Contra el Suicidio (911 385 385).

Los contenidos de ConSalud están elaborados por periodistas especializados en salud y avalados por un comité de expertos de primer nivel. No obstante, recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.
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