TRABAJO DE DIVERSOS ESPECIALISTAS

Quirónsalud de Barcelona logra un 90% de éxito en la recuperación de infección por prótesis

Aunque la infección de prótesis u osteomielitis no es una complicación habitual, sí que resulta muy compleja y, en los casos más extremos, si no se aborda correctamente puede necesitar medidas drásticas como amputaciones

Profesionales encargados de realizar la recuperación por infección de prótesis (Foto: Quironsalud Barcelona)
Profesionales encargados de realizar la recuperación por infección de prótesis (Foto: Quironsalud Barcelona)

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29.06.2022 - 12:40

Los grandes avances en el campo de las prótesis están permitiendo que cada vez sea más fácil que los pacientes puedan recuperar tanto su movilidad como su funcionalidad gracias a estas extensiones. Sin embargo, y pese a que en la actualidad se trata de un procedimiento muy seguro y eficaz, no está exento de algunas complicaciones. Una poco habitual pero muy compleja es la infección de la prótesis, que puede llegar a producirse entre el 1 y el 3% de las cirugías.

Para el tratamiento de esta complicación, el Hospital Quirónsalud Barcelona cuenta con una Unidad de Patología Séptica. En ella trabajan de forma conjunta especialistas de Traumatología, Infectología y Cirugía Plástica junto con el laboratorio de Microbiología para dar respuesta a estos pacientes.

“Es muy importante el trabajo multidisciplinar en estos casos. Solo así es posible que los pacientes puedan recuperar su calidad de vida y no haya que recurrir a soluciones drásticas como puede ser la amputación del miembro. Gracias a esto el Hospital Quirónsalud de Barcelona logró un 90% de éxito en la recuperación de pacientes con infección protésica durante los últimos tres años”, comenta el Dr. Lluís Puig, cirujano ortopédico en el Hospital Quirónsalud Barcelona y miembro de la Unidad de Patología Séptica.

Esta unidad cuenta con una amplia y reconocida experiencia en el manejo de las complicaciones más graves por infección de prótesis

Esta unidad cuenta con una amplia y reconocida experiencia en el manejo de las complicaciones más graves por infección de prótesis. Hasta ellos llegan casos derivados de otros centros que no se ven capacitados para afrontar los casos más complejos.

Entre el año 2020 y el 2022 esta unidad ha atendido a 23 pacientes con infección protésica y en todos ellos, excepto en uno, se consiguió erradicar la infección con recuperación funcional satisfactoria. “Hay que valorar que muchas veces el paciente, cuando llega hasta nosotros, se encuentra en un estado muy precario. Nuestro objetivo será siempre el de intentar el tratamiento más conservador posible.

Gracias a nuestra experiencia en el manejo de estas complicaciones conseguimos muchas veces salvar el miembro de la amputación. Más del 90% de los casos nos fueron remitidos de otros centros hospitalarios ya que no disponen de la infraestructura ni del equipo de profesionales para tratar estos pacientes de alta complejidad”, añade el Dr. Lluís Puig.

LA IMPORTANCIA DE UN CORRECTO DIAGNÓSTICO

El primer punto para el abordaje de esta complicación es lograr un buen diagnóstico. En algunos casos este es sencillo, cuando se presenta una infección aguda que no deja dudas sobre el problema. Sin embargo, en no pocas ocasiones esto no es así. “Hay pacientes en los que la infección no es evidente, que presentan un dolor persistente y nadie es capaz de llegar a un diagnóstico.

En ellos se realizan pruebas y cirugías muchas veces innecesarias que pueden prolongar esta situación durante meses, lo que se traduce en una pérdida importante de la calidad de vida del paciente y en un incremento de su angustia, así como un empeoramiento progresivo de la situación”, apunta el Dr. Lluís Puig.

Cuando existe la sospecha fundada de que un paciente puede estar sufriendo una infección de su prótesis, entra en juego el laboratorio de Microbiología

Cuando existe la sospecha fundada de que un paciente puede estar sufriendo una infección de su prótesis, entra en juego el laboratorio de Microbiología. Su trabajo es muy importante ya que no solo ayudarán en el diagnóstico sino que también es fundamental para la decisión sobre qué antibióticos administrar para que se produzcan los menores efectos secundarios posibles y se consiga la recuperación más eficaz.

LOS RETOS DE ACABAR CON LA INFECCIÓN Y CAMBIAR LA PRÓTESIS

Una vez que al paciente se le ha diagnosticado y se han identificado los agentes microbianos implicados, el siguiente paso de la unidad consiste en conseguir eliminar la infección, en donde es importante el trabajo de los especialistas en Infectología.

“Sobre todo hay que informar al paciente que se enfrenta a un tratamiento prolongado, de unas ocho semanas como mínimo, y que en ciertos casos requiere una hospitalización larga, ya que algunos de los antibióticos usados pueden ser intravenosos”, añade la Dra. María Luisa Sorli, especialista en enfermedades infecciosas del Servicio de Medicina Interna del Hospital Quirónsalud Barcelona, que forma parte también de la Unidad de Patología Séptica.

Médico operando una prótesis

El uso de los antibióticos es complejo y puede producir además efectos secundarios que requieren la realización de analíticas frecuentes que ayuden a monitorizar la respuesta. Un reto añadido en los últimos años es además el de las resistencias microbianas, cada vez más frecuentes. Todo esto se traduce en un tratamiento complejo en el que no es extraño combinar dos antibióticos, que requiere además tener en cuenta las posibles interacciones con otros tratamientos.

En la eliminación de la infección el especialista de Traumatología también tiene un papel, ya que es preciso eliminar el tejido necrótico que pueda haber ocasionado la infección. “

En esto hemos de ser muy agresivos para poder hacer una limpieza completa de la zona. Y una vez estamos seguros de que la infección está erradicada, nos toca hacer el recambio de la prótesis, que puede llegar a ser una intervención compleja, ya que al haber sido agresivos en la limpieza del tejido nos podemos encontrar con cavidades que es necesario rellenar”, comenta el Dr. Lluís Puig.

Aquí es donde participa el especialista en Cirugía Plástica, que ha de estar versado en la cirugía reconstructiva. Ellos son los encargados de valorar qué tipo de cobertura del tejido epidérmico es necesario hacer y cómo abordar el relleno de las cavidades ocasionadas por la infección.

“Normalmente optamos por un colgajo, es decir, una masa de tejido que se trasplanta de una zona a otra del cuerpo. En estos casos solemos preferir los colgajos musculares, ya que tienen un aporte sanguíneo extra que permite que llegue más fácilmente el antibiótico a la zona”, apunta la Dra. Mireia Ruiz Castilla, jefa del Servicio de Cirugía Plástica y Reparadora del Hospital Quirónsalud Barcelona y miembro de la Unidad de Patología Séptica.

MEJORAR LA CALIDAD DE VIDA DEL PACIENTE

Los pacientes que se someten a una intervención para implantar una prótesis lo hacen porque su calidad de vida está afectada, con una movilidad reducida que en algunos casos dificulta su desempeño cotidiano. Con esta operación esperan mejorar y, por eso, cuando se produce la complicación de una infección pueden verse muy afectados.

“Ellos esperaban mejorar y se encuentran con que tienen más dolor y que incluso su movilidad está más reducida por la inflamación. Es una situación compleja en la que es necesario hacer un buen trabajo de información para que entiendan todo el proceso que tienen que pasar y de esta forma conseguir una buena adherencia”, apunta la Dra. María Luisa Sorli. “La infección de la prótesis es una complicación grave, pero tratada de una forma multidisciplinar se puede curar. Esto también es importante que lo sepan los pacientes”, añade el Dr. Lluís Puig.

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