El sueño antes y después del diagnóstico de demencia: la importancia de los hábitos saludables

Desde la CEAFA dan consejos y recomendaciones para mejorar el sueño y la calidad de vida de los pacientes con alzhéimer

La edad avanzada es un factor de riesgo para desarrollar demencia (Foto. Pexels)

En los últimos años la relación entre sueño y deterioro cognitivo se ha afianzando, llevando a que este sea una línea estratégica del abordaje de las demencias en Neurología. Un mal descanso interfiere en el proceso de eliminación de la proteína beta amiloide, relacionada con el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer. A su vez, los pacientes con demencia conviven frecuentemente con problemas de sueño que afectan al progreso de la enfermedad. "El sueño es un pilar fundamental para nuestra salud física, pero también mental”, afirma el miembro del Panel de Expertos Médicos de la Confederación Española de Alzheimer (CEAFA) y presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental, el Dr. Manuel Martín Carrasco.

"Este estado de alerta casi permanente y la falta de descanso de las personas cuidadoras también puede afectarles, sufriendo agotamiento y mal humor”,

Tener un sueño de calidad y atender a los factores de riesgo que pueden perjudicar este hecho son claves para mejroar la calidad de vida de pacientes y familiares. "Es importante vigilar que no se produzca deambulación, uno de los comportamientos más habituales asociados a la enfermedad de Alzheimer y de los que más pendiente tienen que estar las personas cuidadoras y familiares por el riesgo de una potencial pérdida, fuga del domicilio o accidente”, señala la presidenta de CEAFA, Mariló Almagro. "Este estado de alerta casi permanente y la falta de descanso de las personas cuidadoras también puede afectarles, sufriendo agotamiento y mal humor”, añade la presidenta.

CONSEJOS Y RECOMENDACIONES

Para mejorar la calidad del sueño de estos pacientes y sus familiares, desde CEAFA señalan la importancia de mantenerse despierto y activo durante el día, reduciendo los momentos de sueño a una media hora de siesta y a la noche; y de tener un horario y una rutina para despertarse y acostarse, "si se levanta por la noche, llevarle hasta la ventana, subir la persiana, que la persona misma vea que es de noche, y ayudarle a volver a acostarse", aconsejan.

Además, es conveniente que el ambiente este tranquilo y sin ruidos, que haya un despertador grande y luminoso, o que no se deje ropa a mano para que las personas no se desorienten y piensen que es momento de vestirse. Si con todos los cuidados y las rutinas no consiguen mejorar su sueño, recomiendan acudir al médico. 

“Es habitual que los pacientes sufran alteraciones del ciclo del sueño, durmiendo durante el día y despertándose por la noche, insomnio o sueño fragmentado. Esta falta de sueño puede afectar a la función cognitiva y su estado de ánimo mostrando signos de irritabilidad, ansiedad, depresión y problemas para concentrarse en el día a día. Por ello, conseguir que tengan un ritmo adecuado de sueño-vigilia es esencial para su descanso y para el de toda la familia”, concluye el doctor Carrasco.

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