La sumisión química, detrás del 30% de agresiones sexuales

La sumisión química ha tomado protagonismo en las últimas semanas creando miedo principalmente entre las jóvenes. Nos adentramos a conocer sus efectos y las drogas más comunes

Joven consumiendo alcohol (Foto. Freepik)
15 julio 2022 | 13:00 h

En las últimas semanas han saltado las alarmas en Navarra ante una serie de pinchazos realizados a mujeres que iban por la calle en el contexto de las fiestas de San Fermín. Esta práctica se ha estado dando también en Italia sin saber exactamente a qué se debían. Aunque actualmente la policial local ha señalado que las investigaciones apuntan a un mero acto de gamberrismo, durante estos días la amenaza de una sumisión química ha atemorizado a la ciudad de Pamplona y al resto de España.

La sumisión química por inyección no es un problema nuevo, sino que es un delito que está extendido en Reino Unido, donde es considerado una “epidemia” por las autoridades británicas. De allí ha saltado a Bélgica, Países Bajos, Francia, Italia e incluso España. Más de mil mujeres en Europa han sido víctimas de agresión por sumisión química.  

En España, uno de los primeros estudios sobre sumisión química se realizó en 2004 por un caso en Barcelona. Según datos del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INTCF) en 2013 y 2014 se contabilizaron 450 víctimas de sumisión química y agresión sexual. Y esta cifra ha seguido en aumento. Solo en el Hospital Clínico de San Carlos de Madrid, se ha pasado de atender un caso al mes en 2014 a una decena actualmente.

“El 70% de los casos de sumisión química se produce en menores de 30 años y el grupo de mayor riesgo es el de mujeres entre 15-19 años”

La sumisión química está involucrada en un 20-30% de las agresiones sexuales, según se expuso en la última conferencia promovida por el Servicio de Información Toxicológica del INTCF. Los agresores echan una droga u otra sustancia química o se lo inyectan a la víctima mediante un pinchazo para anular su voluntad y así robarlas, quitarles las ropas o abusar sexualmente de ellas, que principalmente suelen ser mujeres jóvenes.

Según el Dr. Luis Segura, médico forense de los Juzgados de Madrid, “el 70% de los casos de sumisión química se produce en menores de 30 años y el grupo de mayor riesgo es el de mujeres entre 15-19 años”, según indicó en la conferencia de INTCF. El perfil más común es el de una mujer joven que ha consumido una o dos bebidas alcohólicas, pierde la conciencia y despierta varias horas después en un lugar desconocido con signos o sospechas de haber mantenido relaciones sexuales no consentidas. Estas mujeres se demoran alrededor de unas 20 horas en acudir a la Policía o al centro hospitalario teniendo sentimientos de culpabilidad o vergüenza.

Como señala la guía “Sumisión Química, Guía informativa para adolescentes y jóvenes”, realizada por la Dr. Esperanza López Hidalgo, médico forense, las personas que sufren sumisión química sienten mucho sueño, dificultad para moverse, dolor de cabeza, náuseas o vómitos. También puede sufrir visión borrosa, alteración de lo que ve u oye, y no recordar o no saber lo que ha pasado. “Tú sabes que te ha pasado algo, pero no puedes pensar con claridad”, explica la Dr. López Hidalgo.

En total, se investiga la presencia de más de 50 sustancias en estas pacientes

Es por ello que se desconoce exactamente la frecuencia con la que se produce un delito de sumisión química. Según datos del INTCF se estima que sólo se denuncia a la autoridad un 20% de los casos, el resto, por sentirse culpables y no recordar bien lo que ha ocurrido, no acude a comisaría o al hospital.

PROCEDIMIENTO CLÍNICO

Son varios los protocolos establecidos por el INTCF o por propios hospitales como el Clínico San Carlos los que intentan mejorar la atención para identificar a las víctimas con sospecha de sumisión química y coordinar de forma adecuada con otras instituciones la toma de muestras biológicas, para identificar de manera precoz los agentes químicos utilizados y, así, tratar rápida y correctamente a la víctima.

En Urgencias se clasifica a las pacientes para conocer la prioridad y la gravedad de su situación clínica. La enfermera que le atiende discrimina a través de 51 motivos de consulta el nivel de prioridad en la atención sanitaria según su gravedad.  Ante la sospecha de sumisión química se les pregunta si ¿puede ser que de manera consciente o inconscientemente haya consumido alguna sustancia en las últimas horas?

De ahí se le realiza un análisis y se busca la sustancia implicada. Estas suelen ser agentes que en pequeñas dosis producen un efecto rápido. Hay más de 50 y pueden ser el alcohol, que produce efectos sedantes y afecta a la capacidad de autocontrol; benzodiacepinas que puede llevar a las víctimas a un estado de semiinconsciencia y de amnesia anterógrada. También se utiliza drogas como el éxtasis líquido que produce dolor de cabeza, obnubilación o somnolencia, e incluso puede provocar depresión respiratoria que amenace la vida; escopolamina o burundanga reduce la voluntad de quien la consume, o la ketamina.

Si alguien se ve en esta situación tiene que acudir al hospital y denunciar lo ocurrido. Acudir acompañado es recomendable ya que el uso de esas sustancias altera las facultades mentales de las víctimas. Y sobre todo, no sentir miedo, vergüenza o culpabilidad.

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