Los retos de Illa: continuar el legado de Carcedo y cumplir el pacto de coalición

Salvador Illa ha sido la persona elegida por Pedro Sánchez para que dirige el Ministerio de Sanidad los próximos años. Sin experiencia en el sector, tiene el reto de cumplir con las demandas de los sanitarios y las CC.AA.

Salvador Illa, próximo ministro de Sanidad (Foto: @salvadorilla)

Sorprendente, cuanto menos, ha sido el nombramiento de Salvador Illa como el próximo ministro de Sanidad. Designado por Pedro Sánchez para cumplir con la llamada “cuota catalana”, este filósofo catalán y miembro del PSC tiene por delante la responsabilidad de contentar y cumplir con las demandas del sector, que ya ha expresado sus dudas sobre la valía para liderar el departamento sanitario.

Por su inexperiencia en el sector, Illa tendré como primer reto el de ponerse al día con la actualidad del Ministerio de Sanidad, todas las normas que están en vigor y los planes que dejó iniciados María Luisa Carcedo. Esta tarea deberá hacerla en el menor tiempo posible ya que se espera que los ministros, una vez tomen posesión de su cargo, comparezcan ante la Comisión de Sanidad del Congreso para dar a conocer su hoja de ruta a los grupos parlamentarios.

El fin del copago, la regulación de la eutanasia, el fortalecimiento de la Atención Primaria o el blindaje de la universalidad, algunas de las tareas encargadas a Salvador Illa por el Gobierno de coalición

A buen seguro, este político catalán detallará en dicha intervención los planes acordados por el PSOE y Unidas Podemos para sanidad y que se recogen en el documento firmado un Gobierno de Coalición. Las medidas más repetidas por Sánchez en sus discursos, y a las que Illa deberá darle prioridad, son el fin progresivo del copagofarmacéutico, la regulación del derecho a la eutanasia, el fortalecimiento de la Atención Primaria o el blindaje de la universalidad de la sanidad.

Junto a estas medidas ‘estrella’, el nuevo ministro de Sanidad tiene el encargo de introducir progresivamente la salud bucodental en la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud, actualizar la Estrategia de Salud Mental e incorporar acciones para prevenir la conducta suicida o aumentar los recursos del Fondo de Cohesión Sanitaria y del conjunto de la inversión sanidad, para que se acerque a un 7 % del PIB.

TAREAS PENDIENTES DE CARCEDO

Además de lo pactado entre socialistas y la formación morada, Illa tendrá que lidiar con otras tareas impulsadas por María Luisa Carcedo. Es el caso del Plan de terapias avanzadas, el cual tendrá que revisar los criterios fijados para designar a un centro para su tratamiento. Hay varios centros hospitalarios de varias comunidades autónomas pendientes para tratar con terapias CAR-T.

Illa tendrá que negociar con Farmaindustria y el Ministerio de Hacienda un nuevo convenio; además, se espera que se posicione sobre la posibilidad de implantar la subasta de medicamentos a nivel nacional

En relación a los pacientes, el nuevo ministro tendrá la vigilancia de colectivos de pacientes, como la Asociación de Víctimas de la Talidomida en España (Avite), quienes esperan de forma urgente sus ayudas económicas. Igualmente, el sector espera que el Ministerio de Sanidad emprenda medidas más contundentes, como el empaquetado genérico o la subida de precios de las cajetillas, para frenar el aumento del consumo de tabaco en España.

Desde el punto de vista farmacéutico, Sanidad y Hacienda tendrán que negociar con Farmaindustria un nuevo convenio en los próximos seis meses. Además, deberá posicionarse sobre la recomendación de la Airef de implantar, a nivel nacional, un sistema de subasta de medicamentos.

DIÁLOGO CON OTROS MINISTERIOS

Salvador Illa no sólo deberá centrarse en las tareas que le ocupen en el Ministerio de Sanidad. Otra de las tareas que tendrá que acometer será intensificar el diálogo con otros departamentos ministeriales para poner en marcha las diferentes acciones que están pendientes.

El nuevo ministro tendrá que intensificar el diálogo con otros departamentos, como Ciencia, Consumo, Interior o Hacienda para llevar a cabo otras acciones pendientes

Así, por ejemplo, tendrá que unirse a Pedro Duque (Ciencia) para continuar impulsando el Plan de protección de las personas frente a las pseudoterapias; con Teresa Ribera (Transición Ecológica), está pendiente el desarrollo de la Ley de Salud y Medio Ambiente; con Alberto Garzón (Consumo) deberá diseñar una estrategia frente a la ludopatía y legislar contra la publicidad de las casas de apuesta.

Por su parte, con Fernando Grande-Marlaska (Interior), debería reforzar la protección de los sanitarios frente a las agresiones y avanzar en la transferencia de la sanidad penitenciaria; con María Jesús Montero (Hacienda), deberá lidiar con las comunidades autónomas para garantizar la financiación sanitaria suficiente; y con Yolanda Díaz (Trabajo), está pendiente la mejora de las condiciones laborales de los profesionales.

UNIDAD EN EL CONSEJO INTERTERRITORIAL

De su carácter negociador, recordando que fue uno de los representantes del PSOE que habló con miembros de ERC, se puede esperar que fortalezca el diálogo con los consejeros de Sanidad de las distintas comunidades autónomas dentro del pleno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (Cisns). Este órgano, siempre marcado por las siglas políticas de sus miembros, deberá priorizar la unidad.

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