BlaDimiR: diagnósticos menos invasivos y respuesta a los tratamientos en el cáncer de vejiga

El sistema basado en microRNAs, BlaDimiR, permite diagnósticos a través de la búsqueda de biomarcadores en análisis de sangre que también predicen la respuesta a los tratamientos

Investigadores de la unidad mixta CIEMAT y el Hospital 12 de Octubre que han desarrollado BlaDimiR (Foto. Plataforma Itemas)
Investigadores de la unidad mixta CIEMAT y el Hospital 12 de Octubre que han desarrollado BlaDimiR (Foto. Plataforma Itemas)
Paola de Francisco
8 enero 2024 | 00:00 h
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En general el cáncer de vejiga tiene buen pronóstico, pero su abordaje tiene importante impacto en la calidad de vida de los pacientes: pruebas diagnósticas invasivas, como es una cámara entrando por la uretra (cistoscopia), tratamiento con importantes efectos secundarios, como son frecuentes cistitis, recaídas… Con el objetivo de dar una mejor respuesta a estas personas, investigadores de la unidad mixta CIEMAT y el Hospital 12 de Octubre, que forma parte del Programa de Apoyo a la Innovación de la Plataforma ITEMAS, han puesto en marcha el proyecto BlaDimiR.

Actualmente existen distintos estudios para desarrollar un dispositivo diagnóstico tecnológico que permita obtener resultados de manera automática. Todavía este proceso no ha llegado, pero sí sistemas que se basan en biomarcadores.Bladder Diagnostic method based on microRNAs (BlaDimiR) consigue, a través de una simple muestra de orina, diagnosticar el cáncer de vejiga y saber si las características del tumor permiten tratarlo con instilaciones intravesiculares con BCG.

Como explica a ConSalud.esCristian Suárez Cabrera, uno de los investigadores del proyecto junto a Marta Dueñas Porto, el nuevo sistema deja atrás el diagnóstico invasivo con cistoscopia para realizar una prueba de orina con biomarcadores que permiten conocer si el paciente tiene un tumor o no.

“BlaDimiR lo que permite es mejorar la calidad de vida de estas personas al evitarles pasar por esos procesos tan dolorosos”

El cáncer de vejiga es más frecuente de lo que se piensa. Es el noveno más diagnosticado a nivel mundial, relacionado principalmente con el tabaco, pero también con otros factores como la infección por el virus del papiloma humano, y en zonas más desfavorecidas con la exposición a parásitos y sustancias químicas.

En general, la edad media de diagnóstico es de 70 años, siendo detectado de forma precoz especialmente en los hombres, en los que este tumor es más frecuente. “En las mujeres la mayor frecuencia de infecciones de orina retrasa el diagnóstico así como los menores casos, pues por sexo se considera que la distribución poblacional es de entre 3 y 7 veces menor que en hombres”, señala Suárez. “Esa inequidad en el acceso a la detección es lo que intentamos corregir con este sistema”, añade.

Investigadores de la unidad mixta CIEMAT y el Hospital 12 de Octubre probando BlaDimiR (Foto. Plataforma Itemas)

Asimismo, no hay que olvidar que el 70% de las personas que tienen cáncer de vejiga vuelven a tener la enfermedad entre el primer y quinto año tras la curación. Ante ello tendrían que volver a pasar por las pruebas diagnósticas, con seguimientos cada cierto tiempo, que se pueden evitar con este sistema más sencillo y menos doloroso. “BlaDimiR lo que permite es mejorar la calidad de vida de estas personas al evitarles pasar por esos procesos tan dolorosos”.

MÁS ALLÁ DE LA DETECCIÓN

Además, BlaDimiR va más allá del diagnóstico y seguimiento del paciente. El tratamiento de este tumor es una vacuna administrada dentro de la vejiga que produce una infección dolorosa durante varias semanas. Puede durar años y solo en la mitad de los pacientes es efectivo. El sistema desarrollado cuenta también con un análisis de orina que permite saber si los pacientes van a beneficiarse o no del tratamiento antes de empezarlo.

"Los clínicos pueden plantearse alternativas que no se usan de forma habitual o incluso proponer cirugía anticipada si saben que durante ese proceso el tumor va a progresar”

“Es un extra muy novedoso, pues de esto no hay nada en el mercado”, señala Cristian Suárez. El sistema prevé si un paciente responderá al tratamiento de instilaciones intravesiculares con BCG, el bacilo de la vacuna de la tuberculosis y que es el tratamiento estándar desde finales de los años 70. Con la prueba se conoce aquellos pacientes que pertenecen a ese porcentaje del 40-50% de afectados que no responden al tratamiento. “De esta manera los clínicos pueden plantearse alternativas que no se usan de forma habitual o incluso proponer cirugía anticipada si saben que durante ese proceso el tumor va a progresar”.

Este proyecto en fase de investigación, explica el autor, es sencillo de utilizar por parte del profesional. “Es una herramienta que permite diagnosticar, seguir a los pacientes y dirigir terapias “personalizadas” que ahorran tiempo de consulta y gasto”. Los pacientes, por su parte, tienen una mejor calidad de vida tanto física como emocionalmente.

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