"La jubilación voluntaria anticipada es justa y una deuda pendiente con el colectivo enfermero"

Los enfermeros llevan años reclamando un cambio en el coeficiente reductor de la jubilación, como otros colectivos de circunstancias "peligrosas e insalubres". Nos expone esta reivindicación en ConSalud.es la portavoz del sindicato SATSE, Azahara Medina

Portavoz del Sindicato de Enfermería (SATSE)
Portavoz del Sindicato de Enfermería (SATSE)
Javier Leunda, redactor ConSalud.es
10 febrero 2023 | 13:00 h

Una de las reivindicaciones más recurrentes que ha venido manteniendo el colectivo de enfermeros en nuestro país es la necesidad de que la Seguridad Social les aplique un coeficiente reductor para su jubilación anticipada, algo que ya se ha llevado a cabo en otros colectivos profesionales como los policías o bomberos, entre otros. De este modo, recientemente el Sindicato de Enfermería (SATSE) ha puesto en marcha una iniciativa que ha recogido alrededor de 40.000 escritos de enfermeros para enviarlas al ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, en la línea de pedir el acceso a la jubilación anticipada voluntaria para estos profesionales sanitarios.

En la normativa de la Seguridad Social se prevé que la edad mínima que se exige para tener derecho a jubilación pueda ser rebajada actividades profesionales que comporten una naturaleza "excepcionalmente penosa, tóxica, peligrosa o insalubre" y presenten un alto índice de morbilidad y mortalidad, unos requisitos que los profesionales de Enfermería refieren cumplir. Para conocer la situación del colectivo en relación a esta demanda de una retirada laboral anticipada y las iniciativas que van a adoptar para recibir una respuesta por parte del Gobierno, atiende a ConSalud.es, Azahara Medina, portavoz de SATSE.

A pesar de “cumplir exactamente los mismo requisitos que otros colectivos a los que el Gobierno ya ha aplicado este coeficiente reductor en su jubilación en virtud de la Ley General de la Seguridad Social”

La militante del sindicato asegura que llevan “muchos años reclamando la jubilación anticipada voluntaria para los profesionales de Enfermería y consideramos que se trata de un objetivo prioritario y una deuda con la profesión”. En esta línea, han emprendido una serie de acciones destinadas a alzar la voz en esta reivindicación como “la recogida de 40.000 escritos de enfermeros y enfermeras demandando al ministro esta reivindicación o reuniones con todos los estamentos responsables”, asegura Medina, quien espera que antes del final de la actual legislatura “haya un compromiso firme por parte del Gobierno de regular este derecho para el colectivo”.

La portavoz de SATSE lamenta que, a pesar de “cumplir exactamente los mismo requisitos que otros colectivos a los que el Gobierno ya ha aplicado este coeficiente reductor en su jubilación en virtud de la Ley General de la Seguridad Social”, los enfermeros no han recibido a fecha de hoy  “ninguna respuesta” por parte de unas autoridades que “miran para otro lado” ante una reclamación que considera “justa y una deuda con la profesión”. Azahara Medina se basa en que las condiciones de las enfermeras “son especialmente duras y penosas, y además tenemos una larga vida laboral”; no en vano, relata que “pueden estar hasta 40 años expuestos a los importantes riesgos para la salud que acarrea la profesión”.

“Somos enfermeras a turno completo durante los 365 días del año, incluidos turnos de noche. Esto está demostrado que afecta a las rutinas de sueño y alimentación, en definitiva a la salud”

Como es el caso de los riesgos biológicos, cuyo ejemplo más claro fue la pandemia de Covid-19, pero, además, al estar en contacto directo con el paciente, también se enfrentan a “infecciones bacterianas, víricas, hepatitis, tuberculosis, meningitis, entre otras”. Así como a riesgos químicos derivados de la manipulación de sustancias y medicamentos peligrosos, estando expuestos a “salpicaduras, cortes, pinchazos o secreciones”. Ahondando en ello, Medina asegura que “se ha demostrado que el contacto continuado con algunos fármacos puede conllevar la aparición de tumores, cáncer o malformaciones en mujeres embarazadas”; circunstancias con las que las enfermeras tienen que convivir durante sus años de servicio.

Sin olvidar los riesgos físicos de “manipulación de cargas o ergonómicos, la presencia de ruido o la falta de luz natural durante prolongado tiempo”, señala la portavoz de SATSE. A lo que se suma otra de las causas que convierten a la profesión enfermera en susceptible de acogerse a una jubilación anticipada voluntaria, los recurrentes turnos rotatorios y jornadas nocturnas a las que se ven sometidos. “Somos enfermeras a turno completo durante los 365 días del año, incluidos turnos de noche. Esto está demostrado que afecta a las rutinas de sueño y alimentación, en definitiva a la salud”, apunta la portavoz enfermera.

“La Organización Internacional del Trabajo asegura que los profesionales que trabajan en turno de noche pierden 5 años de vida por cada 15 años trabajados”

Entre los requisitos para acogerse al coeficiente reductor en la jubilación, la Ley General de la Seguridad Social apunta al riesgo de morbilidad y mortalidad. “La Organización Internacional del Trabajo asegura que los profesionales que trabajan en turno de noche pierden 5 años de vida por cada 15 años trabajados”, en nuestro caso, los enfermeros trabajamos “un tercio de nuestra jornada laboral en turno de noche”, sentencia Azahara Medina. La portavoz sindical se refiere también al riesgo que supone cualquier despiste en el trabajo de un profesional de enfermería. “La profesión está muy sobrecargada, muy sobrepasada y tenemos una vida laboral muy larga; y al final la complejidad de nuestra profesión requiere un cuidado y pericia que se puede perder con el envejecimiento y el paso de los años”, ha alertado.

Según los datos de SATSE, “nueve de cada 10 enfermeras afirman padecer estrés”, a lo que se suma que después de la pandemia se han visto multiplicados los problemas de “salud mental” entre los miembros del colectivo. No en vano, Medina relata que se trata de una profesión en contacto diario con la enfermedad y la muerte, algo que sobrecarga “emocional y psicológicamente” a los enfermeros, pues están en contacto con “los pacientes y sus familias” en sus “peores momentos”. Un trato con los pacientes que, como se ha podido comprobar con más frecuencia de la deseada, les lleva a “situaciones de riesgo físico y agresiones”. Todo esto se suma al amplio abanico de riesgos asociados a la profesión y, en base a los cuales, “creemos que cumplimos sobradamente los requisitos de sobra para poder optar a la jubilación anticipada voluntaria”, remarca Azahara Medina.

REJUVENECIMIENTO Y RETORNO DE ENFERMEROS

 Ante todo esto, la portavoz de SATSE no comprende la tardanza en ofrecer una solución a la demanda enfermera de jubilación anticipada voluntaria. “Consideramos que nuestra demanda es legítima y no supondría una sobrecarga en el sistema de pensiones de la Seguridad Social, ya que se recoge una cotización incrementada durante la vida laboral de las personas”. Además, serviría para “rejuvenecer las plantillas”, y reclama al Gobierno que, si la reticencia a sus demandas es la falta de profesionales, tendría una oportunidad fantástica para “incentivar la vuelta de los 8.000 los enfermeros y enfermeras que han tenido que marcharse a otros países ante la precariedad de sus condiciones laborales” o para “aumentar el número de enfermeros” que salen de las facultades, concluye.

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