La experiencia de un pediatra venezolano en España: "Aquí la Medicina es mucho más defensiva"

Alberto Levy vino hace más de 7 años a España, tras homologar su título, ahora es especialista en Medicina del Trabajo

 Alberto Levy Moshe (Foto cedida a Consalud)
Alberto Levy Moshe (Foto cedida a Consalud)
Ana P. Echavarría, redactora ConSalud.es
21 abril 2023 | 00:00 h
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Cuando hace más de siete años Alberto Levy Moshe decidió venir a España desde su Venezuela natal, sabía que, entre otras muchas cosas, dejaba tras de sí su especialidad médica, Pediatría. Aun así, no cejó en su empeño de seguir trabajando como médico y en su primera visita a nuestro país, en noviembre de 2016, ya trajo la documentación necesaria para solicitar la homologación del título de Medicina: "Sabía que no me convalidarían la especialidad, así que me dije 'me preparo el MIR y me presento'".

La experiencia de otros conocidos le había servido para saber que es muy difícil que te acepten una residencia hecha en otro país: "Tardan seis o siete años en darte una respuesta y la mayoría de las veces te dicen que no es convalidable". "En Venezuela la especialidad de Pediatría son tres años, mientras que aquí son cuatro, pero no te dan la opción de hacer un año más o de presentarte a un examen para validar tus conocimientos", se lamenta.

Decidido, se mudó a una gran ciudad, Madrid, y comenzó a prepararse el examen en abril de 2017. "Me vine solo, en principio fue muy difícil por todo lo que conlleva adaptarte a un país nuevo, incluso aunque piensas que el idioma es el mismo, hay un montón de modismos que no entiendes", explica Levy. Afortunadamente, unos meses después pudo venirse también el que era su pareja y, un tiempo después, su familia.

La preparación del MIR fue diferente principalmente por la formación más práctica del venezolano

La forma de estudiar también fue uno de los mayores cambios que vivió: "Aquí a los estudiantes de Medicina ya desde la carrera les vienen preparando de cara al MIR. En Venezuela, además, todo es muy práctico, y ya desde el tercer año de la carrera estás viendo pacientes. Al final el MIR, aunque tiene casos prácticos, acaba siendo muy teórico y tienes que adaptarte a ese tipo de preguntas, a un examen de cinco horas... Es complicado".

Aunque siempre había estado enfocado a la Pediatría y, en principio, quería repetir la especialidad en España, los resultados no fueron suficientemente buenos pese a que evitó entrar por el cupo de extracomunitarios al ser su padre de Melilla. "En mi caso la cuestión no era en presentarme al MIR cinco veces hasta que consiguiera Pediatría, sino que tienes que entrar en algo y ponerte a trabajar porque necesitas dinero para vivir", argumenta, a la par que explica que este sistema de acceso le parece "muy antiguo, retrogrado y poco práctico".

En su opinión, esta prueba deja fuera muchos médicos "estupendos" y, además, obliga a muchos a conformarse con una especialidad que no les gusta y que eso, a la larga, contribuye a "quemar" más al profesional. "Distinto sería si yo quiero acceder, por ejemplo, a Pediatría y me presento en un examen de Pediatría. Aunque entiendo que, por otro lado, los huecos de la seguridad social hay que cubrirlos", desarrolla el sanitario.

Levy considera el modelo MIR "antiguo, retrógrado y poco práctico" y aboga porque haya exámenes diferentes para cada especialidad

Finalmente, Levy terminó por decantarse por Medicina del Trabajo, una especialidad con la que ahora está "súper contento" y que tiene muy buena salida laboral: "Puedo trabajar tanto en público como en privado, tenemos más tiempo para ver pacientes, además, no hago guardias, tengo horario de oficina y me respetan los festivos. Es una especialidad muy agradecida".

Sin embargo, el método de residencia en España tiene varios puntos flacos para él. "El tema de las urgencias, yo no lo veo, especialidades de cualquier tipo atendiendo cualquier tipo de cosa", expone el médico, que añade: "Entiendo que aquí en España no se ven pacientes hasta que prácticamente entras en la residencia y se necesita tener un poco una idea general".

"Esto va también por hospitales, cosa que tampoco me parece que esté bien. Falta de homogeneidad en la forma de funcionar, tampoco me parece justo, porque estás formando de una forma o de otra a personas con la misma especialidad", sostiene Levy que, además, reconoce que no se enfrentó a la verdad de vivir a otro país hasta que entró al hospital: "Durante todo ese año estaba encerrado en mi casa estudiando, así que fue entonces cuando me dio el choque de realidad".

LAS DIFERENCIAS DE LA MEDICINA ENTRE VENEZUELA Y ESPAÑA

Del mismo modo, admite que pasar de adjunto a residente de nuevo no fue fácil: "Para tu ego es un poco difícil de gestionar pasar de ser el que da órdenes al que tiene que cumplirlas". Además, al venir de un país distinto había muchos procedimientos que no conocía y que hizo que al principio se le hiciese un poco más cuesta arriba: "A mí al principio me hablaban del SAMUR y yo no sabía a lo que se refería o hay un montón de términos, de procedimientos y de gestiones en general que no entiendes muy bien cómo funcionan".

La forma de enfocar la Medicina tampoco es la misma en España y en Venezuela: "Los hospitales públicos allí están fatal, no tienen antibióticos, no tienen medicamentos, no tienen gasas estériles... Eres tú el que tiene que hacer todo. Como tienes tan pocos recursos eres mucho más clínico, mientras que aquí es mucho más basado en pruebas complementarias. No digo que aquí no sean clínicos, porque obviamente si eres médico lo eres, pero la Medicina es muy defensiva".

"En España siguen los protocolos a rajatabla. Eso es bueno y malo porque, al final, los pacientes no son 'uno más uno es igual a dos'"

"Cuando un enfermo viene diciendo que le duele la cabeza se le hace todo tipo de pruebas, aunque la gran mayoría de las veces no salta nada y al final el paciente se va con paracetamol para su casa. Sin embargo, en Venezuela si no le encuentras nada en la primera exploración le mandas a casa con paracetamol y le dices que, si aparecen nuevos síntomas, regrese para volver a explorarle", detalla Levy.

"Otra diferencia es que en España se siguen los protocolos a rajatabla. Eso es bueno y malo porque, al final, los pacientes no son 'uno más uno es igual a dos'. A veces vas como un caballo de carrera viendo hacia el frente todo el rato y no te paras un poco a pensar", continúa el médico y concluye: "Siento que en Venezuela tienes más tiempo para ver al paciente, no te están midiendo cada segundo o cada minuto que tienes con cada uno, y te puedes enfocar también un poco en la parte más emocional, en explicarle bien lo que le ocurre y lo que le recetas".

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