Las cuatro leyes para una nariz feliz

La primavera es temporada de alergias, unas afecciones que producen estornudos, obstrucción de las fosas, secreción nasal líquida y clara, lagrimeo, tos seca, picor en la nariz y los ojos y, en ocasiones, falta de olfato.

JUANJO CARRILLO CÓRDOBA
18 mayo 2017 | 09:30 h
Las cuatro leyes para una nariz feliz
Las cuatro leyes para una nariz feliz

En primavera los días vienen acompañados de más horas de luz natural y de un aumento progresivo de las temperaturas. Unas condiciones meteorológicas que incrementan en los seres humanos los niveles de serotonina, la hormona que mejora nuestro estado de ánimo y nos convierte en personas más felices.

Para evitar que el estado emocional cambie su rumbo positivo, es importante que todo el organismo actúe en consecuencia. En el caso concreto de la nariz, la primavera es el marco de la temporada de alergias, unas afecciones que perjudican a la mucosa nasal y que producen estornudos, obstrucción de las fosas, secreción nasal líquida y clara, lagrimeo, tos seca, picor en la nariz y los ojos y, en ocasiones, falta de olfato. Si quieres que tu felicidad sea plena, aquí tienes cuatro preceptos para preservar la salud del sistema respiratorio.

I. INCORPORAR MANGANESO A LA LIMPIEZA NASAL DIARIA

El uso de un spray de microdifusión de solución de agua de mar enriquecida con manganeso es uno de los mejores hábitos para mantener las fosas nasales con una higiene óptima. Por ejemplo, la utilización del producto Sterimar Manganeso permite maximizar las propiedades beneficiosas de los minerales y oligoelementos marinos sobre la salud nasal.

Esta solución está indicada, por sus propiedades antialérgicas, como una ayuda en el tratamiento de la rinitis alérgica. Con un uso de 2 a 4 aplicaciones diarias, el agua de mar enriquecida con manganeso logra reducir la mucosidad y la congestión nasal de los que sufren esta afección.

II. BEBER MUCHO LÍQUIDO

Beber abundante líquido siempre es saludable para mantenernos totalmente hidratados, ya que más de un 70% de nuestro cuerpo está formado por agua. Bien es cierto que la cantidad óptima varía esencialmente en función de la edad, el sexo y la actividad física. No obstante, es aconsejable beber con frecuencia durante el transcurso del día y consumir alimentos con un alto porcentaje de agua como las frutas y verduras.

III. PRACTICAR DEPORTE

La actividad física regular es un hábito que, además de aportar múltiples beneficios a nuestra musculatura, a la capacidad la pulmonar o al sistema cardiovascular, ayuda a prevenir las enfermedades que propician la sequedad nasal. De hecho, un estudio realizado en Alemania sugiere que la actividad física durante la niñez podría prevenir el desarrollo de la rinitis alérgica, ya que se comprobó que los niños sedentarios tenían 50% más probabilidades de desarrollar la enfermedad.

IV. EN EL HOGAR, PRECAUCIÓN Y LIMPIEZA

Una de las medidas que debemos tomar para prevenir reacciones alérgicas es mantener nuestro hogar limpio. Las motas de polvo, las partículas de polen o el pelo de las mascotas pueden propiciar este tipo de respuestas, por lo que es esencial conservar la higiene en todos los rincones de la casa. Además, hay que evitar tener en el domicilio plantas que desprendan polen si somos conscientes de que nuestro cuerpo es propenso a tener reacciones alérgicas.


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