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Publicado en la revista Enfermería Clínica

Teresa Romero: “No quería dormir, sentía que si lo hacía ya no volvería a despertar”

La auxiliar de Enfermería que se contagió de Ébola en 2014 muestra la “angustia” que vivió durante su ingreso en el Hospital de la Paz, en el que confiesa que llegó a pedir a sus compañeros que le ayudaran a morir.

Teresa Romero: “No quería dormir, sentía que si lo hacía ya no volvería a despertar”

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03.01.2017 - 17:30

“Era inevitable pensar en los dos pacientes con enfermedad por el virus del Ébola repatriados de África que había atendido y de su triste final. Me veo en el mismo destino, el pánico se apodera de mí, no quiero dormir, sentía que si lo hacía ya no volvería a despertar”. Con frases como esta relata Teresa Romero, la auxiliar de Enfermería que protagonizó el primer caso de contagio de ébola fuera de África, su experiencia durante los 30 días que estuvo ingresada entre octubre y noviembre de 2014.

Durante el abordaje de los casos de Ébola hasta 165 trabajadores del Hospital La Paz se expusieron en 762 ocasiones al virus
Se trata de un testimonio publicado en un artículo publicado en la revista Enfermería Clínica, en el que sus autores ponen el valor el papel de la Enfermería en el caso de Teresa Romero desde su llegada, el 7 de octubre de 2014, al Hospital Universitario La Paz-Carlos III de Madrid.

Romero, que se contagió de este virus tras atender a dos sacerdotes españoles repatriados desde África, narra así la soledad y la “angustia” que sintió durante los 25 días en las que estuvo ingresada en aislamiento. "De repente y como en un abrir y cerrar de ojos, me veo en una habitación oscura, sin información alguna de lo que estaba sucediendo, sentada en una cama que no era la mía, atormentándome y preguntándome continuamente qué es lo que me había llevado hasta allí”, explica en su relato, del que se hacen eco diversos medios de comunicación.

La profesional confiesa, en un testimonio recogido un año después de que fuera dada de alta cómo, al día siguiente de su ingreso, cuando su situación comenzó a empeorar, llegó incluso a pedir a los compañeros que le atendían que le ayudaran a morir. “Mis pulmones estaban empezando a fallar, sentía que me ahogaba y me costaba respirar, era una situación de agonía. Entraron dos compañeros para aumentar el caudal de oxígeno. Les miré y les supliqué que me ayudaran a morir”, explica Romero.

LA LABOR DE LA ENFERMERÍA

Durante su contagio, hasta 108 personas entraron a la habitación de Teresa Romero. En total, realizaron 352 entradas, de las cuales el 82% fueron realizadas por el equipo de Enfermería. Sumado a las veces en que entraron a la habitación de los otros dos contagiados, en total hasta 165 trabajadores del hospital se expusieron en 762 ocasiones al Ébola, según recoge el estudio.

Romero muestra en su escrito el agradecimiento hacia todas las personas que le atendieron y apoyaron durante esos días e incluso achaca su curación a “factores condicionantes” para superar la enfermedad, como “infundir esperanza, dar cariño y positividad, poder comunicarme, no sentir dolor, no sentir emociones negativas, poder respirar, poder dormir, disponer de tratamiento antiviral y suero de convaleciente, pero esto puesto en duda si es realmente efectivo en la enfermedad”, añade.


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