Zanubrutinib, de BeiGene, aprobado para tres indicaciones en nueve meses: "Es innovador y efectivo"

BeiGene ha presentado este martes sus avances en la aprobación del tratamiento zanubrutinib, fármaco financiado para la leucemia linfocítica crónica, el linfoma de zona marginal y la macroglobulinemia de Waldenström

Presentación de la aprobación de zanubrutinib de BeiGene (Foto: ConSalud.es)
Presentación de la aprobación de zanubrutinib de BeiGene (Foto: ConSalud.es)
4 julio 2023 | 13:25 h
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La compañía BeiGene ha presentado este martes los avances que se han producido con la aprobación en poco tiempo de tres indicaciones para su inhibidor de la tirosina cinasa de Bruton (BTK), Brukinsa (zanubrutinib), contra la leucemia linfocítica crónica, linfoma de zona marginal y la macroglobulinemia de Waldenström. Un tratamiento con el que se ha modificado el abordaje de estas patologías y que, como otras terapias dirigidas, está suponiendo “un antes y un después”, como ha manifestado en el evento celebrado en Madrid la Dra. Patricia Baltasar, hematóloga del Hospital Universitario La Paz y especialista en linfoma linfocítica crónica (LLC).

Lo destacable de su aprobación en tres indicaciones, además de llegar a cánceres para los que ahora no había tratamiento efectivo, ha sido que se ha realizado en nueve meses, lejos del más del año y medio (con una media de 21 meses o 629 días, según datos del informe W.A.I.T.) que ahora mismo se espera en España para la aprobación y comercialización de los tratamientos, dos años y medio si hablamos de enfermedades poco frecuentes, según datos de la Asociación Española de Laboratorios de Medicamentos Huérfanos y Ultrahuérfanos (AELMHU). “Para nosotros es prioritario que los fármacos sean accesibles para todos, priorizando al paciente”, ha señalado Cristina Bas, director médico de BeiGene España y Portugal.

BeiGene ha internalizado todas las fases de desarrollo de tratamientos, lo que reduce "costes, tiempos y mejora el control y la calidad"

BeiGene nació en 2010 a partir de una colaboración entre Estados Unidos y China con el objetivo de “transformar el abordaje del cáncer”, como ha explicado Cristina García Medinilla, directora general de BeiGene España y Portugal. Hasta el momento, están aprobados en el mundo tres moléculas desarrolladas por la compañía a partir de la internalización de todas las fases, “una forma de trabajar que permite reducir costes, tiempos y mejorar el control y la calidad científica”, ha indicado Bas.

“El cáncer no tiene fronteras, BeiGene tampoco”, ha manifestado García Medinilla, quien ha puesto en valor lo conseguido por la compañía: “Alcanzar estas indicaciones en un tiempo tan corto frente a la media nacional es un reconocimiento al valor de nuestra innovación y a la importancia de poner a disposición de los pacientes la última innovación en una patología que tanto impacto tiene en su calidad de vida”. En 2022-2023 se estableció la meta de desarrollar 10 moléculas, “y ya se ha cumplido”, y esperan alcanzar cada año ese número de principios activos contra enfermedades oncológicas que pasen de fases preclínicas a las clínicas. Actualmente cuentan con 60 moléculas de descubrimiento interno en fase preclínica.

El alto nivel investigador, la capacidad de sus centros y la experiencia de sus profesionales sanitarios convierten a España en “un enclave estratégico”

Para la compañía, España supone un país clave en el que impulsar la investigación y facilitar el acceso a la innovación a los pacientes con cáncer. Como han destacado en el encuentro con la prensa, el alto nivel investigador, la capacidad de sus centros y la experiencia de sus profesionales sanitarios convierten a España en “un enclave estratégico” en el que aterrizaron hace dos años. “A finales de año estarán en marcha aquí 30 ensayos clínicos en distintas fases de desarrollo”, ha manifestado Bas.

MÁS TIEMPO EN CONTROL Y MENOR TOXICIDAD

Brukinsa es una terapia dirigida de segunda generación con aprobación para los pacientes con leucemina linfocítica crónica (LLC) que no han recibido tratamiento previo, en caso de reaparición de la enfermedad o si  no ha respondido al tratamiento previo, personas con linfoma de la zona marginal en recaída o refractario, y aquellos con macroglobulinemia de Waldeström (también conocida como linfoma linfoplasmocítico).

 

Todos ellos pacientes con apenas tratamientos previos. En el caso de la LLC la única opción terapéutica era inmunoquimioterapia, no apta para la mayoría de pacientes mayores y con otras comorbilidades que constituyen la mayor parte de las personas que desarrollan este cáncer, como ha señalado la Dra. Baltasar. Por su parte, los pacientes con linfoma marginal suelen tener buen pronóstico, pero en recaída o refractario se enfrentaban hasta ahora a un escaso arsenal terapéutico, basado principalmente en el linfoma fonicular “cuyo origen es completamente diferente y tienen otras mutaciones genéticas detrás”, ha indicado el Dr. Antonio Salar, hematólogo del Hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia y representante del Grupo Español de Linfoma y Trasplante Autólogo de Médula Ósea (GELTAMO), especialista en linfoma de células del manto (LCM). Y en el caso de la macroglobulinemia de Waldeström, un tipo de cáncer hematológico muy poco frecuente y de evolución lenta con, no tenía apenas tratamientos hasta ahora.

Dra. Baltasar: "Han eliminado la incidencia tan alta de problemas cardiacos que sufrían  los pacientes con la primera generación de los inhibidores de BTK"

La terapia dirigida de segunda generación de inhibidor de BTK ha mostrado en fases preclínicas contar con una importante eficacia y una menor toxicidad. El ensayo de fase III ALPINE en LLC mostró que el 78% de los pacientes se mantenían con la enfermedad controlada, tenían menos efectos adversos y menos tasa de abandono en comparación con ibrutinib, un inhibidor de BTK de primera generación con una eficacia del 58% e importantes efectos secundarios cardiovasculares. El estudio SEQUOIA corroboró los mismos datos de zanubrutinib en comparación con inmunoquimioterapia. Y los estudios MAGNOLIA y ASPEN confirmaron los resultados para el linfoma de zona marginal y la macroblobulinemia de Waldeström.

“Son tratamientos eficaces y con alta tolerancia”, indica la Dra. Patricia Baltasar. “Han mostrado importantes beneficios para los pacientes y han eliminado la incidencia tan alta de problemas cardiacos que sufrían los pacientes con la primera generación de los inhibidores de BTK”, ha concluido.

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