Presidenta del Colegio de Enfermería de Zaragoza: "Las mujeres tenemos un doble techo de cristal"

Teresa Tolosana dirige la organización colegial y comparte su visión sobre el papel de la mujer como enfermera

Teresa Tolosana, presidenta del Colegio de Enfermería de Zaragoza (Foto cedida a Consalud)
Teresa Tolosana, presidenta del Colegio de Enfermería de Zaragoza (Foto cedida a Consalud)
Ana P. Echavarría, redactora ConSalud.es
8 marzo 2023 | 00:00 h
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Teresa Tolosana es presidenta del Colegio de Enfermería de Zaragoza desde 2020. Titulada por la Universidad de Zaragoza y diplomada en Sanidad por la Escuela Nacional de Sanidad, Instituto Carlos III, es la primera mujer en el cargo y, a lo largo de su trayectoria profesional, ha tenido la ocasión de combinar su labor asistencial con la de gestión. Con ella, Consalud habla del papel de la mujer en Enfermería.

¿Cómo ha evolucionado el papel de la mujer en Enfermería?

El papel de la mujer en Enfermería en realidad es la evolución de la propia Enfermería o de las propias enfermeras, porque somos una profesión eminentemente femenina.  Ahora es cuando empieza a haber más hombres dentro de la carrera. De hecho, cuando yo estudié creo que en mi clase había como dos o tres chicos y ahora en las promociones que van saliendo ya son prácticamente un 10% de la gente que estudia.

La que representamos las enfermeras es una profesión fundamentalmente de cuidados. El cuidado siempre ha estado en el hogar y en las madres y en las hijas que cuidan a sus padres y en las parejas, siempre ha estado en el lado femenino de la familia y las enfermeras hemos sido un poco esa parte profesional de los cuidados. Pero parece que la sociedad está también aceptando que los cuidados es una parte importante también del género masculino y, de hecho, a nivel profesional también se están animando ellos a ser enfermeros.

La evolución desde que empecé, en el año 85 a trabajar, la verdad es que ha sido abismal. Partimos de una profesión donde la enfermera se dedicaba a dar casi soporte a la atención del médico y a las técnicas, y ahora hemos pasado a hacer una labor mucho más completa en cuanto a atender al usuario en todas sus facetas y en todos los cuidados que son básicos e importantes como son la alimentación o los hábitos saludables. El trabajo ha cambiado muchísimo, desde que yo empecé en Primaria y Continua. Desde mis primeros días en el centro de salud hasta ahora la verdad es que no hay color.

Has comentado que se trata de una profesión muy feminizada, entonces no sé si has encontrado alguna dificultad concreta por el hecho de ser mujer a lo largo de tu trayectoria.

A ver, dificultades, por supuesto, de hecho, al ser una profesión femenina, parece que esas dificultades no solamente abarcan a las mujeres sino a los hombres que ocupan esta profesión. De hecho ahora la enfermera termina con los mismos créditos de otras profesiones y siguen sin permitirle accederle a puestos de gestión. 

Dificultades que me he podido encontrar yo, me imagino que como todas las mujeres que han accedido a trabajar, nos hemos encontrado con un doble techo de cristal. Yo creo que todas las mujeres que me puedan estar escuchando lo habrán vivido. Yo digo que es un doble techo de cristal, en el sentido de que la sociedad por supuesto nos pone un techo de cristal, pero luego nosotras mismas nos ponemos también nuestro propio techo de cristal, o bien porque no nos creemos la valía que tenemos, probablemente por educación, o también porque solemos priorizar otros ámbitos de la vida, la mujer suele priorizar o tener mucho más en cuenta ámbitos familiares donde retienen su tiempo y su esfuerzo y sacrifican parte de su progresión profesional o simplemente no avanzan más porque parte de su energía tiene que dedicarse al ámbito familiar.

"El doble techo de cristal es el que nos pone la sociedad y el que nos ponemos a nosotras mismas, muchas veces porque no creemos en nuestra valía"

Cuando vamos a trabajar, la verdad es que vamos con alguna mochila más de la que pueden ir nuestros compañeros, que es, por ejemplo, cuando tienes un bebé, el no dormir o el tener que dedicar muchas horas al cuidado de ese bebé, pero cuando entras por las puertas de una empresa no te pregunta nadie si has podido dormir ese día o no has podido dormir y te van a pedir el mismo rendimiento que a cualquiera.

Todo esto también me gustaría que quedara claro que el día de la mujer trabajadora, yo creo que es un día necesario, pero no tanto como para reprochar a nadie cómo estamos las mujeres, sino para visibilizar cómo estamos las mujeres, no solamente para los hombres, sino también para nosotras mismas. Y también darnos cuenta nosotras mismas de que a veces los caminos en los que estamos son los que hemos podido elegir en un momento dado, con todo el derecho del mundo y, a veces, esas decisiones nos marcan de forma individual y nos marcan a nivel social. A veces nos quejamos de que no hay bastantes mujeres en la política, pero a veces la cantera de mujeres que están dispuestas y preparadas para eso no son tantas.

¿Cómo es dirigir una organización colegial como el Colegio de Enfermería en un mundo como el de la gestión que suele estar copado por hombres, aunque precisamente Enfermería tiene un mayor porcentaje de mujeres?

Hay bastantes mujeres, pero esto es algo reciente y tampoco es tanto como parece. En una profesión eminentemente femenina es curioso, por ejemplo, que en mi caso soy la primera presidenta mujer del Colegio de Enfermería de Zaragoza, todos mis antecesores han sido hombres y, si repasas los distintos presidentes que hay en los colegios provinciales o los puestos que pueda haber en el consejo, el porcentaje de hombres es superior a lo que sería la media de hombres que trabajan en la profesión.

Pero, ¿qué significa estar en una presidencia de un colegio? Pues fundamentalmente aparte de, evidentemente, amor por tu profesión y tener ganas de trabajar por las compañeras y por las colegiadas, requiere mucho tiempo, requiere mucho esfuerzo y requiere renunciar a una parte familiar o que tu familia también acepte que tú estás haciendo, que estás en un momento profesional en el que, a lo mejor, no puedes estar tanto en el hogar o en las necesidades que puede tener el hogar, y no es fácil.

Una parte, como ya te digo, tiene que ser el ámbito personal donde yo creo que las mujeres hemos asumido desde siempre que nuestras parejas hombres pues tenían un trabajo de responsabilidad y no podían dedicarle demasiado tiempo a la familia y eso yo creo que es una asunción que se ha asumido desde siempre. Al revés igual ha costado un poquito más, incluso a los propios hijos.

Yo recuerdo una anécdota de mi hija cuando era chiquitita. Yo estaba ocupando un puesto de dirección y me acuerdo que le dije: "Cariño, qué guapa, cuando seas mayor te marcharás, te echarás novio te irás". Y me contestó toda seria: "Estarás trabajando, no te vas a enterar".  Esa es una patada de una niña que era chiquitita en ese momento. Al final, evidentemente, la unión que tengo con mi hija ahora mismo es fantástica y estupenda, pero es la expresión de los niños que a lo mejor te decían: "Es que el resto de los niños van a estar con sus mamás pero tú no". Entonces eso hay que llevarlo y no es fácil.

Y luego el mundo de la gestión es un mundo con mucho hombre, muy masculino. Me parece un mundo que tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. O sea, mi relación con los hombres o, mejor dicho, con la visión masculina que pueden tener del trabajo, he aprendido mucho. A lo mejor son mucho más concretos, tienen enseguida claro lo que quieren, los objetivos que quieren alcanzar, y yo he aprendido mucha gestión con los hombres. En otras cosas a lo mejor hemos podido tener algún desencuentro, pero yo creo que más por otros temas, no por el hecho de ser femenino o masculino.

"Recuerdo que un día le estaba diciendo a mi hija que era uuy guapa y que algún día se echaría un novio y se iría de casa y me respondió: 'Estarás trabajando, no te vas a enterar'. No es fácil"

Y de cara al futuro ¿cuáles son los retos a los que se enfrentan las enfermeras?

Los retos a los que se enfrentan las enfermeras son los retos a los que se enfrentan nuestra Sanidad. La verdad es que cuando hablo de este tema ya se me pone la cara un poco un poco más seria. Tenemos una sanidad privada muy buena, pero una sanidad pública también estupenda. Las enfermeras trabajamos en los dos ámbitos, pero nuestra población está cambiando mucho simplemente por la longevidad y por la falta de natalidad. Eso está haciendo una estructura poblacional muy diferente a la de hace 35 años que empecé a trabajar y hay que cambiar muchas muchas cosas.

Tenemos una sanidad pensada más en la enfermedad aguda, para cosas que se puedan que se pueden solucionar con intervenciones quirúrgicas o con tratamientos, pero hay de fondo ahora mismo una salud que no tiene nada que ver con eso y que no se va a poder solucionar así. Una población envejecida tiene que llegar lo más sana posible y no lo estamos consiguiendo. La obesidad infantil que hay ahora, por ejemplo, es un problema muy serio y muy importante que va a hacer que las patologías crónicas empiecen mucho antes de lo que empezaban hace unos años.

Vamos a tener cada vez más ancianos que van a requerir cosas que no son ingresos hospitalarios, ni grandes intervenciones quirúrgicas, sino unos buenos cuidados en el hogar, en la residencia. Creo que el reto más importante que tenemos que hacer las enfermeras es creernos a nosotras mismas, que tenemos esa capacidad y que, además, tenemos la obligación de hacerlo, de darle un poco un cambio a la visión que tiene la sanidad porque los recursos no son ilimitados.

No pueden salir los recursos de debajo de las piedras, así que hay que aprovecharlos bien, hay que dedicarlos a lo que es importante. Tenemos una fascinación por la tecnología, por la medicación y queremos que todo se nos cure con una pastilla o con una prueba diagnóstica y eso no es así. La mayor parte de los problemas que tiene la población, por desgracia, no tienen esa curación. Los recursos hay que gastarlos en las cosas que hay que priorizar. Va a tener que haber un cambio importante en la Sanidad de aquí a 20 años y tiene que ser un cambio fundamental. Tenemos que estar todos a ello, no solamente las enfermeras, todos tenemos que estar en ello y las enfermeras por supuesto ahí delante y a la cabeza, con los compañeros pero a la cabeza.

¿Qué consejo le darías a una chica que quiera estudiar Enfermería o que sea una nueva enfermera?

Más que aconsejar yo casi le preguntaría: ¿Por qué quieres ser enfermera? Muchas veces podemos tener una posición y podemos tener una expectativa, queremos estudiar algo que nos permita vivir de esto, es normal y es humano, y, afortunadamente, las compañeras que terminan tienen facilidad de trabajo. Pero le haría esa pregunta porque ser enfermera es una de las cosas más bonitas que puede haber, y también puede ser una de las cosas más duras que puede haber.

"A alguien que quisiera estudiar Enfermería le preguntaría: ¿Por qué quieres ser enfermera?"

Siempre que se trabaja con gente hace falta tener mucha empatía y que la gente te guste. Cuando, además, trabajas con la gente en sus peores momentos puede salir de nosotros lo mejor o, a veces, puede salir lo peor y la persona que cuida al paciente a veces lo paga. No es justo, pero también es humano. Por eso le plantearía esa cuestión. Te gusta cuidar, te gusta la gente, pues adelante.

Y, a lo mejor, el consejo sería hacia la idea de que cuando terminas la carrera no has terminado, sino que aquí la formación es durante toda la vida. Eso también tiene de bonito que te enriqueces. 

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