El 30% de los enfermos renales tiene una patología cardiovascular y el 90% hipertensión, ¿por qué?

La enfermedad renal precisa de una atención multidisciplinar, ya que los pacientes con problemas de riñón llevan asociados frecuentemente problemas cardiovasculares

El 30% de los enfermos renales tienen una patología cardiovascular y el 90% hipertensión (Foto. Freepik)
10 marzo 2022 | 00:00 h
La enfermedad renal crónica afecta a uno de cada siete adultos en España. Actualmente ya alcanza a 7 millones de españoles según la Sociedad Española de Nefrología, (S.E.N.). Pese a estas cifras, se trata de una patología infradiagnosticada, según un estudio publicado en el número de enero-febrero de la revista de Nefrología, solo el 23% de los encuestados con ERC habían sido diagnosticados solo con esta enfermedad, el 82% tenían un diagnóstico de hipertensión, es decir, se había diagnosticado antes la patología cardiovascular que la renal. Según un estudio sueco uno de cada cinco pacientes con ERC tenían un diagnostico de la enfermedad, el resto lo tenían de diabetes, enfermedad cardiovascular, hipertensión…

Durante los últimos años se ha avanzado mucho en las enfermedades cardiovasculares (hipertensión, presión arterial, diabetes…) mientras que las patologías renales no se han estudiado tanto. Antes se diagnostica una hipertensión que el daño renal que puede estar detrás, y la enfermedad renal se suele diagnosticar cuando se ha perdido la mitad de la masa funcional de los riñones.

“La enfermedad renal es causa de las patologías cardiovasculares y las cardiovasculares aceleran la renal”

 Existe mucho desconocimiento sobre la enfermedad renal crónica y sobre el resto patologías renales, principalmente fuera de la especialidad de Nefrología. También durante años ha existido un desconocimiento sobre las relaciones que mantienen ambos males en un paciente. Ahora, “en España hay unidades cardio-renales que funcionan muy bien y están permitiendo proteger globalmente a los pacientes”, señala el Dr. Alberto Ortiz, jefe de servicio de Nefrología de la Fundación Jiménez Díaz a Consalud.es. Y es que, como recuerda el experto “la enfermedad renal es causa de las patologías cardiovasculares y las cardiovasculares aceleran la renal”.

¿POR QUÉ LA ENFERMEDAD RENAL ESTÁ TRAS LA CARDIOVASCULAR?

Aunque es desconocido en general por la población, lo cierto es que ambos elementos del cuerpo humano mantienen una relación muy estrecha. Según datos del Dr. Ortiz, entre el 30-40% de los pacientes renales han sufrido un ictus o infarto, el 90% tiene hipertensión.

Esto es debido a que los riñones son los encargados de limpiar las sustancias tóxicas que producen los organismos y de eliminar el sodio de las arterias. “Cuando los riñones funcionan mal se acumulan las toxinas y la sal en las arterias lo que provoca hipertensión y una sobrecarga del sistema cardiovascular”, señala el experto.

Los riñones también están presentes en la creación de toxinas que benefician el funcionamiento cardiovascular. Es el caso, explica el Dr. Ortiz, del la toxina Eritropoyetina o Epo, clave para que se produzcan glóbulos rojos, sin ella, se da lugar a la anemia, lo que produce un peor transporte de oxígeno que perjudica al corazón. Otra toxina evita que el calcio salga de los huesos y provoque calcificación en los vasos sanguíneos, que la arteria se vuelva fibrosa y crezca o no se asimile bien la vitamina D.

“Cuando los riñones funcionan mal se acumulan las toxinas y la sal en las arterias lo que provoca hipertensión y una sobrecarga del sistema cardiovascular”

“A principios de siglo en Alemania se estudió a varones jóvenes de 40 años que habían fallecido. Unos tenían hipertensión arterial esencial que hasta entonces no se conocía las causas, todos tenían daño en los riñones, tenían la mitad de nefronas y el doble de tamaño de estas, estaban trabajando en exceso”, explica el nefrólogo.

¿Y CÓMO AFECTA LA CARDIOVASCULAR A LA RENAL?

Como ha comentado el experto la enfermedad cardiovascular empeora a su vez el daño renal. Si hay estrechez en los vasos se dificulta el paso del oxígeno que afecta a los riñones; si el corazón falla la sangre no se bombea para adelante por lo que “se acumula en las venas, y al aumentar la presión de las venas dificulta la limpieza de la sangre”.

Cuanto mayor es la presión de la sangre, peor es el filtro que hacen los riñones, esto provoca que la sangre y elementos que no deberían filtrarse lo hagan. La acumulación de la sangre en los riñones lleva a su vez un mayor daño de estos órganos.

 La acumulación de la sangre en los riñones lleva a su vez un mayor daño de estos órganos

Además, al existir un infradiagnóstico del daño renal, cuando se produce un diagnóstico de un problema cardiovascular la prescripción del tratamiento puede llevar a un aumento del problema en los riñones. “Existen fármacos que protegen a los riñones y otros que no. Por ejemplo, anticoagulantes como el sintrom pueden dañar a los riñones a no permitir que la sangre coagule. Esto favorece pequeños sangrados en el riñón hacia la orina que acaban dañando al riñón”, explica el doctor. “Aunque en este caso el beneficio es mayor que el riesgo. Pero en el caso de otros tratamientos se pueden cambiar por otros protectores renales”.

EN 2040, QUINTA CAUSA DE MUERTE

“La población mundial se divide en dos grupos: los que ya tienen enfermedad renal y los que la tendrán si viven lo suficiente”. Ante este paradigma se calcula que para 2040 la enfermedad renal será la quinta causa de muerte a nivel mundial, en 2016, cuando se realizó el estudio, era la undécima. “La enfermedad renal aumenta con la edad, los riñones empiezan a fallar con el tiempo”. Con el envejecimiento de la población las patologías renales “están aumentando” y “esto va a impactar en la tasa de patologías cardiovascular y aumentará la mortalidad”.

“Es por ello que se necesita mejorar los tratamientos renales y los diagnósticos. Al mismo tiempo que se aumenta en el tratamiento multidisciplinar”. El Dr. Ortiz señala: “La Sociedad Española de Nefrología tenemos grupos de trabajos para elaborar documentos con la Sociedad Española de Cardiología (SEC) para ser conscientes de las necesidades existentes y crear subespecialidades”.

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