Dolor muscular en invierno: "En condiciones de dolor crónico, la sensibilidad al frío aumenta"

¿Por qué nos duelen más los músculos en invierno? Gema Gallardo, vocal del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid, responde para Estetic

Gema Gallardo, fisioterapeuta vocal del CPFCM (Foto. CPFCM)
Gema Gallardo, fisioterapeuta vocal del CPFCM (Foto. CPFCM)
Verónica Serrano
29 enero 2024 | 10:00 h
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Durante los meses de invierno atravesamos los días más fríos del año y uno de los problemas que más estamos notando ahora que vivimos esta época es el aumento del dolor muscular. Pues bien, este fenómeno tiene su razón de ser y, para conocerla, nos hemos puesto en contacto con Gema Gallardo, vocal del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (CPFCM).

La fisioterapeuta nos explica que “la detección del frío depende de la información periférica de neuronas sensoriales especializadas que detectan caídas de temperatura a través de las terminaciones nerviosas cutáneas”. El descubrimiento y caracterización de las moléculas detectoras de frío ha ocupado los estudios científicos de los últimos años, que la experta ha definido como “revolucionarios”, pues han arrojado la información de que, “en individuos sanos, la temperatura a la que el enfriamiento de la piel comienza a provocar dolor y un comportamiento protector posterior es de aproximadamente 20°C, lo que minimiza la exposición a estímulos peligrosamente fríos”.

PERSONAS A LAS QUE MÁS AFECTA EL DOLOR MUSCULAR CON EL FRÍO

Hay algunas personas que van a notar más que otras el dolor muscular con la llegada del frío. Se trata, según Gema Gallardo, de los pacientes que presentan dolor crónico, pues “en condiciones de dolor crónico, la sensibilidad a la disminución de la temperatura aumenta”. Ese aumento del dolor inducido por el frío también puede afectar a los pacientes afectados por enfermedades del sistema osteomuscular y del tejido conectivo. Además, la fisioterapeuta subraya que “hay una relación entre el dolor y las alteraciones de la función muscular”, por lo que si no nos movemos en la forma y cantidad óptimas en nuestro día a día, podremos desarrollar problemas musculares. De hecho, la experta advierte de que es “un problema muy prevalente”.

"Todos sentimos el dolor de manera diferente"

Sin embargo, no podemos decir que el aumento de la sensación del dolor muscular con el frío sea una señal de que la musculatura del paciente se encuentre en mal estado. “No debemos sólo aislar el problema de dolor a la estructura del músculo, sino que son muchos factores los que intervienen”. En la experiencia del dolor influyen muchos factores, que son “exclusivos en cada persona” y en los que incluso intervienen circunstancias tan individuales como los genes, la biología, las emociones, el entorno o las experiencias pasadas. “Eso significa que todos sentimos el dolor de manera diferente. Pero lo que está claro es que, si el paciente sufre un dolor patológico ante el frío, algo no funciona del todo bien y no goza de un buen estado de salud”.

Asimismo, será el problema osteomuscular individualizado de cada persona el que normalmente va a empeorar con la sensación de frío, de tal modo que si el paciente se queja en su día a día de dolor muscular cervical, probablemente aumente con las bajas temperaturas. Pero en casos más generales, no podemos anticiparnos a qué músculos más va a afectar el frío en individuos sanos.

En cualquier caso, vivir con dolor afecta a la calidad de vida de la persona, también si se trata de un aumento del dolor por la sensación de frío. “Las personas con dolor pueden ver limitadas actividades tan habituales como ir a trabajar, practicar un deporte, estudiar, ir al cine, ir de viaje, dormir y, por tanto, disminuir sustancialmente su calidad de vida”. 

CONSEJOS PARA TRATAR EL DOLOR MUSCULAR

Para aliviar la sensación de dolor en los músculos, especialmente con la manifestación del frío, es conveniente seguir los siguientes consejos que nos deja Gema Gallardo:

  • Mantenerse activos físicamente aumentando nuestros niveles de actividad física.
  • Realizar ejercicio físico basado en programas de entrenamiento muscular y aeróbico y realizar ejercicios de relajación y respiración.
  • Protegerse de temperaturas frías extremas en el exterior con ropa adecuada y mantener nuestros espacios a una temperatura correcta.
  • Cuando el dolor modifique nuestro ritmo de vida acudir a los profesionales sanitarios que nos pueden ayudar, como el fisioterapeuta.

Adicionalmente, la experta recomienda aplicar calor seco localizado en las zonas en las que notemos el dolor para lograr que “los tejidos estén más móviles y elásticos”, al mismo tiempo que modulamos o reducimos nuestra percepción de dolor.

¿CUÁNDO ACUDIR AL ESPECIALISTA?

Aunque ya lo anticipábamos anteriormente, Gema Gallardo recomienda acudir al fisioterapeuta “si las molestias repercuten en nuestra actividad cotidiana o se mantienen en el tiempo”. El experto o experta sabrá qué protocolo plantear en cada caso, pues la Fisioterapia “es fundamental en el tratamiento de las enfermedades del sistema osteomuscular y del tejido conectivo”, señala. “El ejercicio terapéutico combinado con técnicas de tratamiento manual, técnicas de termoterapia y electroterapia y programas de educación en dolor podrían ser la mejor combinación para tratar este tipo de síntomas”, concluye Gallardo.

Los contenidos de ConSalud están elaborados por periodistas especializados en salud y avalados por un comité de expertos de primer nivel. No obstante, recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.
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