La primera plaza EIR de Geriatría se adelanta en 2024: "Veía que se quedaba olvidada la gente mayor"

Lorena Buendía, la primera EIR que ha escogido la especialidad de Enfermería Geriátrica en 2024, nos explica el porqué de su elección y qué espera de sus dos años de residencia en Albacete

Lorena Buendía, primera EIR en elegir la especialidad de Enfermería Geriátrica en 2024 (FOTO: Montaje ConSalud.es)
Lorena Buendía, primera EIR en elegir la especialidad de Enfermería Geriátrica en 2024 (FOTO: Montaje ConSalud.es)
Manuel Gamarra
1 mayo 2024 | 00:00 h
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Las cifras lo corroboran: España es un país envejecido, y los nuevos tiempos exigen de cuidados cada vez más especializados para las personas mayores por parte de todos los profesionales sanitarios. Sin embargo, en el aspecto de la formación parece que estamos yendo a la inversa, y las especialidades relacionadas con la Geriatría, como demuestran también los datos, despiertan año a año menos interés entre los residentes médicos (MIR) y enfermeros (EIR). Por eso, casos como el de Lorena Buendía son una rara avis dentro del mundo sanitario, y que sirven para reivindicar la necesidad de los cuidados geriátricos especializados en la sociedad actual.

“Llevamos un ritmo de vida tan rápido últimamente que solo pensamos en el momento, y no en que en el futuro vamos a vivir otros periodos vitales. Eso se nos olvida. Parece que son otras especialidades las que siempre se llevan la fama, las que llaman la atención, y a la gente mayor, como ya les queda poco, pues que se queden ahí”, afirma a ConSalud.es la joven albaceteña, que en la citada convocatoria EIR (Enfermero Interno Residente) ha sido la primera persona en elegir Geriatría. En concreto, lo ha hecho con número de orden 261 -en 2023 fue el 840, mucho más tarde-, anteponiendo así esta especialidad a otras, a priori con más ‘prestigio’, a las que podría haber optado.

“Llevamos un ritmo de vida tan rápido últimamente que solo pensamos en el momento"

Y es que Enfermería Geriátrica es siempre la última especialidad EIR tanto en comenzar a elegirse como en agotar todas sus plazas, que en 2024 han sido 85, 4 más que el año pasado. Antes que ella van Enfermería Obstétrico Ginecológica (Matrona), Enfermería Pediátrica, Enfermería Familiar y Comunitaria, Enfermería del Trabajo y Enfermería de Salud Mental, pero Lorena siempre tuvo claro, antes incluso de saber que le había salido tan bien el examen, que a lo que ella quería dedicarse era a cuidar personas mayores. “Al final yo también veo a mis abuelos y pienso, ¿de qué manera les podría ayudar?”, indica la joven.

“Ya hay un montón de información sobre alimentación, ejercicio… pero basada en gente joven o adulta. Veía que se quedaba olvidada la gente mayor, y que no se estudiaba tanto cómo cambia el cuerpo, cómo hay que tratarlo con 80 o 90 años, cómo no actúan igual los fármacos…”, insiste Lorena, quien ha elegido realizar su residencia de dos cursos de Enfermería Geriátrica en Albacete, ciudad a la que ya se tuvo que trasladar hace varios años desde su pueblo natal para cursar la carrera. Concretamente, la hará en su Área Única de Atención Especializada, que incluye, entre otros centros, el Hospital de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, donde ya rotó en la carrera.

"Veía que se quedaba olvidada la gente mayor, y que no se estudiaba tanto cómo cambia el cuerpo, cómo hay que tratarlo con 80 o 90 años, cómo no actúan igual los fármacos…"

También valoró otras regiones de España, y subraya lo mucho que le costó conseguir información sobre lo que hacían en algunos servicios de Geriatría -“de Pediatría, Matrona o Familiar y Comunitaria sí que se encuentra muy fácil”-, pero finalmente decidió quedarse en su provincia. “Albacete es la que más me interesaba. Además de porque ya la conocía, y porque no tenía muy lejos a mi familia, su residencia tiene mucho prestigio debido a la investigación”, afirma la enfermera, que reconoce estar muy nerviosa ante el inminente comienzo de su formación, que arrancará -en todas las unidades docentes de España- el próximo 7 de mayo.

“Aunque ya haya hecho prácticas, para mí es un mundo desconocido, y vamos a rotar por muchos sitios. Tengo muchas ganas de empezar y aprender cosas nuevas, pero también está el miedo de qué me voy a encontrar y de si voy a poder con ello”, comenta Lorena, que, de hecho, dice que se apuntó al EIR porque sentía que después de la carrera no había terminado su formación del todo. “Dije ‘puedo buscar cursos, másteres... o el EIR’. Me pareció la forma más completa de formación de postgrado, y fue ahí cuando empecé a informarme y me apunté a una academia.

GANAS E INCERTIDUMBRE

Para preparar el examen de acceso, y con el apoyo de la academia, Lorena estudió durante un año que se le pasó “rapidísimo” -en verano, además, estuvo trabajando a la par-, aunque reconoce que no fue hasta el final de la preparación que tuvo claro quería ejercer la Geriatría: “La que más me llamaba la atención al principio era Pediatría”. Su mérito, además, es doble, ya que logró un muy buen número de orden en el examen EIR más difícil de la historia, en el que solo el 0,2% aprobaron. “La mitad de las preguntas no tenían ningún valor con respecto a la Enfermería, parecía que fuese de otra carrera. Es como si te estás preparando un examen de periodismo y de repente te ponen preguntas de ingeniería mecánica”, recuerda.

“Cada vez vivimos más años, y la calidad de vida en la vejez se tiene que ir recuperando y manteniendo"

¿Y su futuro como especialista? Como denuncian frecuentemente las distintas asociaciones de profesionales y residentes, muchas comunidades autónomas todavía no tienen creadas bolsas específicas de determinadas especialidades enfermeras, y la de Geriatría no es una excepción. Esa fue, de hecho, la razón por la que Lorena nunca se llegó a plantear el EIR hasta que no terminó la carrera. “En otras sí que existe la bolsa, pero está parada, y no cogen a gente de ahí. Incluso hay veces que un contrato de tres meses te cuenta los mismos puntos que una formación de dos años en una planta de Geriatría”, denuncia la joven.

Una de esas asociaciones es, precisamente, Asociación EIR, de reciente creación. “Son conocimientos que al final se desperdician. Todo el mundo tiene derecho a tener unos cuidados especializados, incluida la vejez, y no nos dan la posibilidad”, sentencia Lorena, que, en un par de años, espera poder estar ya trabajando como especialista de pleno derecho: “Cada vez vivimos más años, y la calidad de vida en la vejez se tiene que ir recuperando y manteniendo. Es algo que parece que se está olvidando”.

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