El 0% del IVA sanitario durante la pandemia demostró beneficios significativos en la accesibilidad

El Gobierno adoptó una serie de acuerdos durante la pandemia para que los productos sanitarios vinculados a la prevención, diagnóstico y tratamiento de la Covid-19 tributasen al 0%

Prueba PCR de Covid 19 (Foto. Freepik)
24 febrero 2024 | 00:00 h
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El Impuesto de Valor Añadido (IVA) aplicado a los servicios y productos sanitarios lleva tiempo en el punto de mira debido a las dudas que surgen sobre los productos de primera necesidad. Medidas como su reducción podrían facilitar el acceso a tecnologías sanitarias esenciales; liberar fondos que podrían destinarse a acometer inversiones; potenciar la industria de fabricación de material sanitario y mejorar la investigación y  el desarrollo de medicamentos.

Precisamente, con el objetivo de mejorar el acceso en un momento muy delicado, el Gobierno de España adoptó una serie de acuerdos durante la pandemia, desde el 23 de abril de 2020, para que los productos sanitarios vinculados a la prevención, diagnóstico y tratamiento de la Covid-19 tributasen al 0% del IVA. Una medida que permitió facilitar la accesibilidad a los pacientes a estos productos sanitarios, y que los servicios de salud dispusiesen de facilidades financieras para contar con las tecnologías sanitarias esenciales que permitieron hacer frente a la pandemia y minimizar su impacto.

El Gobierno de España adoptó una serie de acuerdos durante la pandemia, desde el 23 de abril de 2020, para que los productos sanitarios vinculados a la prevención, diagnóstico y tratamiento de la Covid-19 tributasen al 0% del IVA

De esta manera, la reducción al 0% del IVA en la pandemia puso de manifiesto que los productos sanitarios son de primera necesidad para prevenir, diagnosticar, tratar y seguir cualquier enfermedad. Además de mejorar todos los procesos sanitarios y la calidad de vida de los pacientes.

Entre los productos que gozaron de estas medidas se encuentran: equipos de diagnóstico In Vitro, test de ARN (PCR) y test inmunológicos (de antígenos o de anticuerpos); los equipos y productos para el diagnóstico In Vivo (TACs, equipos de rayos X); equipos de soporte vital, ventilación mecánica, terapias respiratorias, equipos de anestesia, bombas de infusión, equipos de monitorización; y productos sanitarios para prevenir contagios y proteger a los profesionales y la población (mascarillas, batas quirúrgicas, dispositivos de administración de las vacunas como las jeringas y agujas).

En el caso de España, a pesar de observar lo ocurrido con el IVA 0% en pandemia, todavía un 70% de los productos del sector cuenta con el impuesto directo del 21%

Durante esta medida excepcional, que duraría hasta el 30 de junio de 2022, el Consejo de Asuntos Económicos y Financieros de la Unión Europea (ECOFIN), aprobó una reforma de la Directiva del IVA. Permitiendo que, por primera vez, los Gobiernos nacionales pudiesen fijar tipos de IVA reducidos y cero a determinados productos y servicios que se consideran que satisfacen necesidades básicas, sin el requisito de contar con autorización de Bruselas.

Sin embargo, en el caso de España, a pesar de contar con esta posibilidad, y tras observar lo ocurrido con el IVA 0% en pandemia, todavía un 70% de los productos del sector cuenta con el impuesto directo del 21%, entre los que se encuentra por ejemplo el equipamiento hospitalario. Desde la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin) han reiterado en numerosas ocasiones la necesidad de que se modifique la ley para aplicar un IVA reducido a los productos sanitarios, que precisamente durante la pandemia se demostraron que son de primera necesidad, especialmente críticos y esenciales en situaciones de emergencia sanitaria.

CONSECUENCIAS DE APLICAR EL IVA REDUCIDO

La aplicación del IVA de tipo general, es decir, el 21%, ha demostrado que resta recursos de los presupuestos sanitarios, reduciendo así la disponibilidad económica que se podría emplear en la mejora de la atención sanitaria que reciben los ciudadanos. Por ello, la reducción maximizaría las capacidades de compra de los servicios de salud de las Comunidades Autónomas para que puedan: acometer las necesarias inversiones; impulsar la innovación tecnológica, que permite mejorar los resultados; y reducir las listas de espera.

Además, no solo supondría una mejora en los procesos asistenciales, la reducción del IVA podría tener un gran impacto en: la mayor accesibilidad de los pacientes a tecnologías sanitarias, especialmente para las personas con menores recursos económicos; y en el propio mercado, ya que al minimizar el coste de los productos sanitarios podrían aumentar sus beneficios y, por lo tanto, incrementar sus presupuestos destinados a la investigación y desarrollo de nuevos tratamientos.

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