¿Cómo afectan a nuestra salud los residuos de los plaguicidas presentes en los alimentos?

Los pesticidas son potencialmente tóxicos para los humanos y pueden tener efectos agudos y crónicos en la salud, según la cantidad y las formas en que una persona esté expuesta.

Los pesticidas son potencialmente tóxicos para los humanos (Foto. Pexels)

En la actualidad, son más de 1.000 tipos de pesticidas los que se utilizan en todo el mundo para garantizar que las plagas provocadas por insectos, hongos o malas hierbas no dañen y/o destruyan los alimentos. Cada uno de estos pesticidas cuenta con propiedades diferentes y diversos efectos toxicológicos por lo que pueden suponer un importante perjuicio para nuestra salud.

El nivel de toxicidad de un plaguicida depende de la función primaria que tenga y de una serie de diversos factores. Por ejemplo, los insecticidas tienden a mostrar una mayor toxicidad en los seres humanos que los herbicidas. En este sentido la Organización Mundial de la Salud (OMS) expone que un mismo químico puede tener efectos muy diferentes en función de la dosis a la que se vea expuesta una persona. Cabe señalar en este sentido que también desempeña un papel fundamental la vía por la que se produce la exposición al tóxico.

“Ninguno de los pesticidas que están autorizados para su uso en alimentos comerciados internacionalmente hoy en día son genotóxicos (dañinos para el ADN, lo que puede provocar mutaciones o cáncer). Los efectos adversos de estos pesticidas ocurren solo por encima de un cierto nivel seguro de exposición”, indica la OMS. “Cuando las personas entran en contacto con grandes cantidades de plaguicidas, esto puede causar una intoxicación aguda o efectos a largo plazo para la salud, incluyendo cáncer o efectos adversos en la reproducción”.

La División de Población de las Naciones Unidas ha estimado que para el año 2050 el planeta estará habitado por más de 9.500 millones de personas (un 30% de la población de 2017). La mayor parte de este crecimiento poblacional se producirá en los países que actualmente se encuentran en desarrollo.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) estima que, en los países en vías en desarrollo, el 80% de los aumentos necesarios en la producción de alimentos para mantener el ritmo de crecimiento de la población se pronostica que procederá del aumento de los rendimientos, así como de la sobreexplotación de la tierra. Y es que desde FAO prevén que solo el 20% de la nueva producción de alimentos necesaria para satisfacer las demandas de una creciente población global encuentre su origen en la expansión de las superficies de cultivo.

De acuerdo con el informe elaborado por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) en 2020, el 94,9% de las 88.141 muestras analizadas se situó por debajo del umbral máximo de residuos de plaguicidas en los alimentos

Esta fotografía plantea, necesariamente, un importante aumento de los plaguicidas y pesticidas en todo el mundo. Tal y como se ha señalado al inicio de estas líneas estos pueden prevenir grandes pérdidas de cultivos por lo que su papel en la agricultura de las próximas décadas será fundamental. “Sin embargo, los efectos sobre los seres humanos y el medio ambiente de la exposición a los pesticidas son una preocupación constante”, asevera la OMS.

Razón por la que el uso de plaguicidas en la producción de alimentos, tanto para alimentar a las poblaciones como los destinados a la exportación, deben cumplir con las buenas prácticas agrícolas, “independientemente de la situación económica de cada país”, argumenta la OMS. Sus expertos inciden en la necesidad de que los agricultores limiten la cantidad de plaguicidas que utilizan al mínimo para proteger los cultivos.

De acuerdo con el informe elaborado por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) en 2020, el 94,9% de las 88.141 muestras analizadas se situó por debajo del umbral máximo de residuos de plaguicidas en los alimentos. Del total de muestras el 5,1% superó este nivel y el 3,6% no cumplió con los estándares. “Es poco probable que la exposición dietética a plaguicidas para los que se disponía de valores orientativos basados en salud suponga un riesgo para la salud de los consumidores de la Unión Europea”, recoge el referido informe.

Con el objetivo de restaurar los ecosistemas daños y recuperar la naturaleza en toda Europa, la Comisión Europea ha propuesto reducir el uso y riesgo de pesticidas químicos en un 50% para el año 2050

“En los raros casos en los que se calculó que la exposición dietética para una combinación específica de plaguicida/producto excedía el valor orientativo basado en la salud, y para aquellos plaguicidas para los que no se puedo establecer un valor orientativo basado en la salud, las autoridades competentes tomaron las medidas correctivas apropiadas y proporcionadas para hacer frente a los posibles riesgos para los consumidores”, manifiesta el informe de la EFSA.

PROPUESTA PIONERA DE LA UE PARA REDUCIR SU USO

Con el objetivo de restaurar los ecosistemas daños y recuperar la naturaleza en toda Europa, la Comisión Europea ha propuestoreducir el uso y riesgo de pesticidas químicos en un 50% para el año 2050. La propuesta de Ley de Restauración de la Naturaleza es un paso clave para evitar el colapso de los ecosistemas y prevenir los peores impactos del cambio climático y la pérdida de biodiversidad. 

Entre las medidas que se contemplan encontramos una serie de objetivos jurídicamente vinculantes tanto a nivel nacional como de la Unión Europea. De este modo los Estados miembros establecerán sus propios objetivos nacionales de reducción dentro de parámetros definidos para garantizar que la UE se logran los objetivos.

Cae destacar también las nuevas y estrictas normativas sobre el control de plagas respetuoso con el medio ambiente a través de las que se garantizará que todos los agricultores y otros profesionales de pesticidas trabajen de acuerdo con el Manejo Integrado de Plagas (MIP). Una iniciativa a través de la que se establece la necesidad consideración en primer lugar de métodos ambientales alternativos a la prevención y control de plagas antes de emplear pesticidas químicos.

“Quedará prohibido el uso de todos los plaguicidas en lugares como las zonas verdes urbanas, incluidos los parques o jardines públicos, los parques infantiles, los colegios, los terrenos de recreo o deportivos, los caminos públicos y los espacios protegidos conforme a Natura 2000 y cualquier zona ecológicamente sensible que deba conservarse para polinizadores amenazados. Estas nuevas reglas eliminarán los pesticidas químicos de nuestra proximidad en nuestra vida cotidiana”, remacha el plan de la Comisión Europea.

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