El importante reto de la lucha contra el cáncer

Kilian Sanchez
Portavoz del PSOE de la Comisión de Sanidad del Senado. Senador por La Palma

El pasado 4 de febrero, como cada año, celebramos el Día Mundial contra el Cáncer, día instituido desde el año 2000 para seguir concienciando a la sociedad en la prevención y sensibilización de esta enfermedad. Y además nos permite visibilizar el importante reto que aún hoy supone la lucha contra esta enfermedad en todo el mundo. Además, coincidiendo con esta conmemoración, tuve la oportunidad junto al portavoz de mi grupo, Juan Espadas, y senadoras socialistas, de visitar la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) y reunirnos con sus responsables para conocer de primera mano el importante trabajo que llevan a cabo.

El cáncer actualmente continúa siendo una de las enfermedades de mayor relevancia a nivel mundial, así como una de las principales causas de morbi-mortalidad. Por tanto, sigue siendo uno de los grupos de enfermedades con mayor relevancia en salud pública.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), ha realizado nuevas estimaciones con datos del año 2022, que ponen de relieve la creciente carga de cáncer en el mundo, el impacto que tiene en los países donde no hay un acceso adecuado a los servicios sanitarios y la importancia de abordar las desigualdades. Y es que se han evidenciado inequidades importantes en cuanto a la carga de cáncer según el grado de desarrollo humano, por ejemplo, en el caso de algunos cánceres, como el de mama. En España y en Europa la lucha contra el cáncer es una de las máximas prioridades en materia sanitaria. En febrero de 2021, la Comisión Europea presentó el Plan Europeo contra el Cáncer, un altísimo compromiso de la UE por mejorar el control y el cuidado del cáncer, así como de ayudar a paliar el importante sufrimiento que causa, entendiendo que Europa debe liderar su lucha.

Ese mismo protagonismo ha querido asumir nuestro país, que en estos años avanza con decisión desde todos los ámbitos. Y todo ello, desde el sistema público de salud, con el objetivo último de garantizar la equidad en la atención a las personas que enferman de cáncer.

Más allá de la situación clínica, donde se ha mejorado mucho, no solo en la investigación o los tratamientos, sino también en el diagnostico precoz, a través de la renovación de las tecnologías con equipos innovadores o aceptando el reto de incorporar la medicina de precisión, se plantean otros aspectos donde debemos poner el foco, como son los factores psicosociales asociados a la enfermedad.

Precisamente, la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) afirma que “el bienestar de los pacientes implica no sólo atención sanitaria, sino también psicológica y social”

El cáncer tiene un facto social muy importante. Los pacientes deben afrontar los problemas sanitarios derivados de su enfermedad y además el impacto psicosocial de la misma, que abarca aspectos como la ruptura con la vida habitual previa, la sensación de vulnerabilidad y la necesidad de replantearse su futuro. Todo ello genera un importante sufrimiento psicológico que alcanza niveles de malestar emocional clínico en la mitad de las personas que padecen cáncer, y se acompaña de trastornos psicopatológicos en más del 30% de los casos, una prevalencia superior a la de la población general, que precisa atención psicológica especializada (Hernández M, et al. 2013; Carlson LE, et al. 2004; Zabora J, et al. 2001; Canadian Partnership Against Cancer, 2009).

Además, pasar por un cáncer y los tratamientos asociados tienen un gran impacto tanto en la calidad de vida de las personas con cáncer y sus familias, como en las personas cuidadoras. De hecho, hasta el 30%- 45% de los pacientes y supervivientes de cáncer reportan malestar emocional asociado (Zabora, 2001; Carlson, 2004), y pueden tener trastornos psicopatológicos significativos, incluyendo ansiedad, depresión y trastornos adaptativos (Mitchell, Grassi, et al., Grassi, et al.). Esto también tiene que ver con que enfermar de cáncer tiene un coste laboral, y, por tanto, económico. Según los estudios del Observatorio del Cáncer, el 37,4% de la población diagnosticada de cáncer en 2023 en España se encuentra en edad laboral, siendo susceptibles de sufrir algún tipo de impacto laboral a causa de la enfermedad. El riesgo de estar en desempleo aumenta un 34% en supervivientes de cáncer frente a la población general en el mundo.

Por ello, y entre otros objetivos, la nueva Estrategia de Cáncer del Sistema Nacional de Salud (SNS) aprobada en el año 2021, incluye la atención psicológica y la evaluación de las necesidades de los pacientes que han sobrevivido al cáncer. Este documento plantea la importancia de promover que la atención oncológica sirva como una herramienta para la detección precoz de malestar emocional, estableciendo un protocolo de derivación temprana para intervención psicológica.

La Estrategia es el marco común a través del cual las Comunidades Autónomas desarrollarán sus planes y programas específicos, haciendo efectivos estos objetivos

Todo ello, redundará en mejorar la calidad de vida de los y las pacientes y de sus familiares, pero también sobre el tratamiento y la supervivencia. Y es que garantizar de manera efectiva la atención tanto social, como psicológica, se convierte en otros de los ejes claves en la lucha contra esta enfermedad, como pueden ser las políticas de prevención o la investigación. Este mes de febrero, como el resto del año, no debemos de cejar en nuestro empeño de avanzar en la lucha contra la enfermedad y en el apoyo a los y las pacientes.

 

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