Antibióticos pediátricos: “Cada vez se prescriben menos y mejor”

Aunque no hay un registro oficial del uso de antibióticos en niños menores de 14 años, los datos existentes reflejan que en España hay cierto abuso, aunque se va corrigiendo como explica a Consalud.es la Dra. Rosa Albañil

Una madre le da un antibiótico a su hija enferma (Foto. Freepik)

Los niños, principalmente los más pequeños, son más propensos a encadenar infecciones. Sus sistemas inmunitarios, menos entrenados a enfrentar la entrada de agentes externos, les hace desarrollar con mayor frecuencia enfermedades víricas, como el virus respiratorio sincitial (VRS), y bacterianas, como las infecciones por estreptococo, principalmente a edades tempranas, es decir, antes de los dos años. A veces incluso dando lugar a la sobreinfección bacteriana en un proceso vírico.

Ante esta situación, que se da especialmente en invierno, el uso de tratamientos aumenta, y con ello el uso de antibióticos, muchas veces no de forma correcta. Según el último Eurobarómetro publicado en noviembre, alrededor del 8% de los antibióticos se tomó sin receta, existe una gran proporción de europeos que ha tomado antibióticos sin justificación o para enfermedades como neumonía o bronquitis que necesitan una prueba para confirmar la causa exacta. En el caso de España, el 30% de los encuestados tomaron un antimicrobiano, siete puntos por encima de la media europea, pero 12 por debajo de los datos de nuestro país en 2018. De los que tomaron antibióticos, el 5% lo hicieron sin receta médica. Es problemático también que el 36% de los encuestados españoles sigue creyendo que los antibióticos son efectivos contra los resfriados.

Dra. Rosa Albañil: "Nos tenemos que fiar de estudios locales que apuntan que el uso en nuestro país puede ser más alto que en otras regiones de nuestro entorno, principalmente en menores de dos años”

Estos datos, a nivel nacional, reflejan que España es uno de los países con más uso de antibióticos, y que existe un importante desconocimiento. Esta situación, que no distingue entre los fármacos para adultos y niños, también ocurriría en los pediátricos. “No tenemos datos oficiales en el consumo infantil de antibióticos orales en menores de 14 años, no sabemos a ciencia exacta si es mucho más alto que en otras poblaciones u otros países. Nos tenemos que fiar de estudios locales que apuntan que el uso en nuestro país puede ser más alto que en otras regiones de nuestro entorno, principalmente en menores de dos años”, explica a este medio la Dra. Rosa Albañil, coordinadora del Grupo de Patología Infecciosa de la Asociación Española de Pediatras de Atención Primaria (AEPap).

Un estudio publicado en junio en la ‘Revista Pediátrica Atención Primaria’ concluye que el consumo de antibióticos, especialmente en el grupo de 0 a 4 años, es “elevado”. También es alto “la mala selección de determinados grupos de antibióticos como macrólidos y cefalosporinas, en patologías en las que no son de primera elección”, señalaban los autores. Pese a estos datos, la tendencia es positiva. “Hay estudios que han señalado que la tendencia es a menor, que se prescriben cada vez menos antibióticos en población infantil”, indica la Dra. Albañil. “Además, y esto es un dato muy importante, los antibióticos que se prescriben son más adecuados que los de hace unos años”, añade.

MAYOR FORMACIÓN Y PREOCUPACIÓN

La resistencia bacteriana a los antimicrobianos es una realidad cada vez más patente. Es por ello que durante años se ha estado trabajando para reducir el consumo y que este sea más preciso. También ocurre con los antibióticos infantiles. “Cuanto más se utilice un antibiótico más empeora su perfil de resistencia”. Y aunque están mejorando muchos indicadores, todavía queda camino, pues ya hay varios fármacos con niveles importantes de resistencia, lo que reduce las herramientas paraluchar contra las bacterias, y sigue siendo alto el consumo.

“Es importante que el profesional reciba informes periódicos sobre cómo está prescribiendo, para que lo conozca"

“Es importante que el profesional reciba informes periódicos sobre cómo está prescribiendo, para que lo conozca. También que se realicen actividades formativas para difundir guías de referencia y donde se contemplen las indicaciones correctas para procesos en los cuáles se debe utilizar un antibiótico, en los cuáles no, y en caso de tenerlos que utilizar cuáles son los más adecuados y cuáles no. Creo que es fundamental”, explica la pediatra.

Además de la decisión del médico, existen otras problemáticas que afectan a la prescripción, como son el sistema de consulta. En este sentido, las pruebas diagnósticas como la del estreptococo han ayudado, en palabras de la experta, “a disminuir la prescripción de antibióticos en la faringoamigdalitis y reducir los tiempos de consulta, permitiendo que el médico tenga más oportunidades de formar al paciente, algo muy importante debido a que el conocimiento de los españoles en antibióticos es muy mejorable”.

No hay congreso ni actividad formativa pediátrica que no contemple el uso adecuado de los antibióticos. “Cada vez va calando más en los profesionales y en la población, y con la instauración del Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN) todas estas actividades se han impulsado, con programas que optimicen el consumo de antibiótico, con medidas conjuntas”, concluye.

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