Aumentan las alergias de invierno: “Las alergias son la epidemia no infecciosa del siglo XXI”

Se estima que en la actualidad en torno a un 30% de la población padece algún tipo de alergia

Persona con alergia (Fuente: Freepik)
1 febrero 2024 | 00:00 h
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La primavera no tiene la exclusividad de los procesos alérgicos. Durante los meses de invierno hay muchos pacientes que muestran una sintomatología propia de los meses de marzo, abril y mayo. Las conocidas como “alergias de invierno” están marcadas especialmente por los ácaros y el polen. 

Según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), en los últimos diez años han aumentado los pacientes con alergias a diversos tipos de pólenes generando así una dimensión multiestacional. Juan José Zapata Yébenes, presidente del Comité de Aerobiología Clínica de la SEAIC, en declaraciones a ConSalud.es afirma que, “sin duda, la sensibilidad a ácaros es la alergia más importante en esta época del año, dado que las condiciones de temperatura y humedad dentro de los domicilios facilitan su crecimiento”. El experto indica que, por ejemplo, el uso de ropas de abrigo o mantas facilitan su contacto con las mucosas de los pacientes. También aumentan las “alergias a las mascotas, que representan otra fuente de contacto muy intima y en los domicilios cerrados por las temperaturas invernales, aumentan su contacto y por tanto la sintomatología”, explica Zapata. 

“Las enfermedades alérgicas se por lo que su incidencia está aumentando progresivamente”

Existen otros agentes que también pueden influir en el aumento de esta patología. “Hay que tener en cuenta a los contaminantes, humo de cigarrillo, aerosoles o cualquier tipo de irritante que haga más vulnerables las mucosas de los pacientes alérgicos”, afirma el experto. 

Entre los factores que motivan sufrir estas alergias se encuentra en primer lugar, según apunta Zapata, la genética: “Las enfermedades alérgicas se heredan de la familia y dado que el 25-30% de la población padece algún tipo de alergia, este tipo de enfermedades está aumentando progresivamente”. El experto recuerda que la OMS considera estas alergias como una epidemia no infecciosa del siglo XXI, anunciando que “en unas décadas, el 50% de la población mundial, puede padecer algún tipo de patología alérgica”.

“Las ciudades con altos índices de contaminación y las características extremas del clima favorecer la proliferación de estas alergias”

El experto también apunta al entorno como factor que favorece el aumento de la incidencia de estas alergias: “No cabe duda de que nuestras ciudades con altos índices de contaminación y las características extremas del clima en los últimos años parece favorecer su proliferación”. Zapata explica: “Otro aspecto a tener en cuenta son el bajo número de hijos que tiene la población industrializada y el bajo índice de infecciones, que favorecerá la condición de alérgico”. Además, la alteración de la microbiota en los niños con el uso de antibióticos muy frecuentemente y el nacimiento creciente por cesárea también “parecen contribuir a un aumento de estas enfermedades”, añade el portavoz de la SEAIC.

Los síntomas más característicos de las alergias de invierno afectan a la nariz y vías respiratorias como pueden ser picor de nariz, lagrimeo, estornudos, secreción nasal, opresión en el tórax, dificultad respiratoria, sibilancias o tos entre otros. “Los síntomas aparecen de forma brusca, relacionados con la exposición a un alérgeno como ácaros, epitelios de mascotas, hongos o pólenes y suelen tener un carácter estacional y mejoran con la medicación antialérgica”, explica Zapata. 

Durante la época de invierno los pólenes más frecuentes son los de la artemisia y las cupresáceas

El experto apunta que a diferencia de otras patologías “no cursan con fiebre, secreción amarillenta, dolor muscular, tos muy productiva, dolor faríngeo, perdida de la voz o dolores de cabeza, síntomas más característicos de un proceso viral o bacteriano infeccioso. “La medicación, por tanto, sería muy distinta”, indica el alergólogo. 

El polen constituye una de las principales causas de procesos alérgicos respiratorios. Según Zapata, en la temporada de invierno, el polen más frecuente es el de la artemisia, que poliniza en diciembre y enero. Más tarde, a finales de febrero y marzo, aparecen las cupresáceas, el ciprés, y plátanos de sombra que son cada vez más frecuentes en zonas urbanizadas y como plantas de ornamentación en muchas ciudades. 

“La mejor precaución es un buen diagnóstico de la patología alérgica”

El portavoz de la SEAIC recuerda que “un buen diagnóstico de su patología alérgica” es la mejor precaución que se puede tomar. “De esta manera será informado de los alérgenos de los que tiene que intentar evitar y de cómo reducir su impacto en nuestra salud”, explica Zapata. “En el caso de los ácaros, la limpieza del polvo de forma conveniente, con trapo húmedo, aspiradoras potentes, lavado de ropa de cama a altas temperaturas, limpieza de los filtros del aire acondicionado, pueden contribuir a su control”, añade. 

El experto recuerda la importancia de tomar la medicación recomendada por el facultativo, tanto los tratamientos sintomáticos como las vacunas antialérgicas, en los periodos de mayor incidencia de sus síntomas, y acudir a las revisiones previstas para el control de la evolución de la enfermedad.

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