Cáncer infantil en Europa y en el mundo: desigualdades en atención y en las tasas de supervivencia

La pandemia Covid-19 ha agravado la situación de los sistemas sanitarios mundiales y aumentado las diferencias que ya existían en el tratamiento de enfermedades como el cáncer infantil

Consulta de cáncer infantil en el Vall d’Hebron. (Foto. Hospital Vall d’Hebron)
18 marzo 2022 | 00:00 h
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En el mundo se diagnostican al año más de 400.000 nuevos casos de cáncer infantil en menores de 18 años. Se trata de una de las principales causas de muerte de niños y adolescentes en el mundo.  Y su prevalencia va en aumento, según recoge el Atlas del Cáncer, desarrollado por la Sociedad Estadounidense del Cáncer y la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer y la Unión para el Control Internacional del Cáncer. Concretamente, en los últimos años la incidencia del cáncer en niños y adolescentes ha aumentado de un 0,5 a un 1%.

Sin embargo, su diagnóstico y tratamiento no es equitativo en el mundo. Existe un mayor número de niños con cáncer en países de ingresos bajos y medios que enfrentan mayores desigualdades, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Por ejemplo, el linfoma de Burkitt es el cáncer pediátrico más común en muchas partes del África Subsahariana. El 90% de los niños con este linfoma se curan en países de altos ingresos, mientras que en países con menos recursos la supervivencia apenas alcanza el 50%.

Para 2030 la OMS lanzó una iniciativa con el objetivo de lograr al menos el 60% de supervivencia de los niños con cáncer a nivel mundial, lo que supondría que un millón de niños con cáncer no fallecerían en la próxima década. Hablamos de que, mientras que en países de altos ingresos como España la supervivencia alcanza e incluso supera el 80% de los casos, en países con menos recursos apenas llega al 30%. Para ello se necesitaría aumentar la capacidad de los países para brindar servicios de calidad a los niños con cáncer.

Se calcula que a nivel mundial el 50% de los niños con cáncer no están diagnosticados

Según el documento de La iniciativa global de la OMS en el cáncer infantil: Una visión de conjunto, los entornos de niños sin recursos a menudo no pueden acceder a la atención ni tienen dinero para costearse los tratamientos. Actualmente, las terapias oncológicas avanzadas como las terapias CAR-T suponen una importante esperanza para los tumores, pero su alto coste (algunos rondan e incluso superan los 350 mil euros por dosis) y la necesidad de contar con centros acreditados para poder administrarlos, hace que no todos los países e incluso regiones puedan llevar estos avances a los niños.

Se calcula que a nivel mundial el 50% de los niños con cáncer no están diagnosticados. De esta forma hay niños que consiguen la curación en un país, mientras en otros acaban falleciendo sin ser tratados o sufriendo efectos secundarios a largo plazo por un tratamiento que llega tarde o es más tóxico que los nuevos desarrollados. La pandemia, además, ha agravado esta situación. Según concluye el estudio publicado en la revista Cancer, el 51% de los encuestados apuntaron una disminución de la disponibilidad del personal clínico, que bien estaba atendiendo a la pandemia o se había contagiado.

Esto ha llevado a retrasos en los diagnósticos. Según un estudio publicado en The Lancet Child & Afolescent Health, casi una tercera parte de los centros comunicaron una disminución en el número de casos diagnosticados. Y retrasos en los tratamientos, ya que muchos medicamentos en distintas partes del mundo no han llegado a los pacientes, bien por la pandemia o los conflictos.

En Marruecos la tasa de supervivencia más alta a 5 años fue del 66% y era en leucemia linfoblástica aguda

Países como Ghana, Marruecos, Filipinas o Perú se han comprometido con la OMS a mejorar la atención y resultados del cáncer infantil y a reducir el sufrimiento de los niños y sus familias. Por ejemplo, según datos de la 10º conferencia de Tephinet Gobal (Training Programs in Epidemiology and Public Health Interventions Networks), en Marruecos se diagnostican alrededor de 1.000 nuevos casos de cáncer pediátrico cada año y el 30% de ellos son tratados en la Unidad de Hematología-Oncología Pediátrica de Rabat. La tasa de supervivencia más alta a 5 años fue del 66% y era en leucemia linfoblástica aguda.

En el caso de Filipinas, según un documento del Dr. Julius A. Lecciones, del Centro Médico Infantil de Filipinas, dos tercios de los niños con cáncer son diagnosticados en estadios avanzados, existiendo además una desadherencia al tratamiento del 80%. Por lo que la tasa de supervivencia apenas supera el 20%. En Perú, según datos del Gobierno, al menos 1.600 niños y adolescentes son diagnosticados al año, y la tasa de supervivencia según el Ministerio de Sanidad varía de entre “entre el 30 y 90%, según la patología”.

EUROPA TAMBIÉN EN EL FOCO DE LA DESIGUALDAD

Sin embargo, las desigualdades no solo son a nivel mundial, sino también dentro de los mismos continentes, regiones y países. Europa es una región en la que también existe una importante inequidad, según el documento ‘Cáncer infantil. Inequidades en la región europea de la OMS’. "En los países de ingresos altos, el cáncer ya no es una sentencia de muerte para los niños y adolescentes. Desgraciadamente, esto no es así en toda la región europea de la OMS". La tasa de mortalidad, según el estudio, oscila entre el 9 y el 57% según el país.

Según el informe Concord-3, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia son los países europeos con las tasas más altas de supervivencia. Por ejemplo, la Sociedad de Cáncer de Finlandia señala que al año se diagnostican 150 nuevos casos de cáncer en niños cada año, y que actualmente tienen una tasa de supervivencia relativa que supera el 80%.

En cuanto a los países con peor abordaje del cáncer infantil se encuentran los países de Europa del este como Ucrania, Moldavia, Uzbekistán, Tajikistán. Estos están considerados como países de nivel económico bajo-medio. Los avances en terapias no llegan tanto como en Occidente, pero es cierto que países como Ucrania se han comprometido a mejorar su atención, aunque la guerra ha frenado este avance. “Nos encontramos que los tratamientos que recibían eran similares a los que aquí administramos”, celebraban los profesionales sanitarios madrileños que han recibido a 24 niños con cáncer procedentes de Ucrania huyendo de la guerra.

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