¿Cómo enfocar la atención a la cronicidad? Sanidad fija 8 nuevas líneas de actuación

El Ministerio de Sanidad, junto a sociedades científicas, comunidades autónomas y asociaciones de pacientes, han evaluado la Estrategia de Cronicidad del 2012 y han actualizado las líneas de acción para los próximos años.

Profesional sanitario atendiendo a una persona mayor (Foto. Freepik)
12 septiembre 2021 | 00:00 h

Desde hace varios años, la preocupación de las administraciones sanitarias españolas sobre el futuro del Sistema Nacional de Salud ha cambiado. Desde una visión hasta ahora centrada en la atención y la asistencia, se está tratando de enfocar al conjunto de la sanidad pública hacia la prevención y la promoción de los hábitos saludables. En este cambio de paradigma, las enfermedades de carácter crónico cobran especial protagonismo, ya que su presencia ha incrementado de forma significativa.

El aumento de la esperanza de vida, el avance de la investigación, la mejora de los servicios sanitarios y la adopción de unos estilos de vida más saludables han llevado a que las patologías crónicas, aquellas que persisten de forma prolongada, sean las más habituales. Como consecuencia de ello, las personas que las padecen, habitualmente la población de mayor edad, han incrementado las visitas a los servicios sanitarios, los cuáles se han tenido que adaptar a dichas circunstancias.

Sanidad, sociedades científicas y asociaciones de pacientes han evaluado la Estrategia de Cronocidad en vigor para detectar hacia dónde debe enfocarse la atención en los próximos años

En el año 2012, el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud aprobó la Estrategia para el Abordaje de la Cronicidad en el SNS. Con el paso del tiempo, los colectivos profesionales y de pacientes han reclamado la necesidad de que dicho documento sea actualizado. Según ha podido saber ConSalud.es, en este 2021 se ha publicado la evaluación de dicha Estrategia, en la que han participado miembros del Ministerio de Sanidad, de las comunidades autónomas, de sociedades científicas y de asociaciones de pacientes.

Atendiendo a esta evaluación, las partes han actualizado aquellas líneas de actuación que son convenientes “reforzar o implementar” durante los próximosaños. En concreto, proponen acometer cambios en torno a ocho políticas sanitarias de diferentes ámbitos después de analizar cómo se ha desarrollado la Estrategia en años anteriores.

OCHO LÍNEAS DE ACTUACIÓN

1. Historia clínica electrónica compartida. El documento incide en la importancia de que los profesionales sanitarios de cualquier nivel asistencial “puedan compartir la información del paciente de forma ágil y sencilla”. Para ello, instan a fomentar el acceso a “la información completa de la medicación activa” de los pacientes desde un entorno “único y compartido”, conectado con el ámbito social y que sea “fiable y fácil de cumplimentar”.

El documento sugiere realizar “al menos una primera visita domiciliaria al año” de un profesional de Enfermería de Atención Primaria “a mayores de 80 años que así lo requieran”

2. Atención coordinada social y sanitaria. Debido a la importancia de los determinantes sociales de salud, se señala la importancia de “mejorar la comunicación mutua de información entre el sistema sanitario y el ámbito social”. Además, se insiste en potenciar el acceso a “recursos asistenciales para la hospitalización a media y larga estancia”. Igualmente, se señala que se ha de fortalecer las intervenciones en mujeres de baja renta y personas desempleadas desde Atención Primaria.

3. Trabajo en equipo y corresponsabilidad profesional. Con el objetivo de garantizar la continuidad asistencial, proponen “profundizar en la cultura de trabajo en equipo multidisciplinar” así como redistribuir las funciones “evitando duplicidades y eliminando cargas burocráticas sin valor”. Por ejemplo, plantean crear agendas conjuntas entre Medicina y Enfermería, reforzar la adherencia terapéutica incorporando a la Farmacia Comunitaria o promover una “cultura evaluativa”.

4. Impulsar la visita domiciliaria. Sugieren realizar “al menos una primera visita domiciliaria al año” de un profesional de Enfermería de Atención Primaria “a mayores de 80 años que así lo requieran”. Para identificar la necesidad de abordar casos complejos, recomiendan usar herramientas de estratificación. Además, instan a garantizar una “buena coordinación” entre los dispositivos asistenciales para intervenir de forma adecuada ante los procesos más delicados.

Plantean reforzar el acceso al servicio de fisioterapia, fomentar las visitas y comunicaciones por teleconsulta o propiciar la participación del paciente en la toma de decisiones en consulta

5. Capacidad resolutiva y gestión clínica en Primaria. Dentro de esta línea se subdividen cinco actuaciones: ajustar los ratios de personas asignadas a profesionales de Primaria; favorecer el acceso a pruebas para acortar los tiempos de diagnóstico; fomentar el papel de los profesionales de Enfermería en la valoración integral de personas con enfermedades crónicas; favorecer el acceso al servicio de fisioterapia y que forme parte del equipo de manera integrada; y fomentar la visita y comunicaciones no presenciales, como las llamadas telefónicas o la teleconsulta.

6. Empoderamiento del paciente. Seguir propiciando la participación del paciente en la toma de decisiones en consulta y en el desarrollo de planes de acción individualizados. El impulso del autocuidado o el establecimiento de responsabilidades compartidas, son otras de las propuestas, así como el refuerzo de la concienciación sobre el uso adecuado y sostenible de los servicios sanitarios.

7. Uso efectivo y seguro de medicamentos. Potenciar la disposición de sistemas de información “robustos” que detallen “la dimensión de la polimedicación” y fijar medidas para redundar en el uso seguro de medicamentos de alto riesgo en pacientes crónicos. Además, se propone revisar de forma sistemática de la medicación en estas personas “con el fin de prevenir y detectar problemas relacionados con medicamentos”.

8. Mejora del abordaje del dolor crónico en el SNS. Insisten en llevar a cabo acciones para implementar las recomendaciones recogidas en el documento para la mejora del abordaje del dolor en el SNS, aprobado en 2014. Entre ellas, destacan la realización de actividades formativas en relación con el dolor en Primaria, avanzar en la línea de valoración del dolor y su registro o la convocatoria de “Buenas Prácticas en el SNS en la mejora del abordaje del dolor crónico”.

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