¿Cómo han impactado las restricciones de la Covid-19 en el consumo de drogas?

Los confinamientos y las restricciones sociales han reducido el acceso a las drogas, si bien, un estudio de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito alerta de las consecuencias de la pandemia en este ámbito.

Drogas inyectables y pastillas. (Foto. Unsplash)
Drogas inyectables y pastillas. (Foto. Unsplash)

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16.12.2020 - 00:00

Países de todos los continentes han informado que las restricciones impuestas por la COVID-19 han repercutido en la disponibilidad de drogas a nivel de la calle, en el acceso al tratamiento de adicciones y en otros servicios de salud.

Esta es una de las conclusiones del informe 'COVID-19 y la Cadena de Suministro de Drogas: de la Producción y el Tráfico al Consumo' que fue elaborado por la Red Global de Investigación de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) bajo la supervisión de Jean-Luc Lemahieu, director de la División de Análisis de Políticas y Asuntos Públicos, y Angela Me, jefa de la Sección de Investigación y Análisis de Tendencias.

"A largo plazo, es probable que las consecuencias económicas de las medidas de COVID-19 tengan un efecto duradero en el consumo de drogas y en los patrones de consumo", señala este estudio.

"Es probable que las consecuencias económicas de las medidas de COVID-19 tengan un efecto duradero en el consumo de drogas"

El documento publicado por la UNODC indica que los informes procedentes de diferentes países señalan una escasez de drogas entre los consumidores finales causada por la reducción de las importaciones de drogas y/o por las estrictas medidas de confinamiento que prohíben la interacción personal que se produce en la venta y la compra de drogas. "La distribución de drogas sigue dependiendo en gran medida del contacto personal, y las drogas que se ordenan a través del darknet y se envían por correo a los usuarios sólo representan una proporción muy pequeña (alrededor del 0,2% de las ventas al por menor en los Estados Unidos y la Unión Europea)", reseña este trabajo.

Otros países, sin embargo, han comunicado una situación sin cambios o cambios en la distribución de drogas a nivel minorista para eludir o aprovechar las medidas de cierre. Los indicadores de escasez de drogas a nivel minorista, como los informes de la República Islámica del Irán, han indicado aumentos de precios en ciertas provincias junto con una disminución de la pureza de los estupefacientes.

APUESTA POR OTRAS SUSTANCIAS

Esto concuerda con los efectos registrados durante anteriores crisis de la oferta, como la "sequía de heroína" en Australia en 2001 y la escasez de heroína en varios países europeos, entre ellos el Reino Unido y la Federación de Rusia en 2010/11. En la República Checa, la heroína ha desaparecido del mercado en las calles y existe la preocupación de un posible aumento del uso del fentanilo, sustancias ilícitas nocivas de producción nacional, y del alcohol en combinación con los benzodiacepinas.

"En Montenegro, la demanda de productos farmacéuticos como la buprenorfina ha aumentado repentinamente y los precios casi se han duplicado. En el Reino Unido se produjo una caída inicial de los precios al por menor en los días anteriores al cierre porque los traficantes temían no poder acceder a sus existencias a partir de entonces, pero la posterior escasez de suministros ha provocado un aumento de los precios de las drogas, ya que muchos traficantes han dejado de comerciar debido al aumento de los controles policiales en la calle", recoge este trabajo. En el estudio también se resalta un aumento del uso de fentanilo y otras alternativas sintéticas en el Reino Unido. "Se han encontrado informes similares en Italia y los Estados Unidos", advierte.

Los traficantes callejeros parecen haber ideado nuevas estrategias para superar las restricciones de movilidad: vendedores ambulantes se han vestido como personal médico para evitar ser detectados por la policía

Las autoridades belgas han comunicado un aumento en los precios de la hierba de cannabis, lo que puede indicar un incremento de la demanda, dado que la hierba de cannabis se produce principalmente en el país (en contraste con la resina de cannabis o el hachís, que es una sustancia en su mayoría importada) y es posible que la cadena de suministro no se haya visto afectada negativamente. Los precios de la hierba de cannabis han empezado a aumentar también en el Reino Unido, independientemente de una disminución general de los precios de otras drogas, lo que refleja también un posible aumento del consumo de cannabis. En Francia se ha informado de la acumulación de existencias de cannabis antes del confinamiento.

"Los traficantes callejeros parecen haber ideado nuevas estrategias para superar las restricciones de movilidad. Hay información del norte de Macedonia de que los vendedores ambulantes se han vestido como personal médico, personal del servicio de entrega, etc., para evitar ser detectados por la policía cuando hacen sus negocios. También se ha observado un aumento en el uso de perros para hacer entregas, ya que se permite el paseo de perros durante el confinamiento. Una fuente de los medios de comunicación del Reino Unido ha informado que los traficantes de drogas se han hecho pasar por trabajadores clave con equipo de protección para vender drogas y los informes de Nigeria apuntan a un aumento del uso de los servicios postales para traficar drogas", alerta la UNODC.

En resumen, hay indicios de que las restricciones de COVID-19 ya han dado lugar a una interrupción en la disponibilidad de drogas en muchos mercados de calle y a un aumento de los precios. Según la sustancia, esto puede reducir el consumo general, lo que puede ocurrir principalmente con las drogas que se utilizan en entornos recreativos, o puede hacer que los consumidores de drogas busquen sustitutos, que suelen ser más perjudiciales, como se espera de las sustancias altamente adictivas. 

CONSECUENCIAS PARA LA SALUD

"En el caso de otras sustancias, como la heroína, y de las personas con trastornos de consumo de drogas, la escasez de la oferta puede tener profundas consecuencias para la salud. Las interrupciones en el suministro de heroína pueden, por ejemplo, provocar que las personas que consumen drogas pasen a prácticas aún más nocivas", advierte la UNODC.

La escasez de heroína se ha relacionado con el aumento del uso de opioides sintéticos, incluido el fentanilo, en unos pocos países europeos. También se ha documentado el uso de opiáceos inyectables de producción casera, como el "krokodil", como una alternativa más nociva a la heroína. Otro aspecto de salud de las restricciones de movilidad de COVID-19 que afectan a las personas que consumen drogas es la posible interrupción del acceso a los servicios de tratamiento de adicciones, a equipos limpios para el consumo de drogas y a medicamentos vitales.

"Los consumidores de heroína que no pueden acceder a la terapia de sustitución de opiáceos corren el riesgo de sufrir graves síntomas de abstinencia. La falta de acceso al tratamiento y a prácticas seguras puede aumentar el riesgo de un trastorno agravado del consumo de drogas, o acarrear consecuencias para la salud por el hecho de compartir agujas y otras prácticas inseguras", asegura la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.

El informe incide en que la escasez de la oferta de drogas puede inducir a los usuarios a optar por formas más eficientes de administración de drogas, como las drogas inyectables. Sin embargo, esto conlleva riesgos adicionales, como la propagación de enfermedades de transmisión sanguínea (VIH/SIDA, hepatitis C), mientras que el hecho de compartir el equipo de inyección, así como el uso compartido de dispositivos de inhalación, vaping y otra parafernalia de drogas, contaminados con COVID-19 puede aumentar el riesgo de infección y desempeñar un papel en la propagación del virus COVID-19.

El riesgo de sobredosis de drogas también puede aumentar entre las personas que se inyectan drogas y que están infectadas con el virus COVID-19, mientras que las afecciones médicas crónicas relacionadas con el consumo de drogas pueden aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades graves si se infectan con el virus. Los principales efectos potencialmente mortales de cualquier opiáceo, como la heroína, son la disminución lenta en la respiración al punto de detenerla. Dado que la COVID-19, como cualquier infección grave de pulmón, también puede causar dificultades respiratorias, puede aumentar el riesgo de sobredosis entre los consumidores de opiáceos.

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