España encabeza la lista mundial de países en los que más medicamentos para dormir se consumen

La pandemia de covid-19 no ha hecho sino empeorar la situación: datos de la AEMPS sugieren que en 2021 se incrementó en un 7,5 % el consumo de hipnóticos y sedantes con respecto a 2019

Pastillas (Foto: Freepik)
Pastillas (Foto: Freepik)
Blanca Mas
1 junio 2022 | 00:00 h
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Dormir bien es una de las preocupaciones que más afecta a los españoles hoy en día, y es que, las largas jornadas laborales, un ritmo de vida frenético  y el envejecimiento de la población pueden perjudicar la calidad del sueño, convirtiendo el insomnio cada vez un trastorno más común.  Al igual que la alimentación, el sueño es necesario para la supervivencia, ya que le da al cuerpo un descanso y le permite prepararse para el día siguiente.

La dificultad para conciliar el sueño pueden provocar cansancio, irritabilidad y falta de concentración. Por eso, muchas personas suelen recurrir a los somníferos para combatir este problema, lo que ha hecho que aumente significativamente la tasa de la medicación de los somníferos en España.

Más de 90 países de todo el mundo comunicaron  en cifras de consumo de al menos una benzodiazepina, lo que representa un ligero aumento con respecto a los 87 países que habían presentado datos de consumo nacionales el año anterior

Según el último informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), elaborados con datos prepandemia, España es primer país de la lista mundial de países en los que más medicamentos para dormir se consumen. Entre ellos, destacan las benzodiacepinas, en concreto: alprazolam, diazepam, lorazepam, oxazepam, clonazepam, bromazepam, lormetazepam y brotizolam.  También aumentó el consumo de los fármacos psicotrópicos que se utilizan para tratar casos leves de ansiedad, insomnio y trastornos emocionales, con más de 50 dosis por cada 100 mil habitantes. Asimismo, Bélgica, Portugal, Israel, Montenegro y Hungría son los países que siguen a España.

Más de 90 países de todo el mundo comunicaron  en cifras de consumo de al menos una benzodiazepina, lo que representa un ligero aumento con respecto a los 87 países que habían presentado datos de consumo nacionales el año anterior. También se observaron mayores tasas de consumo de todas las benzodiazepinas muy comunes en el mercado lícito, expresadas en 40 dosis por cada 100 mil habitantes por día, 10 dosis menos que en 2020.

EL PROBLEMA EN ESPAÑA

Según la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), en 2021 se incrementó un 7,5% el consumo de hipnosedantes con respecto a 2019, demostrando que la pandemia de Covid-19 empeoró la situación del consumo de pastillas para dormir.

No es en vano, pensar que en España hay un problema con el insomnio que nos empuja a consumir somníferos. Se calcula que algo más de un 20% de españoles tiene problemas para dormir, aunque es un porcentaje inferior al de Francia o Portugal, donde roza el 30%. También, parece que el insomnio afecta con mayor frecuencia a mujeres que a hombres, ya que el 60% de casos con problemas para dormir se asocian con el sexo femenino. Aunque parezca que España no tiene tasas de insomnio más altas que otros países de la Unión Europea (UE), se llega a consumir más somníferos que ellos.

El insomnio afecta con mayor frecuencia a mujeres que a hombres, ya que el 60% de casos con problemas para dormir se asocian con el sexo femenino

Hay factores que influyen a la pérdida del sueño, como una peor higiene del sueño motivada por unos horarios y un prime time televisivo excesivamente tardío, pero los trastornos de sueño también pueden derivarse por problemas de estrés o ansiedad. Sin embargo, hay ciertos factores que hacen pensar que estos no son las únicas causas de que se hayan aumentado el consumo de este tipo de medicina.

El Defensor del Pueblo, hace apenas dos años, emitió un comunicado en el que alertaba de la reducida tasa de psicólogos en el Sistema Nacional de Salud (SNS). Con ligeras diferencias entre las comunidades autónomas, se cuenta  de media con seis psicólogos por cada 100 mil habitantes, mostrando que está por debajo de la media europea, siendo esta cifra de 18 psicólogos por 100 mil habitantes.

Es posible que esta falta de ayuda psicológica en los centros públicos junto a la falta de medios de atención psicológica dentro del SNS, podría estar detrás de la elevada prescripción de somníferos. Se podría decir que prescribir esos psicofármacos es la solución más rápida que encuentra un sistema sanitario saturado ante el aumento de problemas de salud mental que aparecieron durante la pandemia, por lo que los profesionales no pueden abordar, por falta de tiempo,  las causas del insomnio desde un enfoque no farmacológico.

Los contenidos de ConSalud están elaborados por periodistas especializados en salud y avalados por un comité de expertos de primer nivel. No obstante, recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.
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