Covid persistente: su incidencia no varía, y frente a su invisibilidad EE.UU. lanza ensayos clínicos

El aumento de casos Covid no está implicando más ingresos. Sin embargo, los expertos señalan que la incidencia de Covid persistente se mantiene, lo que está animando a la búsqueda de tratamientos

Consulta covid persistente (Foto. Gobierno de Castilla La Mancha)
11 agosto 2023 | 13:00 h

La menor virulencia de la Covid-19, está llevando al olvido de la que ha sido la mayor pandemia de, por lo menos, este primer cuarto de siglo. Aunque actualmente se está produciendo un aumento de casos a nivel mundial, posiblemente por la aparición de la nueva variante EG.5, la estabilidad de las tasas de hospitalización y la frecuencia de síntomas leves o casos asintomáticos, ha reducido el seguimiento y la preocupación de esta patología. Sin embargo, sus consecuencias, sobre las que apenas se puso el foco a lo largo de estos años, comienzan a tomar relevancia: la Covid persistente.

Los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés) ha anunciado este mes de agosto la puesta en marcha de ensayos clínicos para desarrollar tratamientos para aquellos pacientes que tras la infección mantienen una serie de síntomas que a veces suponen un importante impacto en su calidad de vida. Como recogeThe BMJ, la institución tiene previsto estudiar al menos 11 tratamientos potenciales en los próximos meses y lanzará de inmediato los ensayos clínicos de fase 2 de otros cuatro posibles tratamientos.

A esta iniciativa de los NIH se suma el Departamento de Salud y Servicios Humanos, que anunció la creación de una nueva Oficina de Investigación y Práctica de Covid Prolongado para liderar la respuesta y coordinación de Covid persistente en todo el gobierno federal. En una respuesta coordenada y “lenta”, según los expertos, que con todo celebran que finalmente haya llegado.

En estos tres años al menos 65 millones de personas en el mundo han contraído estas secuelas

La Covid persistente es el nombre con el que se hace referencia a la sintomatología que los pacientes que se han infectado presentan durante meses y años después. Un total de 200 síntomas diferentes constituye esta patología que puede darse en cualquier parte del cuerpo y que principalmente se caracterizan por cansancio, problemas de memoria o taquicardias. El 10% de los pacientes, tanto adultos como niños, han presentado esta complicación de la infección por el virus SARS-CoV-2 que se asemeja al síndrome de la fatiga crónica y la fibromialgia, dos patologías también con una gran variedad de síntomas y que, según apunta la evidencia científica, sería consecuencia de otras infecciones víricas.

Estas dos últimas patologías, en muchos casos estigmatizadas, han sido olvidadas durante estos años por parte de la investigación científica. Sin tratamientos específicos, con apenas conocimientos sobre sus orígenes y que en muchos casos tarda años en diagnosticarse. Parecía que las secuelas de la infección por SARS-CoV-2 seguirían el mismo camino de abandono contra el que los profesionales llevan tres años luchando. Sin embargo, el conocer su origen y la detallada información que se tiene de los síntomas, ha empujado finalmente a las instituciones y laboratorios a iniciar ensayos clínicos con los que dar con tratamientos sintomáticos mientras se alcanza una cura o los pacientes terminan recuperándose. Como explicaba la Dra. María Méndez, responsable de la Unidad de Covid persistente pediátrico del Can Ruti (Hospital Germans Trias) a este medio hace unos meses, los niños solucionan en general su cuadro clínico en 12-18 meses, aunque algunos permanece desde el principio de la pandemia con síntomas.

INVESTIGACIÓN DE LA COVID PERSISTENTE

En total, como recoge un estudio publicado en Nature Reviews Microbiología, en estos tres años al menos 65 millones de personas en el mundo han contraído estas secuelas. El apoyo de las instituciones norteamericanas a la investigación de la Covid prolongada no es el único. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha resaltado durante estos años su compromiso para conocer mejor esta patología y “encontrar formas de mejorar los resultados a medio y largo plazo de las personas afectadas”, en palabras del Dr. Hans Henri P. Kluge, Director Regional de la OMS Europa.

“Si bien aún queda mucho por aprender sobre ella, especialmente cómo se presenta en poblaciones vacunadas versus no vacunadas y cómo afecta las reinfecciones, los datos resaltan la necesidad urgente de más análisis, más inversión, más apoyo y más solidaridad con aquellos que experimentan esta condición”, añade el director regional de la organización dependiente de Naciones Unidas.

Expertos denuncian que continúa existiendo unas opciones de diagnóstico y tratamiento “insuficientes”

Tal y como indica a ConSalud.es el Dr. José Antonio López Guerrero, catedrático de Microbiología en el Departamento de Biología Molecular de la Universidad Autónoma de Madrid y miembro de la Sociedad Española de Virología, con los nuevos casos de Covid-19, que son menos graves, se sigue apreciando el mismo porcentaje de personas que desarrollan sintomatología más allá de la infección. Los actuales brotes no asustan especialmente a los profesionales, debido a que no ha crecido el nivel de hospitalización, pero sí que ponen el foco en los pacientes que desarrollan o que tienen riesgo de contraer Covid persistente.

En las últimas semanas, además, la Agencia Europea del Medicamento (EMA) confirmó que la sospecha de la relación de la vacuna contra la Covid-19 con el desarrollo de síntomas posteriores. Como indica Science, al igual que aquellos pacientes que han desarrollado síntomas discapacitantes tras la infección, se han encontrado casos de pacientes que tras la vacuna sufren dolores de cabezas persistentes, ritmo cardiaco y presión arterial anormales y fatiga severa.

Como señala el estudio ya citado de Nature, la investigación ha avanzado sustancialmente en la identificación de diversos cambios fisiopatológicos y factores de riesgo y en la caracterización de la enfermedad. “Estos estudios han sentado las bases para la investigación de esta patología y de otras de inicio viral como el síndrome de fatiga crónica”, señalan los autores. Sin embargo, denuncian, continúa existiendo unas opciones de diagnóstico y tratamiento “insuficientes”. “Se deben priorizar los ensayos clínicos que aborden esta patología”, concluyen. Paso que, lentamente, ya están animando desde las instituciones reguladoras de la salud.

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