La pandemia en el continente africano: el rompecabezas que nadie logró pronosticar

Las previsiones esperadas para el continente africano ante la pandemia apuntaban a decenas de millones de infectados y muertos pero la situación se tornó diferente debido a la conjunción de varios factores.

La colaboración internacional permite una mejor respuesta a las emergencias sanitarias (Foto. Project Syndicate)
10 enero 2021 | 00:00 h
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En los primeros meses de la pandemia provocada por el coronavirus SARS-CoV-2, organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertaron del peligro que supondría que la Covid-19 golpease el continente africano con la virulencia con la que lo hizo en China, Estados Unidos, Sudamérica o el conjunto de los países europeos. África se erige como el continente más vulnerable debido a la escasez de recursos, la interrupción de la ayuda internacional como resultado de los confinamientos masivos o los cierres de fronteras y unas redes sanitarias deficientes y, en muchos casos, ya mermadas por otras epidemias endémicas. Pero lo cierto es que la fotografía que reporta África en esta pandemia ha desconcertado a multitud de expertos mundiales en salud pública.

De acuerdo a los datos publicados recientemente por la revista Science, hasta el 22 de noviembre de 2020 el continente africano había contabilizado un total de 2.070.953 casos de Covid-19 y 49.728 muertes, lo que representa aproximadamente el 3,6% de los casos a nivel global. Cabe señalar que la población del continente africano asciende a 1.300 millones de personas.

Debido a unos sistemas sanitarios debilitados y sobrecargados, financiación inadecuada en materia de atención médica, escasez de recursos humanos y materiales y los desafíos que plantean enfermedades endémicas como el VIH, la tuberculosis o la malaria, las previsiones efectuadas al inicio de la pandemia pronosticaban alrededor de 70 millones de casos de Covid-19 y más de tres millones de decesos en el conjunto de los países africanos para el pasado mes de junio. ¿Qué es lo que ha sucedido?

ESTUDIOS DE SEROPREVALENCIA, CLAVES

La mayoría de expertos apuntan a un sistema de identificación de contagios deficitario cuyos resultados oficiales no son el reflejo del impacto real de la pandemia. En este sentido conviene poner el foco en un estudio de seroprevalencia realizado entre los donantes de sangre en Kenia este sugiere una incidencia del SARS-CoV-2 mucho mayor que la que muestran los números oficiales.

Hasta el 22 de noviembre de 2020 el continente africano había contabilizado un total de 2.070.953 casos de Covid-19 y 49.728 muertes, lo que representa aproximadamente el 3,6% de los casos a nivel global

De acuerdo a los hallazgos de este estudio se ha estimado que el 5,5% de la población de Kisumu, el 7,3% de Nairobi y el 8% de Mombasa se había infectado traduciéndose en una media general del 4,3% de los habitantes de estas tres ciudades infectados. Una cifra que se traduce en alrededor de 2,2 millones de personas. Dato que dista notablemente de las 77.585 infecciones por SARS-CoV-2 notificadas oficialmente por Kenia hasta el 20 de noviembre de 2020.

Una situación similar han revelado los estudios de seroprevalencia en Mozambique. El país cuenta con un histórico acumulado de contagios de poco menos de 3.000, pero lo estudios realizados indican que el 5% de los hogares de Nampula y el 2,5% de los de Pemba habían estado expuestos al virus por lo que el número de contagios reales es probablemente mayor.

Se han realizado varias encuestas serológicas en África con enfoques que difieren en su metodología. Las pruebas empleadas en estos también han variado por lo que los resultados ofrecidos indican una seroprevalencia media en el continente que ha variado entre el 2,2 y el 39% de la población en diferentes entornos y países. Sin embargo, ninguno de los estudios desarrollados hasta la fecha ha utilizado una muestra representativa nacional.

RESPUESTA TEMPRANA Y OTROS FACTORES

Entre los principales factores que pueden influir en la situación epidemiológica real del continente africano y los datos oficiales hechos públicos por parte de los gobiernos de las naciones que lo componen destacan, sin duda, una gran limitación en el trabajo de diagnóstico. Hecho que repercute directamente en el control de los casos, contactos, aislamiento y otras medidas de salud pública inherentes.

Los Centros de África para el Control y la Prevención de Enfermedades lanzaron la Asociación para Acelerar las Pruebas de Covid-19 en abril de 2020. Gracias a esta iniciativa se ha conseguido incrementar el número de pruebas en 5,5 veces 

El 14 de febrero de 2020 se notificaron los primeros casos de Covid-19 en África y, hasta el 17 de abril, se habían realizado 330.419 pruebas diagnósticas. Cifra que apenas representa el 0,03% de la población total del continente. Los Centros de África para el Control y la Prevención de Enfermedades lanzaron la Asociación para Acelerar las Pruebas de Covid-19 en abril de 2020. Gracias a esta iniciativa se ha conseguido incrementar el número de pruebas en 5,5 veces entre abril y noviembre con 39 de los 55 países (71%) reportando más de 10 pruebas realizadas por cada caso notificado. Lo cierto es que la capacidad diagnóstica ha variado a lo largo de la pandemia oscilando la positividad entre el 5 y el 15%, independientemente del incremento de pruebas gracias a la referida iniciativa.

Pero existen otros elementos que los expertos consideran que deben ser también tenidos en cuenta. Hablamos por ejemplo del hecho de que los países africanos cuentan con población mucho más joven que por ejemplo Europa. Una situación que genera un menor volumen de casos graves y de muertes. Algunos expertos apuntan a las condiciones climáticas del continente que podrían influir en la velocidad de propagación del virus e incluso a una inmunidad preexistente debido a otras epidemias causadas por otros coronavirus. Una complicada ecuación en la que sin duda también ha desempeñado un papel fundamental la temprana adopción de medidas de salud pública. Muchos gobiernos, siendo conscientes de la situación de sus sistemas sanitarios y tras ser testigos de los estragos causados por la pandemia en las naciones europeas actuaron con premura dentro de sus limitaciones.

En este sentido cabe destacar la armonización de estrategias de respuesta a través de los Centros de África para el Control y la Prevención de Enfermedades que apoyaron rápidamente en febrero a los Estados miembros para establecer capacidades diagnósticas. De esta forma se incrementó de dos países en febrero de 2020 a 43 en marzo. También ha sido notorio el esfuerzo de la Plataforma Africana de Suministros Médicos que contribuyó a agilizar la adquisición de materiales y recursos para responder a la pandemia.

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