Sin plan B ante el fracaso de los objetivos de COVAX

“Hago un llamamiento a todos los Estados miembros para que opten por alcanzar nuestros objetivos de vacunar al 40% de la población de todos los países a finales de este año, y al 70% a mediados del próximo”, pide el director general de la OMS.

Cargamento de vacunas contra la Covid-19 enviado a Argelia a través de COVAX (Foto. WHO African Region)
5 diciembre 2021 | 00:00 h

Las vacunas contra la Covid-19 se erigen en la actualidad como la única herramienta de la que dispone el mundo para combatir la pandemia provocada por el SARS-CoV-2. Desde la autorización comercial para su uso de emergencia del primer suero, los problemas de acceso y equidad a estos a nivel global se han convertido en una constante.

Mientras los países con más recursos económicos cerraban acuerdos con los fabricantes de las vacunas y se aseguraban ingentes cantidades de viales que, en muchas ocasiones superaban a la población elegible a vacunar con la que contaban, las naciones de medianos y bajos ingresos se veían relegadas, una vez más, a un segundo plano. Ni la peor crisis sanitaria mundial vivida en, al menos, los últimos 100 años, ha servido para cambiar los ejes sobre los que gira nuestro mundo.  

“Vacunar al mundo” o “nadie estará a salvo hasta que todos lo estemos” han sido dos de las proclamas más repetidas desde que se iniciasen las campañas de vacunación masiva.

El control de la pandemia a nivel global pasa en estos momentos por inmunizar a todos y cada uno de los habitantes del planeta ya que, cuanto mayor sea la circulación del virus, mayores serán sus opciones de experimentar mutaciones que originen nuevas variantes con una mayor transmisibilidad, una mejorada capacidad para provocar una enfermedad más grave o contar con escape inmunitario a la protección mediada tanto por la infección natural como por las vacunas. La teoría es conocida por todos, pero el surgimiento de la variante Ómicron (B.1.529, detectada originalmente en Sudáfrica), ha recordado al mundo que continuamos fallando en su aplicación práctica. Un triste ejemplo son los objetivos fallidos de COVAX.

FALTA DE SOLIDARIDAD INTERNACIONAL 

El Acelerador ACT es una innovadora iniciativa de la Organización Mundial de la Salud (OMS), de colaboración mundial, para acelerar el desarrollo y la producción de pruebas, tratamientos y vacunas contra la Covid-19 y garantizar el acceso equitativo a ellos.

Los últimos datos indican que COVAX ha enviado más de 530 millones de dosis de las vacunas contra la Covid-19 (33% procedentes de donaciones y el resto a través del mecanismo de adquisición subvencionada), incluyendo más de 200 millones de dosis en los dos últimos meses

COVAX, pilar del Acelerador ACT, está codirigido por la Alianza Gavi para las Vacunas (Gavi), la Coalición para la Promoción de Innovaciones en pro de la Preparación ante Epidemias (CEPI, por sus siglas en inglés) y la OMS. Su objetivo es acelerar el desarrollo y la fabricación de vacunas contra la Covid-19 y garantizar un acceso justo y equitativo a ellas para todos los países del mundo. El objetivo fijado por COVAX para este 2021 es el de vacunar completamente contra la Covid-19 al 40% de la población mundial. La siguiente meta es lograr el 70% a mediados de 2022.

Los últimos datos indican que COVAX ha enviado más de 530 millones de dosis de las vacunas contra la Covid-19 (33% procedentes de donaciones y el resto a través del mecanismo de adquisición subvencionada), incluyendo más de 200 millones de dosis en los dos últimos meses. Una cifra que supone más del total entregado a los países con medianos y bajos ingresos en los siete primeros meses del 2021. Pero no es suficiente para alcanzar la meta.

El pasado mes de septiembre se renunció a cumplir con el objetivo de entregar 2.000 millones de vacunas este año que, previsiblemente, podría lograrse hacia el final del primer trimestre de 2022.

Mientras los países más ricos han vacunado a la práctica totalidad de sus poblaciones elegibles, se ha iniciado la administración de refuerzos. En algunos casos, las vacunas acaban caducando o esperando en neveras ante la falta de población interesada en vacunarse. Un ejemplo perfecto lo encontramos en los países europeos.

El pasado mes de septiembre se renunció a cumplir con el objetivo de entregar 2.000 millones de vacunas este año que, previsiblemente, podría lograrse hacia el final del primer trimestre de 2022

Desde la aprobación de la primera vacuna han contado con acceso a dosis gracias al sistema de compras conjuntas de la Unión Europea. A pesar de esto, las coberturas vacunales en algunos Estados miembros de la UE y otras naciones ubicadas en el viejo continente son preocupantemente bajas.

LA DIFÍCIL SITUACIÓN DEL CONTINENTE AFRICANO

Al mismo tiempo, de los más de 1.300 millones de personas que viven en el continente africano, apenas se ha vacunado con pauta completa el 7%. El 11% ha recibido al menos una dosis según los datos ofrecidos por Our World in Data, dependiente de la Universidad de Oxford. ¿Cuál es el origen de esta situación? La respuesta es clara: los países más ricos han acaparado la práctica totalidad de las vacunas.

Los datos ofrecidos por la Universidad de Oxford ponen de relieve la vergonzante situación generada por la falta de solidaridad. En algunas naciones africanas las campañas de vacunación contra la Covid-19 apenas han dado el pistoletazo de salid. Burundi cuenta con el 0,0025% de su población completamente vacunada, el 0,06% en República Democrática del Congo y Chad cuenta con el 0,42% de su población inmunizada. Es importante recalcar ante estas cifras que cada persona infectada por el SARS-CoV-2 es el caldo de cultivo perfecto para que el azar se traduzca en nuevas mutaciones del virus.

Un reciente estudio publicado por la OMS revela que apenas el 27% de los profesionales sanitarios de África ha completado la pauta de vacunación contra la Covid-19. El análisis de los datos de 25 países indica que 1,3 millones de sanitarios en África habían recibido las dosis necesarias para completar la pauta. En seis países se alcanza la excepción del 90%, mientras que en otros nueve apenas se alcanza el 40%.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, informaba recientemente de que en el mundo se habían administrado ya más de 8.000 millones de dosis de las vacunas contra la Covid-19. “Más del 80% de las vacunas se han enviado a los países del G20, mientras que los países de bajos ingresos, la mayoría de ellos en África, han recibido solo el 0,6% de las vacunas”, aseveraba.

De cada 10 vacunas prometidas, los países donantes solo han donado una

El African Vaccine Acquisition Trust (AVAT), Africa Centers for Disease Control and Prevention (Africa CDC), COVAX y la Unión Africana han realizado un llamamiento a la comunidad internacional para demandar más compromiso, especialmente a donantes y fabricantes, en las donaciones de vacunas contra la Covid-19 ante la aparición de la nueva variante Ómicron. Las entidades africanas han señalado que esta petición responde a la necesidad de "mejorar" en la calidad de las donaciones para lograr el objetivo global de inmunizar al 70% de la población africana. Hasta el momento, añaden, que las donaciones se han proporcionado "con poca antelación y con una vida útil corta", lo que ha provocado a los países que "sea extremadamente difícil" planificar campañas de vacunación.

¿EXISTE UN PLAN B?

A falta de menos de un mes para despedir el 2021 todo apunta, salvo sorpresa mayúscula, que COVAX no va a poder cumplir con su objetivo. La variante Ómicron ha puesto en el foco internacional la necesidad de apostar por una solidaridad real con los países con menos recursos y poner fin a las promesas vacuas de cara a la galería.

“Ómicron es el resultado inevitable de acaparar vacunas y abandonar África a su suerte”, afirmaba recientemente la directora de la Alianza Africana para la Entrega de Vacunas, Ayoade Alakija. El único plan B que existe es que los países ricos donen vacunas. De cada 10 vacunas prometidas, los países donantes solo han donado una. De los 2.000 millones de dosis comprometidas 238 se han hecho realidad. Una cifra que apenas supone el 12%, según los datos publicados por Our World in Data.

De acuerdo con las cifras ofrecidas por la plataforma Estados Unidos se comprometió a entregar 800 millones de dosis de los que se han materializado 120. Suecia ha entregado el 46% de las dosis prometidas, mientras que Noruega, Bélgica y Dinamarca han cumplido con alrededor del 20%. El quinto lugar lo ocupa Japón que roza el 19%, seguido de España con ocho millones de dosis donadas que se traducen en el 16% del total comprometido. Algunos países como Emiratos Árabes, Irlanda o Países Bajos no han donado ninguna y otros lo han hecho, como China, fuera de COVAX.

“Hago un llamamiento a todos los Estados miembros para que opten por alcanzar nuestros objetivos de vacunar al 40% de la población de todos los países a finales de este año, y al 70% a mediados del próximo”, pedía en el discurso de clausura de la 74ª Asamblea Mundial de la Salud el director general de la OMS. “Pido a todos los Estados miembros que opten por eliminar todas las barreras para aumentar la producción de vacunas, compartiendo tecnología y conocimientos, y apoyando a la renuncia de los derechos de propiedad intelectual. Pido a los países que han prometido donar vacunas que elijan cumplir esas promesas con la mayor urgencia posible”.

En el acto de clausura de esta Asamblea extraordinaria solicitaba además a los Estados miembros que financien por complete el Acelerador ACT, “que necesita 23.400 millones de dólares durante los próximos 12 meses para llevar pruebas, tratamientos y vacunas donde más se necesitan”.

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