¿Qué sabemos hasta el momento sobre los orígenes del SARS-CoV-2?

Recientemente se ha conocido que las autoridades chinas analizarán decenas de miles de muestras de sangre de los dos últimos años en Wuhan que podrían ser claves.

El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus y el presidente de la República Popular de China, Xi Jinping (Foto. OMS)
18 octubre 2021 | 17:45 h

El pasado 13 de octubre la Organización Mundial de la Salud (OMS) hacía públicos los nombres de los 26 expertos propuestos para el Grupo de Asesoramiento Científico de la OMS sobre los Orígenes de los Nuevos Patógenos (SAGO, por sus siglas en inglés). Un grupo de expertos, escogidos de entre más de 700 candidaturas, que tiene como misión asesorar a la agencia de la ONU en los estudios sobre los orígenes de patógenos emergentes y reemergentes de potencial epidémico y pandémico, entre los que se incluye el SARS-CoV-2.

En numerosas ocasiones el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha destacado la vital importancia de conocer los orígenes del nuevo coronavirus. Estas respuestas son necesarias no solo para comprender de mejor forma la actual pandemia, sino para poder actuar de cara a futuras.

Los primeros casos de Covid-19 se identificaron en la ciudad china de Wuhan (Hubei) en diciembre de 2019. En ese momento, se notificaron varios casos de una neumonía de origen desconocido que se relacionaron con el mercado de mariscos de Huanan. Desde el primer momento la zoonosis, enfermedad infecciosa que da el salto de algún tipo de animal al ser humano, se consideró como la opción más probable. En este punto debemos tener en cuenta que más del 70% de las enfermedades que han afectado a los seres humanos en las últimas cuatro décadas son zoonosis según las informaciones de WWF.

No tardaron en ganar terreno las hipótesis que apuntaban a que el SARS-CoV-2 no tendría su origen en el mundo animal, sino que habría sido un virus que habría escapado por accidente del Instituto de Virología de Wuhan. Una teoría que se fundamenta en los datos recopilados por los servicios de inteligencia de Estados Unidos que apuntan a la hospitalización de varios investigadores del centro en noviembre de 2019, así como a la existencia de pruebas que no habían sido examinadas.

Su presidente, Joe Biden, solicitaría más tarde a las agencias de inteligencia estadounidenses que examinasen de nuevo toda la información relativa al inicio de la pandemia, recordando que los observadores occidentales no habían tenido acceso todavía a los laboratorios clave.

Más del 70% de las enfermedades que han afectado a los seres humanos en las últimas cuatro décadas son zoonosis 

Precisamente el hermetismo con el que las autoridades chinas han afrontado el inicio de la pandemia ha sido el motor principal que ha impulsado este tipo de hipótesis. Diversos estudios han demostrado que el SARS-CoV-2 ya circulaba antes de diciembre de 2019 no solo en otras regiones de China, sino también en otras partes del mundo.

INVESTIGACIÓN DE LA OMS: CUATRO POSIBLES TEORÍAS

Sobre esta ecuación la OMS, tras varios intentos y negociaciones con las autoridades chinas que no han estado exentas de polémicas ante las posibles concesiones por parte de la agencia de la ONU, se inició (17 de enero de 2021) una misión internacional formada por 17 expertos internacionales y 17 expertos chinos para estudiar de forma conjunta el origen del virus tras la resolución alcanzada en la última Asamblea Mundial de la Salud.

Una investigación marcada por la controversia que contó con 28 días de duración de los que 14 fueron para pasar la cuarentena. El equipo no consiguió alcanzar unas conclusiones definitivas y estableció cuatro posibles teorías a las que se les asignaron distintos grados de probabilidad:

  • Transmisión zoonótica directa a los humanos (“considerada entre posible y probable”).
  • Introducción en humanos a través de un animal intermedio (“considerada probable a muy probable”).
  • Mediante la cadena alimentaria o productos congelados (“posible”):
  • Incidente en el laboratorio de Wuhan (“extremadamente poco probable”).

"Se extendió entre la gente que estaba, vivía, trabajaba y visitaba el mercado de Huanan durante todo el mes de diciembre. Todavía se desconoce cómo se introdujo y se propagó dentro del mercado. Tenemos secuencias genéticas de algunos de estos casos... Todo esto nos dice que hubo una propagación entre las personas en el mercado en diciembre y, por lo tanto, probablemente fue un escenario en el que ese tipo de propagación podría ocurrir fácilmente, pero no lo es todo. Sabemos que también hubo propagación entre los individuos que no estaban vinculados a este mercado. Así que el panorama no está claro en ese sentido", explicaba el 9 de febrero de 2021 en rueda de prensa desde Wuhan, Peter Ben Embarek, especialista en Seguridad Alimentaria y Enfermedades Animales de la OMS y presidente del equipo de investigación en Wuhan.

"Nuestros hallazgos iniciales sugieren que la vía del animal intermedio es la más probable y la que requerirá más estudios más específicos”

"Nuestros hallazgos iniciales sugieren que la vía del animal intermedio es la más probable y la que requerirá más estudios más específicos”, añadía.

En este momento, en base a las pruebas y evidencia con las que la OMS contaba relativa a los orígenes zoonóticos del coronavirus, la OMS descartó seguir investigando la teoría de la fuga del laboratorio: "Es extremadamente improbable que explique la introducción del virus en la población humana y, por tanto, no es una hipótesis que implique futuros estudios para apoyar nuestro trabajo de comprensión del origen del virus", detallaba Embarek.

CHINA SE NIEGA A UNA SEGUNDA INVESTIGACIÓN

El informe de la OMS se convirtió en blanco de críticas y fue cuestionado por varios países occidentales, entre los que destacan varios líderes del G7. El director general de la OMS reconoció que las autoridades china no habían compartido los “datos brutos” de los primeros casos detectados, por lo que pedía que a China que fuera “transparente, abierta y que coopere, particularmente con los datos brutos sobre los primeros días de la pandemia”.

En este momento la OMS solicitó a China “todos los datos”, con el fin de “abordar la ‘hipótesis del laboratorio’”. Esta postura encontró su respuesta el pasado 22 de julio: China anunciaba que rechazaba el plan de la OMS para la segunda fase del estudio sobre los orígenes del coronavirus.

Así lo manifestó en rueda de prensa el subdirector de la Comisión Nacional de Salud de China, Zeng Yixin, tras conocer que la OMS admitiese que no había tenido suficientemente en cuenta la posible fuga del laboratorio del virus. “En algunos aspectos, el plan de la OMS para la próxima fase de la investigación sobre el origen del coronavirus no respeta el sentido común y va en contra de la ciencia. Es imposible para nosotros aceptar ese plan”, aseveraba Zeng.

El subdirector de la Comisión Nacional de Salud china respondía también a las referidas afirmaciones realizadas por el Departamento de Estado de Estados Unidos que apuntaban a que varios trabajadores del Instituto de Virología de Wuhan enfermaron poco antes de que se conociesen los primeros casos de Covid-19. “Ningún trabajador o investigador del Instituto de Virología de Wuhan se infectó con el coronavirus”, declaraba.

“Ningún trabajador o investigador del Instituto de Virología de Wuhan se infectó con el coronavirus”

El 16 de julio el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Zhao Lijian, comunicaba que el gobierno chino había cooperado plenamente con la investigación inicial, rechazando las acusaciones de que a los investigadores se les había negado el acceso a ciertas instalaciones o documentos. “La posición de China sobre el tema del rastreo del origen es consistente y clara: el estudio es un tema científico. Todas las partes deben respetar las opiniones de los científicos y sus conclusiones en lugar de politizar el tema”, zanjaba.

CHINA INICIA SU PROPIA INVESTIGACIÓN

En medio de esta escalada de tensión, la CNN desvelaba el pasado 13 de octubre que las autoridades chinas han iniciado una investigación para analizar decenas de miles de muestras de bancos de sangre de la ciudad de Wuhan como parte de una investigación para esclarecer los orígenes del SARS-CoV-2.

Los datos revelados por CNN apuntan a más de 200.000 muestras, entre las pertenecientes a los últimos meses de 2019. Estas muestras son precisamente las que la OMS pidió a China que compartiese al considerarlas como una fuente información clave que podría ayudar a determinar cuándo y dónde el SARS-CoV-2 dio por primera vez el salto al ser humano.

Todas estas muestras se almacenan en el Centro de Sangre de Wuhan y se guardan durante un periodo de hasta dos años, según declaraciones de funcionarios chinos a la CNN, en caso de que sean necesarias como evidencia en cualquier demanda relacionada con las donaciones de sangre. Estos periodos son vitales ya que la fecha de expiración para las muestras relativas a octubre y noviembre de 2019 está cercana y son las muestras más importantes ya que son las fechas en las que los expertos consideran como más probable que el virus podría haber infectado a los primeros casos detectados en diciembre de 2019.

Los expertos afirman que estas muestras, si han sido almacenadas correctamente, podrían contener signos cruciales de los primeros anticuerpos producidos frente a la enfermedad. Liang Wannaian, jefe del equipo de expertos chinos que trabajó con los expertos de la OMS, declaraba el pasado mes de julio que, “probablemente”, el primer caso detectado en Wuhan el 8 de diciembre de 2019 “no sea el caso principal y podrían haber otros casos que ocurrieron antes”.

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