La responsabilidad en soledad de las pequeñas residencias frente al coronavirus

Ponemos el foco en la situación de los pisos tutelados para personas con enfermedad mental gestionados por la Asociación de Iniciativas Sociales (AISS) ante la crisis sanitaria que vive España.

La  Asociación de Iniciativas Sociales (AISS) explica cómo es el cuidado en pisos tutelados de personas con enfermedades mentales frente al COVID-19 (Foto. AISS)
La Asociación de Iniciativas Sociales (AISS) explica cómo es el cuidado en pisos tutelados de personas con enfermedades mentales frente al COVID-19 (Foto. AISS)
CS
25 marzo 2020 | 10:30 h

La crisis sanitaria generada por el coronavirus se ha convertido en la auténtica protagonista de nuestras vidas. Los políticos, consejeros y personalidades de diferentes ámbitos se han convertido en rostros más que familiares para la opinión pública. La gran labor y esfuerzo que están realizando los hospitales y los espacios habilitados para la atención de pacientes son la tónica informativa.

Sin embargo, existen en España pequeñas residencias en las que también se está llevando un escrupuloso cuidado de los pacientes que atienden a diario y que en estos momentos han tenido que adaptar su operativa en tiempo récord, muchas veces improvisando por falta de pautas oficiales que, en el mejor de los casos, han llegado tarde o no han llegado, más allá de las generalidades por todos conocidas.

Una ingente labor que están desarrollando en la más absoluta soledad y que han solventado gracias a su experiencia y profesionalidad y más aún, por el compromiso con los pacientes y sus familias.

Este es el caso de los pisos tutelados para personas con enfermedad mental que gestiona la Asociación de Iniciativas Sociales (AISS) desde hace más de 20 años en Madrid.

Se trata de viviendas en las que los pacientes residen con otros compañeros, bajo la estricta y cuidada atención de equipos multidisciplinares formados por personal médico y de enfermería, psicólogos, trabajadores sociales, cuidadores, auxiliares de limpieza, supervisores y voluntarios que colaboran en diferentes programas.

Cuando, a mediados de febrero, comenzaron a llegar noticias del impacto del coronavirus en Italia, en AISS adoptaron las primeras medidas de profilaxis, conscientes de que sus residentes podrían suponer un grupo de riesgo vulnerable, no solo a nivel físico, sino también, a nivel psiquiátrico y psicológico.

Una ingente labor que están desarrollando en la más absoluta soledad y que han solventado gracias a su experiencia y profesionalidad y más aún, por el compromiso con los pacientes y sus familias

Su presidenta y fundadora, Ana Villota, comenta al respecto: “la experiencia de los años en el cuidado de pacientes con enfermedad mental, me ha enseñado que anticiparse a los problemas es fundamental. Por ello, al darnos cuenta de que, a pesar de lo que nos decía desde el Gobierno de España, que el COVID-19 apenas tendría impacto en nuestro país, redoblamos la profilaxis que tenemos institucionalizada desde siempre”.

“Incorporamos las mascarillas y los guantes a nuestra rutina de contacto con los pacientes en todo momento. Pusimos dispensadores de gel hidroalcohólico higienizante en todos los pisos e introdujimos el hábito de su uso entre todos nosotros, pacientes y profesionales. Quizá gracias a esta previsión, podemos decir que nuestros pacientes están seguros, dentro del cuadro de crisis de salud pública que recorre toda España, del que, a fecha de hoy, nadie está a salvo”.

El siguiente paso ha sido la reorganización del cuidado de los pacientes y la limpieza de los pisos, de tal manera que cuando el gobierno ha decretado el Estado de Alarma, AISS estaba perfectamente organizada. El común denominador ha sido el de preservar la salud de los pacientes y del personal que se ocupa de ellos.

 El común denominador ha sido el de preservar la salud de los pacientes y del personal que se ocupa de ellos

Ana Villota lo define como "una operativa de más a menos". Es decir, "más acciones, pero menos personas en los pisos". “A tenor de que parece que la situación puede ser larga en el tiempo, hemos reducido el personal físico para preservar su salud y sus fuerzas, por un lado, al mismo tiempo que reforzamos la salud de los pacientes porque minimizamos el riesgo de contagio con entradas y salidas a la calle”.

Así, se ha reducido el contingente de tres personas por piso a un solo cuidador, que vive el confinamiento con los pacientes y a la visita restringida del supervisor. Tanto los profesionales como los propios pacientes colaboran en la rutina de limpieza. Algo, que, además, les sirve para mantenerlos más ocupados y para que se sientan involucrados en la operatividad de la crisis de forma responsable.

La videollamada es la gran aliada, puesto que es la herramienta principal para la supervisión del personal sanitario, que también ha suplido su presencia física en los pisos por los mismos motivos de seguridad en ambas direcciones. Hablamos de médicos psiquiatras e internistas, enfermeras especializadas y psicólogos terapeutas que trabajan en turnos y guardias de 24 horas. Esta medida permite continuar con las terapias y tareas habituales de los pacientes. Hasta el momento, no se ha necesitado la presencia física con motivo de algún caso positivo.

"No obstante a pesar de la sensación de caos generalizado, me reconforta sentir el pleno respaldo de las familias y su confianza en nosotros. Todo ello es un refuerzo imprescindible para nuestros pacientes que siguen en contacto con sus seres queridos en todo momento"

A estas alturas de la crisis, el gel hidroalcohólico se ha suplido con alcohol y más jabón. Las lavadoras están a pleno funcionamiento todo el día. Los litros de lejía se han multiplicado. La despensa está un paso por delante, aunque siempre escuchando las indicaciones de no acumular innecesariamente.

Pero a pesar de que todo está funcionando como un reloj suizo, Ana Villota hace un llamamiento a las autoridades porque se siente descorazonada ante la falta de material básico como las mascarillas o porque el teléfono oficial siempre está ocupado. Pero lo que más le preocupa es la sensación de improvisación del Gobierno de España desde antes del "comienzo oficial" de la crisis. En el caso de AISS, como en muchos otros casos, la intuición, la responsabilidad, la veteranía y el cariño hacia los pacientes y sus familias han evitado males mayores.

“No obstante a pesar de la sensación de caos generalizado, me reconforta sentir el pleno respaldo de las familias y su confianza en nosotros. Todo ello es un refuerzo imprescindible para nuestros pacientes que siguen en contacto con sus seres queridos en todo momento. Todos los días tengo un motivo para admirarlos. En un momento como este me han enseñado, una vez más, que su sensibilidad y su inteligencia están por encima de cualquier adversidad. Gracias a todos”, concluye.

Los contenidos de ConSalud están elaborados por periodistas especializados en salud y avalados por un comité de expertos de primer nivel. No obstante, recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.
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