Sistemas de ventilación y transmisión del SARS-CoV-2: claves para reducir el riesgo de contagio

Las partículas de 10 µm de tamaño pueden tardar varios minutos en asentarse, mientras que las partículas de 5 µm e inferiores pueden no asentarse durante horas e incluso días.

Experto reparando un aparato de aire acondicionado (Foto. Freepik)
Experto reparando un aparato de aire acondicionado (Foto. Freepik)
Ángel Luis Jiménez
14 septiembre 2021 | 17:45 h
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El Ministerio de Sanidad recoge en su documento titulado “Efectividad de las medidas preventivas para el control de la transmisión” del SARS-CoV-2 que “hay suficiente evidencia para afirmar que el aire recirculado en ausencia de filtros en una estancia en la que se encuentre una persona con infección activa por SARS-CoV-2 sin mascarilla, el tiempo suficiente, constituye un riesgo para otras personas presentes independientemente de la distancia a la que se encuentren”.

La ventilación, tanto natural como mecánica, se erige desde hace meses como una de las medidas de prevención frente a la COVID-19 más eficaces. Especialmente ante la relajación de medidas y restricciones y la llegada del frío que nos obliga a permanecer durante mayor tiempo en espacios cerrados.

El referido documento de Sanidad recalca que, a la hora de reducir el riesgo de transmisión de patógenos mediante aerosoles en ambientes interiores, “es efectivo mejorar la ventilación”. Por esta entendemos “la renovación del aire exterior”.

La evidencia científica ha demostrado, a través de diversos estudios, que las partículas virales del SARS-CoV-2 se propagan entre las personas más fácilmente en espacios interiores que en exteriores. En interior, la concentración de partículas virales suele ser mayor que en exterior donde, incluso un viento suave puede reducir notablemente las concentraciones. Cuanto menor sea esta concentración de partículas virales en un espacio será menos probable que se inhalen partículas virales en los pulmones lo que reduce así la dosis inhalada, se minimizan las probabilidades de que se produzca el contagio por contacto con ojos, nariz o boca e incluso, y se reducen las posibilidades del contacto por superficies.

¿CÓMO MEJORAR LA VENTILACIÓN DE LOS ESPACIOS?

En este sentido los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), informan a través de una nueva guía que en la mayoría de los casos, los edificios no requerirán de la instalación de nuevos sistemas de ventilación. “Sin embargo, las actualizaciones o mejoras del sistema de ventilación pueden aumentar la entrega de aire limpio y diluir contaminantes”, exponen.

La evidencia científica ha demostrado, a través de diversos estudios, que las partículas virales del SARS-CoV-2 se propagan entre las personas más fácilmente en espacios interiores que en exteriores. En interior, la concentración de partículas virales suele ser mayor que en exterior donde, incluso un viento suave puede reducir notablemente las concentraciones

Los CDC remiten a la guía elaborada por la Sociedad Estadounidense de Ingenieros de Calefacción, Refrigeración y Aire Acondicionado (Ashrae, por sus siglas en inglés), donde se recogen una serie de recomendaciones para mejorar la ventilación de los espacios:

  • Incrementar la entrada de aire del exterior abriendo puertas y ventana.
  • Utilizar ventiladores para aumentar la efectividad de las ventas y/o puertas abiertas.
  • Asegurar el correcto funcionamiento de los sistemas de ventilación así como de la calidad del aire que proporcionan.
  • Reequilibrar o reajustar los sistemas de calefacción y aire acondicionado para aumentar el flujo de aire total.
  • Desconectar cualquier sistema de control de ventilación que reduzca el suministro de aire según factores como la ocupación o la temperatura.
  • Asegurar el buen funcionamiento de los sistemas de filtración del aire en espacios secundarios como los baños, por ejemplo.
  • Utilizar sistemas portátiles de filtración del aire.

La guía recomienda además emplear sistemas de irradiación germicida ultravioleta (UVGI, por sus siglas en inglés) en aquellos casos en los que las opciones de ventilación anteriormente enumeradas sean limitadas. En entornos no residenciales se insta a poner en funcionamiento todos los sistemas de ventilación, filtración y renovación del aire al máximo flujo de aire exterior dos horas antes y dos después de la ocupación del edificio.

DILUIR LA CONCENTRACIÓN DE PARTÍCULAS INFECCIOSAS

¿Cuánto tiempo puede suponer diluir la concentración de partículas infecciosas en una habitación una vez generadas? Mientras que las gotas grandes (100 micrómetros [µm] y mayores) se asentarán en las superficies circundantes en apenas unos segundos, las partículas más pequeñas pueden permanecer suspendidas en el aire durante un tiempo mayor. Las partículas de 10 µm de tamaño pueden tardar varios minutos en asentarse, mientras que las partículas de 5 µm e inferiores pueden no asentarse durante horas e incluso días.

La ventilación por dilución y la filtración de partículas se utilizan comúnmente para eliminar estas partículas más pequeñas del aire. Las partículas más grandes también se pueden eliminar con estas estrategias, pero dado que caen del aire rápidamente, es posible que no tengan la posibilidad de ser capturadas por los sistemas de filtración

La ventilación por dilución y la filtración de partículas se utilizan comúnmente para eliminar estas partículas más pequeñas del aire. Las partículas más grandes también se pueden eliminar con estas estrategias, pero dado que caen del aire rápidamente, es posible que no tengan la posibilidad de ser capturadas por los sistemas de filtración.

El documento de los CDC señala que las estimaciones para diluir la concentración de partículas infecciosas una vez han sido generadas en un espacio varía, en función de varios factores. El principal es, suponiendo que la fuente emisora de las partículas ya no esté presente, conseguir una mezcla perfecta del aire que hay en el interior de la habitación aunque resulta muy complicado de lograr.

Para comprobar la renovación de aire en un lugar determinado se utiliza la tasa de ventilación del aire por hora (ACH, por sus siglas en inglés, de Air Changes per Hour). Para una misma tasa de emisión de partículas, el incremento del caudal de ventilación reduce la concentración de partículas en el aire por el efecto de dilución, y, por tanto, la probabilidad de riesgo de infección, explica el documento elaborado por el Ministerio de Sanidad.

Por ejemplo, si se cuenta con dos cambios de aire por hora, se necesitaran 138 minutos para renovar el aire con un 99% de eficiencia. El tiempo asciende a 207 minutos para alcanzar el 99,9%, según los modelos realizados por los CDC. Con una renovación de 10 cambios por hora, se logrará el 99% de eficiencia en 28 minutos y el 99,9% en 41 minutos. Si se cuenta con sistemas que realizan 50 renovaciones por hora del aire de un espacio concreto, en seis minutos se alcanzará el 99% de la eficiencia, bastando dos minutos adicionales para llegar al 99,9%.

Es muy importante recalcar que se trata de cálculos estimados que deben ser extrapolados con prudencia y que se han realizado siempre partiendo de un escenario en el que la fuente emisora de las partículas infecciosas ya no está presente.

Los contenidos de ConSalud están elaborados por periodistas especializados en salud y avalados por un comité de expertos de primer nivel. No obstante, recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.
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