Transmisión del SARS-CoV-2 a través de asintomáticos, el reto permanente para controlar la pandemia

Los primeros estudios informaron de que estos casos representaron entre el 30 y el 80% de las infecciones. Recientes investigaciones señalan que este abanico se reduce a un espacio que oscila entre el 17 y el 30%.

Prueba para detectar el coronavirus (Foto. ConSalud)
Prueba para detectar el coronavirus (Foto. ConSalud)
CS
16 abril 2021 | 00:00 h
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Desde el inicio de la pandemia provocada por el SARS-CoV-2 los asintomáticos, aquellas personas infectadas pero que no muestran ningún tipo de síntoma, han sido uno de los principales motores impulsores de la silenciosa propagación del virus. La transmisión sin síntomas plantea numerosos desafíos específicos ya que estos casos hacen que los esfuerzos de prevención sean vulnerables. Un problema al que en los primeros meses de la pandemia se sumó la falta de pruebas diagnósticas generalizadas complicando notablemente los esfuerzos de mitigación de la Covid-19.

Los expertos indican que la verdadera ocurrencia y capacidad de transmisión de las infecciones asintomáticas y presintomáticas son difíciles de evaluar. Es prácticamente imposible su detección sin programas de cribado y pruebas efectivas de contactos. Lo cierto es que la prevalencia de los casos asintomáticos no está establecida con precisión. Los primeros estudios informaron de que estos casos representaron entre el 30 y el 80% de las infecciones. Recientes investigaciones recogidas por Science señalan que este abanico se reduce a un espacio que oscila entre el 17 y el 30%.

Una reciente revisión de estudios que informaron de diagnósticos de Covid-19 mediante pruebas RT-PCR y seguimiento de síntomas encontró que la proporción de infecciones asintomáticas era del 20%, sin poder llegar a determinar la tasa de individuos presintomáticos dada la heterogeneidad entre los estudios. Los expertos señalan que una de las principales limitaciones de estos estudios es la medición del estado asintomático y el sesgo de selección. A menudo los grandes brotes provocados por la transmisión asintomática o presintomática se limitan a poblaciones o circunstancias específicas donde se realizan pruebas de vigilancia. Pero no es sorprendente que la transmisión asintomática se haya detectado con frecuencia en otros entornos planteando numerosos retos a las estrategias de control y mitigación de la Covid-19.

Un punto importante es que, más allá de evaluar la prevalencia de las infecciones asintomáticas, es vital determinar el riesgo de transmisión secundario. El rastreo de los contactos depende directamente de la identificación de los casos, lo que implica a su vez la realización de pruebas que confirmen los casos positivos. La dependencia de pruebas basadas en la sintomatología, especialmente en los primeros momentos de la pandemia, se complicó por la comprensión limitada de la amplia gama de síntomas asociados a la Covid-19.

Al inicio de la infección los individuos presentan cargas virales similares independientemente de la gravedad de los síntomas, pero en los casos asintomáticos, reportan títulos más bajos en el pico de la infección, una eliminación viral más rápida y, por lo tanto, un periodo más corto en el que resultan infecciosos

En los casos de Covid-19 sintomático la infectividad se inicia dos días ante de la aparición de los síntomas y se mantiene varios días después con una diseminación viral reducida o indetectable dentro de la primera semana desde el inicio de los síntomas. No se conoce con detalle la cinética de diseminación viral de la Covid-19 en casos asintomáticos. Al inicio de la infección los individuos presentan cargas virales similares independientemente de la gravedad de los síntomas, pero en los casos asintomáticos, reportan títulos más bajos en el pico de la infección, una eliminación viral más rápida y, por lo tanto, un periodo más corto en el que resultan infecciosos.

Las pruebas proporcionan una claridad limitada sobre la probabilidad de que una persona sea contagiosa sobre la base de las cargas virales estimadas. Aunque las personas que se han recuperado por completo pueden continuare eliminando ARN viral y dar positivo en pruebas RT-PCR en ausencia de SARS-CoV-2 infeccioso, estos casos no se han asociado con nuevos grupos de transmisión. Las pruebas PCR detectan el ARN viral pero no las partículas víricas infecciosas. Estas partículas son muy heterogéneas según varios factores como la zona del tracto respiratorio en el que las células secretan virus infecciosos y la cantidad de tiempo que el virus es infeccioso después de la exhalación. Punto en el que las condiciones ambientales como la temperatura y la humedad son determinantes.

La base biológica de la transmisión sin síntomas es poco conocida, aunque es común que los virus respiratorios, incluidos los patógenos del "resfriado común", como los rinovirus y otros coronavirus, se propaguen tanto por contacto como por inhalación. La transmisión asintomática está influenciada por el momento y la magnitud de la respuesta del huésped a la infección, que es un determinante importante de la patogenicidad”, explican los expertos en Science.

“Las respuestas inmunitarias antivirales del huésped retardadas o reducidas están estrechamente relacionadas con la gravedad de Covid-19, lo que sugiere una relación entre la respuesta del huésped y la aparición de los síntomas. Esto incluye la expresión de citocinas inducida por interferón suprimida, que está relacionada con los síntomas. Como puerta de entrada entre el cuerpo y el medio ambiente, el tracto respiratorio superior está expuesto regularmente a antígenos externos”, añaden.

En base a lo expuesto y dado que muchas personas contagiosas no experimentan síntomas y, en ausencia de sistemas de cribado generalizados, es fundamental maximizar los esfuerzos para reducir el riesgo de transmisión, enfatizando en la vigilancia continua de las medidas de prevención como el uso de mascarillas, distanciamiento social, evitar espacios cerrados, ventilación, higiene de manos y desinfección.

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